Más allá de la ley está la excelencia del amor

Mons. Ángel Pérez Pueyo Hace varios años me llamó la atención la afirmación contundente que me diera una famosa escritora, presentadora de televisión y actriz española: antes no hacía las cosas mal porque era «pecado», ahora porque temo que lo puedan «colgar en las redes».

Me quedé «helado». Jesucristo te ofrece, en cambio, una motivación de fidelidad diversa, la excelencia, la santidad, el AMOR, como sentido nuevo de la ley. Compruébalo y decide tú mismo.

Jesús también utiliza como método pedagógico la antítesis: «Habéis oído que se dijo a los antiguos…, pero yo os digo…». En cada afirmación compromete su autoridad como Hijo de Dios. La clave es que Jesús no ha venido a abolir la ley sino a darle plenitud. No desautoriza la ley de Moisés sino que va más allá, la perfecciona. La alternativa, aunque parezca paradójico, no es el incumplimiento sino su mayor exigencia y radicalidad, es decir, la excelencia que da sentido y plenitud a todo.

El amor sin límites a Dios y a los hermanos es la plenitud de la ley de Cristo; es la nueva justicia, la nueva santidad, la nueva fidelidad. El discípulo de Jesús, como nos recuerda Pablo, es introducido paulatinamente en esta sabiduría de Dios: una sabiduría misteriosa, escondida, que es don de Dios y que no es de este mundo; una sabiduría nueva, superior al conocimiento de los misterios paganos o de la filosofía mercantilista que impera en nuestros días. La sabiduría cristiana del Evangelio, en contraposición al conocimiento de los sabios y poderosos de este mundo, es el saber de los pobres de Dios, de los humildes y de los sencillos que optan por las «Bienaventuranzas del Reino». Y bajando al plano concreto, Jesús no se va por las ramas. Ofrece un modo de vivir nuevo, mucho más exigente pero, al mismo tiempo, más fecundo y plenificante:

Sobre el homicidio. Jesús defiende la vida humana desde su concepción y el derecho a la misma (cf. el quinto mandamiento). Condena no solo la privación de la vida física, sino también toda acción y sentimiento de malquerencia, hasta el punto de establecer el amor al prójimo como condición previa para el culto auténtico a Dios. Jesús enseña que el amor al hermano y el culto a Dios irán ya unidos inseparablemente; de suerte que para estar en orden con Dios hemos de estarlo primero con los hermanos.

Sobre el adulterio. Jesús defiende la plena fidelidad conyugal basada en el amor entre los esposos. Para Él es inmoral no solo el adulterio consumado sino también el deseo de cometerlo, o sea, el adulterio del corazón. El radicalismo de la enseñanza moral de Jesús queda patente en la exageración intencionada y consciente del ojo arrancado y de la mano cortada, como cómplices de los deseos del corazón.

Sobre el divorcio. Jesús defiende la indisolubilidad del vínculo matrimonial. Restablece el orden que el Creador estableció al principio (serán los esposos «una sola carne») anulando la «tolerancia» de la ley de Moisés, sobre la que basaban su interpretación «de manga ancha» los maestros de Israel. La indisolubilidad del matrimonio que preconiza Cristo restablece la dignidad de la mujer y sus derechos y obligaciones en paridad con el varón. Éste gozaba de todos los privilegios al respecto, tan sólo con el libelo de repudio.

Sobre el perjurio. Jesús defiende la verdad, la sinceridad, la honradez y la lealtad. Excluye para el cristiano no sólo el incumplimiento del juramento hecho a Dios, sino también el mismo hecho de jurar por el cielo, por la tierra, por el templo de Jerusalén o por la propia vida, porque contra la mentira no hay más salvaguarda que vivir en la verdad y en la sinceridad de hermanos que saben que son hijos de Dios.

El hecho de que Jesús ponga la plenitud del Reino de Dios en el amor, que debe animar toda la vida del discípulo, indica la importancia del mismo. La ley es necesaria en toda sociedad civil o estado de derecho como expresión de las condiciones mínimas que hagan posible la convivencia y la salvaguarda de los derechos humanos; de otra forma se impondría la ley del más fuerte. También la comunidad eclesial tiene una ley primera y básica que es el Evangelio. Esta ley tiene la función de educar progresivamente al cristiano en el amor. Y cuando el cristiano llega a su plena madurez y perfección no se siente coaccionado por la ley; ésta le sobra. Por eso decía san Agustín: «Ama y haz lo que quieras». Y san Juan de la Cruz, al final de la Subida al Monte, escribe: «Por aquí ya no hay camino; que para el justo no hay ley».

Ojalá que, cada uno de los creyentes del Alto Aragón, hagamos realidad que «más allá de la ley, está la excelencia del amor».

Con mi afecto y bendición,
+ Ángel Pérez Pueyo
Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.