“Tu luz, Señor, nos hace ver la luz”

Mons. Julián Barrio Queridos diocesanos: Jesús comenzó su vida pública realizando la misión que Dios Padre le había encomendado. Decía: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio” (Mc 1,15). Es lo que se nos dirá en la imposición de la ceniza: “Conviértete y cree en el Evangelio”.

La Cuaresma, manifiesta el Papa en su Mensaje cuaresmal 2017, es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. Es un tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia nos ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. Es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. Es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él o en ella el rostro de Cristo”.

Vernos desde Dios

Al comenzar la Cuaresma hemos de preguntarnos qué compromiso cristiano conlleva para nosotros este tiempo de gracia, no echando en saco roto el amor de Dios. Como Saulo en el camino de Damasco nos preguntamos: “¿Quién eres, Señor? ¿Qué quieres que haga?” No se trata tanto de juzgar nuestra vida, pues somos pecadores. “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros” (1Jn 1,8). Por eso lo importante es sobre todo mirar nuestra vida desde Dios, vernos como Él nos ve de forma que podamos decir: “Tu luz, Señor, nos hace ver la luz” (Ps 36,9).

Es posible que caigamos en la cuenta de que le hemos dado la espalda a Dios porque hemos querido ser como Él, desobedeciendo su plan sobre nosotros, criaturas suyas. Tal vez percibamos que hemos roto con los demás, aparcando la fraternidad, la solidaridad y la justicia, y sintiéndonos ausentes en las situaciones, en no pocos casos dramáticas, que viven nuestros semejantes. Con frecuencia olvidamos nuestra relación con Dios Creador, actuando como dueños y no como administradores de la realidad creada, e ignorando el bien común y a quienes vendrán detrás de nosotros. Esta prepotencia lleva a la codicia, a la vanidad y a la soberbia.

¿A qué toca la campana de la Cuaresma?

La campana de la Cuaresma toca para llamarnos a reflexionar sobre nuestras relaciones con Dios, con nuestra familia, con los que estamos en nuestro trabajo, con las personas necesitadas, a conformar nuestras actitudes con la misericordia de Dios, recordando que la historia de Dios con nosotros es una historia de misericordia, y a vernos como el Señor, rostro de la misericordia de Dios (MV 1), nos ve. ¡Sintámonos responsables de la misericordia de Dios que nos envía a reconciliar (cf. 2Cor 4, 1-12)!

En este peregrinar nuestro el pecado nos paraliza a veces. Si esa fuera nuestra situación, el Señor viene a nuestro encuentro a través del sacramento de la Confesión para decirnos: “Hijo, tus pecados te son perdonados” (cf. Mc 2, 1-12). Como la mujer del evangelio que busca la moneda perdida hasta que la encuentra, Dios barre nuestra suciedad de nuestra casa y nos busca a pesar de nuestras pasividades y pesimismos al escondernos como Adán y Eva en nuestros paraísos perdidos. La pedagogía de este tiempo cuaresmal es como ese semáforo en rojo que nos advierte de que hemos de pararnos y entrar dentro de nosotros mismos para superar el desorden espiritual y el apego a las cosas mundanas y vanas que nos alejan de los valores del Evangelio. No olvidemos que somos pecadores pero perdonados como el papa Francisco repite con frecuencia. El Señor viene a nosotros y quiere contar con nosotros: “Ojalá escuchemos la voz de Dios y no endurezcamos el corazón” porque la luz de Dios nos hace ver la luz con que debemos mirarnos. La imagen del Señor sobre nosotros nos ayuda a renovarnos y una Palabra suya bastará para sanarnos. Pidamos que el Señor tenga piedad de nosotros, ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

¡Feliz camino hacia la Pascua! Os saluda con afecto y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).