Globalicemos la solidaridad

Mons. Joan E. Vives El próximo viernes será el día del ayuno voluntario contra el hambre, y en estos días y sobre todo el próximo domingo tendremos la reflexión, dinamización y colecta para ayudar a diversos proyectos de solidaridad con zonas y hermanos varios del tercer mundo.

Los amigos y amigas de Manos Unidas, un año más, llaman a nuestra puerta para que todos nos hagamos conscientes de las carencias que tienen en tantos lugares de nuestro mundo, y que debemos globalizar la solidaridad. Hemos de acoger este llamamiento porque «la fraternidad, es fundamento y camino para la paz», como dice el Papa Francisco, y también él recuerda los pensamientos del beato Pablo VI que «el desarrollo integral de los pueblos es el nuevo nombre de la paz «, y el de san Juan Pablo II que afirmaba con rotundidad que «la paz es obra de la solidaridad”.

El lema 2017 de la Campaña de Manos Unidas, «El mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida», subraya que un tercio de nuestros alimentos termina en la basura, y al mismo tiempo, paradójicamente, 800 millones de personas continúan sufriendo hambre en todo el mundo. ¡El problema del hambre es una paradoja escandalosa! Según la FAO el mundo produce lo suficiente para alimentar casi el doble de la población mundial actual. Sin embargo, cientos de millones de personas siguen sin poder ejercer un derecho humano fundamental: el derecho a alimentarse de forma segura, suficiente y nutritiva.

De ahí el serio imperativo moral de que los que más puedan ayuden a quienes tengan menos, pero también de que reflexionemos sobre la necesidad de cambiar realmente nuestro estilo de vida, incluyendo el alimentario, cuando en tantos lugares del planeta se da el consumismo, el desperdicio y el despilfarro de los alimentos. El Papa Francisco nos recuerda que «el despilfarro de los alimentos es un signo de los frutos de la cultura del descarte que a menudo conduce a sacrificar hombres y mujeres a los ídolos de las ganancias y del consumo, un triste signo de la globalización de la indiferencia que nos va acostumbrando lentamente al sufrimiento de los demás, como si fuera algo normal». En este sentido, el reto del hambre y de la malnutrición no sólo tiene una dimensión económica o científica, que se refiere a los aspectos cuantitativos y cualitativos de la cadena alimentaria, sino que tiene sobre todo una dimensión ética y antropológica.

Manos Unidas es una organización que nace en el seno de la Acción Católica para comenzar una acción, una campaña contra el hambre. En su manifiesto de convocatoria ya decían: «Declaramos la guerra al hambre», expresión propia de una organización dedicada a la formación militante desde el Evangelio, la vida contemplativa y la Doctrina social de la Iglesia. Estamos llamados, pues, a combatir las causas de estas injusticias y a promover, en nuestras familias, comunidades parroquiales, ambientes, trabajos, el uso responsable de los alimentos, educando especialmente a los pequeños, también en la catequesis, para evitar caprichos y derroches en la alimentación. Necesitamos generar planes y compromisos concretos que promuevan una concepción de los alimentos como comida para seres humanos y no como negocio, compromiso con una agricultura sostenible, en el seno de una economía global justa, y un aprovechamiento integral de la producción, evitando la pérdida y el desperdicio de alimentos. En definitiva, «el mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida».

+ Joan E. Vives
Arzobispo de Urgell

Mons. Joan E. Vives
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Nació el 24 de Julio de 1949 en Barcelona. Tercer hijo de Francesc Vives Pons, i de Cornèlia Sicília Ibáñez, pequeños comerciantes. Fue ordenado presbítero en su parroquia natal de Sta. María del Taulat de Barcelona. Elegido Obispo titular de Nona y auxiliar de Barcelona el 9 de junio de 1993, fue ordenado Obispo en la S.E. Catedral de Barcelona el 5 de septiembre de 1993. Nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de Urgell el 25 de junio del 2001. Tomó Posesión del cargo el 29 de julio, en una celebración presidida por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Nuncio Apostólico en España y Andorra. El día 12 de mayo del año 2003, con la renuncia por edad del Arzobispo Joan Martí Alanis, el Obispo Coadjutor Mons. Joan-Enric Vives Sicília pasó a ser Obispo titular de la diócesis de Urgell y copríncipe de Andorra. El 10 de julio del 2003 juró constitucionalmente como nuevo Copríncipe de Andorra, en la Casa de la Vall, de Andorra la Vella. El 19 de marzo del 2010, el Papa Benedicto XVI le otorgó el titulo y dignidad de Arzobispo "ad personam". Estudios: Después del Bachillerato cursado en la Escuela "Pere Vila" y en el Instituto "Jaume Balmes" de Barcelona, entró al Seminario de Barcelona en el año 1965 donde estudio humanidades, filosofía y teología, en el Seminario Conciliar de Barcelona y en la Facultad de Teología de Barcelona (Sección St. Pacià). Licenciado en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, en diciembre de 1976. Profesor de lengua catalana por la JAEC revalidado por el ICE de la Universidad de Barcelona en julio de 1979. Licenciado en Filosofía y ciencias de la educación -sección filosofía- por la Universidad de Barcelona en Julio de 1982. Ha realizado los cursos de Doctorado en Filosofía en la Universidad de Barcelona (1990-1993).