La Vida Consagrada

Mons. Jaume Pujol Una de las fundaciones de Santa Teresa de Jesús fue en Medina del Campo. Lo que no sabía es que la casa que se les donó para instalar el convento estuviera tan en ruinas, tanto es así que la primera noche tuvo que dejar el Sagrario en el portal.

Esto sí, custodiado por hombres, aunque ella confiesa que pasó la noche mirando por la ventana para asegurarse de que el Santísimo estaba bien protegido contra posibles profanaciones. A continuación, la santa narra que se fue restaurando la casa y comenzaron a llamar vocaciones a la puerta.

Cinco siglos más tarde, el problema no son las casas, sino las vocaciones, hasta el punto de que mucha gente se pregunta si hoy tiene sentido la vida religiosa.

El año pasado el Papa Francisco respondió de modo afirmativo a esta pregunta mediante la constitución apostólica «Vultum Dei Quaerere» sobre la vida contemplativa femenina. Con las adaptaciones convenientes es un documento útil para todas las formas de vida contemplativa y a él me atengo en este domingo dedicado a la vida consagrada.

Desde los primeros siglos la Iglesia ha manifestado gran aprecio a los hombres y mujeres que, dóciles a la llamada, han escogido seguir a Cristo «más de cerca». Su presencia la ha estimado como lámpara en el candelero, que ilumina la meta hacia la cual la comunidad eclesial se encamina, «con la mirada fija en la recapitulación de todo en Cristo, y preanunciando de este modo la gloria celestial».

¿Qué sería de la Iglesia sin vosotras –se pregunta el Papa– y sin cuantos viven en las periferias de lo humano y actúan en la vanguardia de la evangelización? Y añade: «Como el marinero en alta mar necesita el faro que indique la ruta para llegar a puerto, así el mundo os necesita a vosotras».

El Papa sabe en qué mundo vivimos: «Hoy en día muchas personas no saben rezar. Muchos no sienten la necesidad o reducen su relación con Dios a una súplica en los momentos de prueba, cuando no saben a quién dirigirse…».

Las personas consagradas son la voz orante de los que no rezan; rezan por todos con sus labios y con la entrega de sus vidas. Así las veo yo, y en ellas me apoyo en mi tarea como Arzobispo. Siento su gran fuerza espiritual y les pido que sigan apoyando las vocaciones sacerdotales, la paz en el mundo comenzando por la paz en las familias, y que los cristianos nos sintamos llamados a la caridad con los más necesitados. En medio de un ambiente frío, son el fuego que calienta el hogar.
+ Jaume Pujol Bacells
Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.CARGOS PASTORALESFue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad.Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión.Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc.El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004.Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.