Campaña contra el hambre en el mundo

Mons. Enrique Benavent El próximo domingo nuestras parroquias se unirán a la campaña contra el hambre, que organiza la asociación Manos unidas.

La visita pastoral me ha permitido constatar la vitalidad de esta asociación en nuestra diócesis, que se manifiesta en la gran cantidad de iniciativas que se realizan en muchos de nuestros pueblos. La colecta del próximo domingo nos ofrece a todos los que participamos habitualmente en la celebración de la Eucaristía la posibilidad de unirnos a esta causa tan justa.

Es importante que recordemos algunos datos sobre este problema para tener una idea de sus dimensiones. Actualmente 795 millones de personas pasan hambre en nuestro mundo. Pero este dato se refiere a aquellas que, al tener unos ingresos menores a 1,5€ diarios, no tienen suficientes alimentos para vivir dignamente. La cifra se agrandaría si nos planteamos la cuestión desde la perspectiva del derecho de toda persona a la alimentación, que es algo más que tener lo necesario para subsistir. Consiste en el derecho a tener acceso, de una forma regular, permanente y libre, sea directamente o comprando con el propio dinero, a una alimentación cualitativa y cuantitativamente adecuada y suficiente, según las tradiciones culturales del pueblo del cual forma parte el consumidor, de forma que la persona tenga garantizada una vida psíquica y física sin angustia por el futuro, satisfactoria y digna.

Además, no podemos olvidar lo que dijo el papa San Juan Pablo II en 1992: “Hay comida para todos, pero no todos pueden comer”. Mientras tantas personas pasan hambre, en países desarrollados el consumo excesivo de alimentos y su derroche es un fenómeno cotidiano: 1300 millones de toneladas de alimentos aptos para el consumo (1/3 de la producción total en el planeta) son desaprovechados. También hoy estamos asistiendo al fenómeno de la mercantilización de los alimentos, que en una economía caracterizada por la especulación, han dejado de ser comida para saciar el hambre y se han convertido en un activo financiero para especular y ganar dinero, con lo que se dificulta todavía más el acceso a la alimentación a los más pobres.

Si consideramos el problema desde esta perspectiva, podemos entender mejor la opción de Manos unidas, que quiere plantarle cara a este problema, no sólo luchando contra el hambre, sino haciendo frente a las causas que lo provocan. Por ello se financian proyectos para luchar contra el subdesarrollo cultural y material que está en el origen de esta lacra de nuestro mundo, como pueden ser: la promoción de cultivos para diversificar la producción agrícola; la construcción de silos para guardar el grano; la organización de campañas para sensibilizar sobre el derecho a la alimentación, sobre el problema del desaprovechamiento de los alimentos y la necesidad de cambiar los hábitos de consumo en las sociedades desarrolladas.

La fe cristiana nos lleva a una visión del hombre como ser humano con una dignidad que es igual en todas las personas, y a pensar que si tenemos lo suficiente para vivir dignamente, la mejor forma de agradecerlo a Dios es compartiendo con el hermano que no tiene. Poder ayudar al necesitado es una gracia de Dios porque ¿qué tenemos que no hayamos recibido?

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.