Jornada mundial de la Vida Consagrada

Mons. Gerardo Melgar Ven y sígueme: esta es la frase que más hemos meditado todas las personas consagradas. Una frase que oímos muy cerca, muy al oído y al corazón cada uno de nosotros, que nos hizo pensar cómo quería el Señor que le siguiéramos y le sirviéramos, y que hoy sigue resonando con fuerza en nuestro corazón y en nuestra vida.

Ven y sígueme. Tres palabras con las que el Señor entró de lleno en nuestro corazón y sigue cada día haciéndolas resonar con un timbre y un sonido especial.

El Señor nos llamó un día y nos sigue llamando a ser sus discípulos y sus seguidores a través de un carisma determinado, a través de una vocación específica, a través de un seguimiento radical, dejando todo lo demás y siguiéndolo solo a Él, como el mercader en perlas finas, o el labrador que encuentra un gran tesoro en el campo del evangelio, que vende todo lo que tiene para poder tener aquella perla preciosa, adquirir aquel gran tesoro que ha descubierto.

Cristo ha querido constituirse para nosotros en la auténtica perla preciosa, el verdadero y auténtico tesoro que ha dado y da sentido a toda nuestra vida.

La respuesta que cada uno de nosotros hemos dado, y seguimos dando, es una respuesta de verdaderos enamorados, enamorados de Él, de su mensaje y de su vida, que ya no encuentra sentido en ninguna otra cosa, ni necesita de nada ni de nadie más para ser feliz. Solo Él es la felicidad plena.

Ven y sígueme. Tres palabras que el Señor nos sigue diciendo a cada uno de nosotros hoy y que hoy también, después de aquel primer sí que dimos el día de nuestra profesión u ordenación, nos pide que sigamos dándole y actualizando en cada uno de los momentos de nuestra vida.

Tres palabras que exigen de nosotros una respuesta generosa y positiva, esa respuesta generosa y positiva que pueden significar estas otras seis palabras: «Aquí estoy, Señor, sigue contando conmigo».
Este tesoro, esta perla preciosa que es Cristo, que hemos descubierto nosotros y que hemos seguido y adquirido, no nos lo podemos guardar para nosotros mismos. Hemos de ser testigos de nuestra felicidad y nuestra alegría para los demás, hemos de ser interpelación e interrogante, para cuantos me vean vivir y actuar.

San Juan Pablo II en Vita consecrata decía de ella: «Las personas consagradas, en virtud de su vocación específica, están llamadas a expresar la unidad entre la autoevangelización y el testimonio, entre la renovación interior y la apostólica, entre el ser y el actuar, poniendo de relieve que la fuerza y el dinamismo deriva del primer elemento del binomio» (VC 81)

El papa Benedicto XVI en el encuentro con las religiosas jóvenes en la Jornada Mundial de Madrid, les decía: «Queridas hermanas, este es el testimonio de la santidad a la que Dios os llama, siguiendo muy de cerca y sin condiciones a Jesucristo en la consagración, comunión y misión. La Iglesia necesita de vuestra fidelidad joven arraigada y edificada en Cristo. Gracias por vuestro “sí“ generoso, total y perpetuo a la llamada del Amado».

Esta es nuestra gran tarea y nuestra gran misión: ser discípulos misioneros que siguen a Jesucristo viviendo en radicalidad, y que en medio del mundo hacen presente su mensaje y su evangelio por medio del testimonio para que otros a través nuestro se encuentren con Jesús y le sigan.

Que la Virgen María nos acompañe, para que vuestra vida consagrada interpele, aliente e ilumine a todos los hombres, sea luz que marque el camino que lleva a Cristo e instrumento de Nueva evangelización que brilla hoy con una luz especial en medio de este mundo tan necesitado de verdaderos testimonios de entrega y generosidad.

+ Gerardo Melgar
Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia.Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976.A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional.Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993).En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia.El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana.Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar.De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010).El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.