¿Qué necesita el mundo?

Mons. Ginés García Beltrán Queridos hermanos y hermanas: El lema de la campaña de Manos Unidas de este año es una provocación.

Es la respuesta a la pregunta con la que he querido titular esta carta: ¿Qué necesita el mundo?. Quizás sería también una buena oportunidad para hacernos a nosotros mismos esta misma pregunta: ¿Qué necesito yo?. Estoy seguro que nos desprenderíamos de muchas cosas que nos parecen indispensables, pero que realmente no lo son.

El mundo no necesita más comida, nos recuerda Manos Unidas. Comida hay para todos, otra cosa es que la distribución no sea justa, y esta misma injusticia prive a una buena parte de la humanidad de lo más importante para vivir y sobrevivir: el alimento. Por eso, no necesitamos más comida, sino más gente comprometida.

Necesitamos hombres y mujeres que se paren un instante a pensar qué es verdaderamente necesario e importante en la vida. Hombres y mujeres que estén dispuestos a cambiar su estilo de vida que consiste en no mirarse a sí mismo sino mirar a los otros, al mundo, a la creación. Necesitamos nuevos ojos para ver, y nuevos oídos para escuchar el clamor de tantos habitantes de este planeta pidiendo lo que es suyo. Necesitamos manos para tocar con fuerza y con ternura al mismo tiempo la historia y las heridas de los que el azar o la mala organización del mundo tiró a las cunetas del camino. Gente comprometida en el trabajo por un mundo mejor repartido, un mundo que reponda al pensamiento y a la voluntad del Creador.

El compromiso verdadero sólo nace de una convicción profunda. No basta un compromiso fruto del furor de un instante, o del querer ser bien visto, o porque está de moda. El compromiso es la respuesta a una vida interior que no me refugia en mí mismo, sino que me lanza a los demás, porque los reconoce y los acoge como parte de mí. La persona comprometida suele ser incomoda, y no porque agreda a nadie, sino porque interroga, desinstala, provoca, confronta, transforma, no deja indiferente. ¿Acaso no es ese el ejemplo del Señor Jesús?.

Somos necesarios todos para decir que en el mundo no falta comida; y hemos de decirlo con la palabra, pero también con el testimonio de un nuevo estilo de vida. Un estilo de vida materialista, consumista, con la única referencia que soy yo y mis necesidades, que por cierto, se multiplican hasta casi el infinito, no puede subsistir, ni puede crear la felicidad. Necesitamos llenar el corazón, porque “mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir” (LS, 204).

Es terrible leer que mientras 1/3 de nuestros alimentos acaban en la basura, casi 800 millones de personas pasan hambre en el mundo. Esto no puede ser, y no lo podemos permitir. A más consumismo, más desperdicio. El mercado, la compra-venta, no puede ser sólo un acto económico, porque lo es también moral. El mercado se mueve por la demanda, una demanda que en su mayoría está creada y alimentada por grandes campañas de publicidad, y por intereses no siempre basados en la ética; un nuevo estilo de vida ha de romper con esta dinámica, con el crecimiento incontrolable, insostenible y absurdo de las necesidades.

Siento gran pesar al saber que en nuestra diócesis de carácter rural, hay también cadenas y comercios dedicados a la alimentación que prefieren destruir o tirar los alimentos con el argumento que su aportación social va por otro camino. La pérdida de alimentos en un plantea que sufre la lacra del hambre nunca puede ser excusa, es una cuestión humanitaria y social. Pero no pensemos sólo en los demás, detengámonos también en nuestros hábitos de vida. ¿Cuánta comida desperdiciamos y tiramos en la casa?, ¿cómo educamos a los niños y jóvenes en el uso de los bienes, y en la necesidad de no desperdiciar ni tirar lo que no queremos pero los demás necesitan?

Ojalá la campaña contra el hambre en el mundo de Manos Unidas sea un momento de examen de conciencia para cada uno de nosotros.

Sea también esta llamada de Manos Unidas una ocasión para participar con lo que es nuestro en favor de los demás; y no me refiero sólo a lo económico. ¿Por qué no ofreces tu tiempo y los dones que el Señor te ha regalado en bien de los demás?. Ser voluntario, o voluntaria, de Manos Unidas es siempre una posibilidad y una oportunidad.

Para terminar, os traigo unas palabras del Papa que bien pueden resumir el objetivo de esta Campaña contra el hambre en el mundo: “Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad” (LS, 208).

Con mi afecto y bendición.

+ Ginés García Beltrán,
Obispo de Guadix

Mons. Ginés García Beltrán
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S. E. R. Mons. Ginés Ramón García Beltrán, nació en Lorca (Murcia), siendo natural de Huércal-Overa (Almería), el día 3 de octubre de 1961. Después de cursar estudios de Enseñanza Media en el Instituto de Huércal-Overa de 1975 a1979, ingreso en el Seminario Conciliar de San Indalecio, de Almería. Cursó estudios de Teología en la Facultad de Teología de la Compañía de Jesús en Granada. Tras obtener la graduación de Bachiller en Teología en 1984, es ordenado sacerdote el 20 de septiembre de 1985. Licenciado en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma en 1986. En 1987 cursó estudios de doctorado en Derecho Canónico en la misma Universidad, y especialización en derecho matrimonial en la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Ha desempeñado el ministerio sacerdotal como párroco de Mojácar (1987-1989), Rioja (1993-1994), «Santa María de los Ángeles», de la Capital (1994-996). Capellán de las Religiosas de la Inmaculada Niña «Divina Infantita» (1993-1994) y de las Religiosas Siervas de los Pobres, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús (1990-1992 y 2004 -2005). Arcipreste en la Capital (1994-1996). En 1996 Mons. D. Rosendo Álvarez Gastón le nombra Vicario General y Moderador de Curia, cargos en los que es confirmado en 2002 hasta 2005, por Mons. Adolfo González Montes, quien le nombra Canónigo Doctoral en 2003. Administrador parroquial de La Cañada y Costacabana (2005-2006); y de nuevo párroco de la importante parroquia de San Sebastián de la Capital de Almería, desde 2006. De 1989 a 1992 ejerció como Vicerrector del Seminario, Formador y Director espiritual en los Seminarios Mayor y Menor de Almería. Defensor del Vínculo y Promotor de Justicia (desde 1989). Delegado Episcopal en el Colegio Diocesano de San Ildefonso (1991-1994). Profesor (desde 1990) y Rector en el «Instituto Teológico San Indalecio» para la formación teológica y pastoral diocesana (1993-1997). Delegado Episcopal del IV Sínodo Diocesano (1996-1999). En el «Centro de Estudios Eclesiásticos» del Seminario Conciliar (afiliado a la Facultad de Granada) ha sido Jefe de Estudios (1996-2003), Profesor de Teología (1997-2003), y es actualmente Profesor Ordinario de Derecho Canónico (desde 2005). En el «Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Almería» (adscrito a la Universidad Pontificia de Salamanca), ha sido Profesor de Derecho Canónico y Síntesis teológica (2007-2008). Entre otros cargos que ha desempeñado, el Obispo de Guadix fue durante años Profesor de Religión en diversos Institutos de Enseñanza Media (1989-1994). Responsable de Formación Espiritual de grupos de matrimonios. Como miembro del Tribunal Eclesiástico, ha sido en diversas causas Juez instructor y «ad casum»; entre ellas en la Causa de los Mártires de Almería (2003). Representante del Obispado de Almería en Unicaja (2001-2007). Miembros del Consejo Presbiteral (1995-2006), Consejo Pastoral Diocesano (1995-2006), Colegio de Consultores (desde 1995), Consejo Diocesano de Asuntos Económicos (2003-2005) y Consejo Diocesano de Arte y Patrimonio (1997-2005). El 3 de diciembre Su Santidad el Papa Benedicto XVI nombró a Mons. Ginés Ramón García Beltrán como nuevo obispo de Guadix. El 27 de febrero de 2010 fue consagrado obispo en la Plaza de Las Palomas, de la ciudad accitana. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Permanete y Presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, desde el 12 de marzo de 2014. Anteriomente había sido miembro de la CEMCS y de la Comisión Episcopal de Patrimonio, desde 2010 a 2014. En la Asamblea de Obispos del Sur de España es el Obispo delegado para los Medios de Comunicación Social. El 13 de julio de 2016 fue nombrado miembro de la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede.