¡Ni «anieblaos», ni «jautos», ni «esbafaos»…,«enchufaos» en Cristo!

Mons. Ángel Pérez Con estos aragonesismos —«anieblao» (dícese de la persona que no percibe debidamente la realidad), «jauto (dícese de la persona que es soso, insípido, insulso, apático), «esbafao» (dícese de la persona que ha perdido gas, fuerza, vitalidad)— quisiera reflejar la antítesis de los rasgos que definen al verdadero seguidor de Cristo.

La sal es la primera de las imágenes con que Jesús define a un verdadero discípulo suyo. La sal es un elemento familiar en cualquier cultura. Se ha empleado siempre para dar sabor a la comida. Incluso, hasta que apareció el «frío industrial», era prácticamente el único medio que había para preservar de la corrupción cualquier alimento, especialmente la carne. En la cultura bíblica, la sal significaba además sabiduría. En las lenguas latinas los vocablos sabor, saber y sabiduría tienen la misma raíz y pertenecen a la misma familia lingüística. La sal se disuelve en los alimentos y les ofrece un sabor agradable. Esa es su condición: pasar desapercibida, pero eso sí, actuando eficazmente. Bella manera de expresar el cometido de todo cristiano: ser sal de la tierra, sal humilde, fundida, sabrosa, que actúa desde dentro, que no se nota, pero que es indispensable; hasta el punto que si se volviera sosa, lo cual es imposible, no serviría ya para nada. La lección que se desprende es un compromiso que nos lleva a mostrar el rostro auténtico de Dios, es decir, ser sal y sabor de la vida, ser fuente de esperanza y de optimismo ante el cansancio o el aburrimiento en el que estamos sumidos. Sublime tarea también la nuestra como creyentes: manifestar sin alardes ni presunción alguna, como Pablo de Tarso, la riqueza de una vida cristiana repleta de amor y compromiso con los demás, especialmente con los más jóvenes que son las primeras víctimas de este mundo «decadente» y saturado de violencia, de alcohol, de sexo sin control y sin amor, de drogas, como un escape fácil del vacío y de la soledad que experimentan. De un mundo necesitado de la alegría del compartir, que nos devuelva el sabor del presente y la ilusión del futuro. La segunda imagen que define al verdadero discípulo de Jesús es la luz, que ilumina, calienta (enardece el corazón) y purifica (quemando nuestras miserias y pecados). El simbolismo de la luz tiene un largo recorrido bíblico que va desde la primera página del Génesis en la que se describe su creación por Dios, pasando por la columna de fuego que guiaba al pueblo israelita en su salida de Egipto, siguiendo por la luz de los tiempos mesiánicos anunciada por los profetas, hasta llegar a la LUZ plena que es Cristo Jesús. En todo tiempo y cultura el hombre ha buscado la luz de la verdad para explicar su propio misterio. En todas las civilizaciones conocidas hubo y hay explicaciones filosóficas, leyendas y teorías sobre el origen del hombre, de la vida y de la existencia humana. La fe en Jesucristo es la luz del discípulo. Cada uno de nosotros tiene su propio historial de la luz que va, desde el cirio bautismal que se encendió al nacer hasta la luz pascual definitiva, pasando por nuestra vivencia e identidad cristiana expresada en cada uno de los sacramentos recibidos. Para ser realmente sal de la tierra y luz del mundo hemos de vivir las actitudes básicas de las bienaventuranzas predicadas por Jesús. Por un lado, anunciando esa buena noticia del Reino que Cristo ha instaurado; y por otro, restableciendo la justicia como condición para la fraternidad y la paz, que erradica el hambre, la violencia, la marginación, la soledad, la opresión, la incultura, etc. No debemos contentarnos con buenas palabras o con prácticas religiosas. La gente tiene que ver nuestras buenas obras y nuestra fe religiosa proyectada en la fraternidad y en el amor a los más desheredados. Termino pidiendo al Señor, con la oración de J. J. Pérez Benedí, que nos «enchufe» en Cristo a todos los hijos del Alto Aragón para que viendo nuestras buenas obras, no se confundan, diciendo lo inteligentes o lo buenos que somos sino que unos y otros DEN GLORIA A DIOS: «SABOR DE SAL & RAYO DE LUZ» Al contemplar nuestro mundo nos «duelen los sentimientos». Olvidándose de Dios los hombres caminan «ciegos». Te despacharon, Señor, de sus corazones buenos y, a los «dioses del consumo» adoran en «otros templos». Son los «Grandes Almacenes» las iglesias de este tiempo. Allí se junta la gente dando culto al «dios dinero» Hoy, Jesús, a sus amigos, nos invita en su evangelio, a ser la «sal de la tierra» y la «luz del mundo» entero. Como sal que se disuelve y da su vida en silencio, hay que dejar en los hombres un sabor, un gusto nuevo. Tenemos que ser la «luz» puesta sobre el candelero. Que, al ver nuestras buenas obras, alaben al Dios del cielo. Señor, sol y medicina, pon luz en nuestros senderos, sazona nuestras heridas con la sal de tu consuelo.

Con mi afecto y bendición +Ángel Pérez Pueyo Obispo Barbastro-Monzon

Mons. Ángel Pérez Pueyo
Acerca de Mons. Ángel Pérez Pueyo 112 Articles
- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.