José Manuel Parrilla: «El colchón familiar da síntomas de agotamiento»

En su conferencia dentro del ciclo sobre “Pobreza, exclusión social y educación”, del grupo Eleuterio Quintanilla de Gijón, el sacerdote José Manuel Parrilla, profesor de Sociología y Política Social de la Universidad de Oviedo, recordó algunas de las claves de la situación económica de Asturias

Usted habla del Estado de bienestar “familista”, propio de los países mediterráneos y que paradójicamente son los que menos ayudan a la familia. ¿Puede explicar en qué consiste?

Los expertos suelen diferenciar varios modelos de Estado del bienestar y a los del sur de Europa, con políticas sociales más deficientes, los denominan “familistas”; pero en realidad significa que son las familias las que han de ocuparse del bienestar de sus miembros, recibiendo muy poco apoyo de las administraciones públicas. El caso de la Ley de Dependencia en España vale como ejemplo: se aparenta dar una respuesta social a esta realidad cada vez más acuciante para las familias y sin embargo en la práctica las ayudas son exiguas y es la familia la que debe resolver la situación con sus propios medios y poco más. Una persona dependiente, en los estados de bienestar nórdicos, recibe mucha más ayuda pública. Eso sí, para tener buenos servicios públicos hay que cambiar la mentalidad individualista y aceptar contribuir con impuestos elevados progresivos.

En Asturias ¿qué perfil de persona/familia ha resultado el más castigado por la crisis?

Podemos decir que la pobreza se ha rejuvenecido con la crisis; cada vez afecta más a personas en edad de trabajar y de tener hijos menores, y eso explica también el incremento de la tasa de pobreza infantil; un “mileurista” que tenga hijos estaría en situación de pobreza. Por tanto, más que pobreza infantil se trata de hogares pobres con niños; sobretodo son hogares “monomarentales”, puesto que en 9 de cada 10 hogares el único progenitor en casa es una mujer. También afecta especialmente a las familias numerosas, las personas con redes familiares frágiles, los jóvenes, los trabajadores con salarios precarios y los inmigrantes.

En cuanto al aumento de la desigualdad, en Asturias estamos rozando la zona roja… ¿qué factores influyen?

Asturias no está entre las regiones con la tasa de pobreza más elevada, pero es en la que más se han reducido los ingresos de la población más pobre. O sea, los peor parados en la crisis son quienes ya estaban en peor situación, personas con ingresos inestables, muy vulnerables a los cambios económicos. Ello explica que en Asturias haya aumentado muy intensamente la desigualdad entre 2009 y 2014 y que la tasa de riesgo de pobreza haya pasado del 13% al 28% (considerando como referencia la renta necesaria para no ser pobre del inicio de la crisis). Los hogares sin ningún ingreso se multiplicaron por dos, igual que el paro de larga duración o el número de hogares con todos los miembros en paro.

¿Por qué se ha duplicado la tasa de excluidos entre los 18 y los 29 años?

El VII Informe FOESSA aporta ese dato que habla de la vulnerabilidad de la juventud: si en 2007 había un 14% de jóvenes en esa situación, desde 2014 se ha duplicado, superando el 30%. Sabemos que muchos jóvenes, incluso los que han formado un nuevo hogar, son ayudados económicamente por sus progenitores; pero ese “colchón” familiar está dando síntomas de agotamiento. En la medida en que la recesión se prolonga, las familias cada vez tienen menos capacidad de respuesta a la situación, sobre todo, las familias con menos recursos. La crisis ha venido a agudizar los síntomas de una enfermedad que ya era anterior y las familias están ya al límite de su capacidad de esfuerzo para paliar los efectos de la recesión.

Menciona que España es uno de los países con mayor tasa de niños en la pobreza, un dato que no es muy conocido. ¿Cómo es en Asturias este dato?

España es uno de los países desarrollados con una tasa de riesgo de pobreza infantil más elevado; al inicio de la crisis superaba en cinco puntos la media europea y actualmente la supera en diez. En Asturias la tasa es del 26,7%, más baja que la española (32,6%), pero sí, en Asturias uno de cada cuatro menores vive en un hogar en riesgo de pobreza. ¿Quién es el sustentador principal de esos hogares con menores en riesgo de exclusión? Principalmente personas desempleadas, en un 40% mujeres; también personas procedentes de fuera de la Unión Europea y carentes de estudios.

¿Es la pobreza un fenómeno hereditario? ¿Qué papel juega la educación?

Cáritas Española acaba de publicar un estudio que demuestra una propensión a que la pobreza se cronifique en determinados hogares y se reproduzca de una a otra generación.

La educación escolar debería servir para romper esa tendencia, pero en realidad la escuela corrige la desigualdad de oportunidades mucho menos de lo que se piensa y se desearía; ello se evidencia en que sigue habiendo una fuerte relación entre los estudios y la ocupación de los padres y de los hijos. El “fracaso escolar” afecta de forma más intensa a la población vulnerable, porque las expectativas y motivaciones familiares son más débiles y la escuela no consigue frenar suficientemente la transmisión de las desigualdades educativas.

(Iglesia en Asturias)

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