Defender la vida es defender la paz

Mons. Francisco Pérez          La paz no es una idea muy bonita que por pronunciarla se cumple. Quien defiende la vida, defiende y se asocia a la paz. La paz tiene sus raíces profundas en la experiencia del respeto a la vida en todas sus facetas.

Me parece muy significativo lo que dijo el Papa Francisco en la homilía de canonización de Madre Teresa de Calcuta y que resume la raíz de la paz: “He elogiado su disponibilidad hacia todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto de la no nacida como de la abandonada y descartada… Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos…Como respuesta a su misión era salir al encuentro de las víctimas con generosidad y dedicación, tocando y vendando los cuerpos heridos, curando las vidas rotas” (4 de septiembre 2016).

Es una contradicción en término que mientras se defiende la paz se establezcan leyes de muerte y se llegue a considerar un derecho segar y despreciar la vida del inocente. Para ello se usan muchos subterfugios aparentemente racionales pero que caen por si mismos. “Hasta donde hemos perdido la creencia, hemos perdido la razón” (Gilbert Keith Chesterton). Si somos coherentes cualquier degradación que se cometa en detrimento del ser humano y más si es de muerte rompe con el principio fundamental de la paz y nunca se podrá justificar. La violencia nunca se justificará puesto que es arrastrada por la mentira que conduce erróneamente hacia la falsa valoración de la persona humana. La persona humana o se la ama y respeta o se la descarta. Y si a esto añadimos las guerras en parcelas que hoy existen, podemos afirmar que la sociedad necesita una gran dosis de humanidad.

La paz no es posible si no hay unos planteamientos serios y justos ante las formas de vida que se están imponiendo como símbolo de libertad. No es libre quien se deje llevar sólo y exclusivamente por sus pasiones y apetencias egoístas. No es libre quien imponga una forma de vida o una ideología al margen de las leyes naturales. No es libre quien piense y se alimente de estructuras que contradicen lo más sagrado que hay en el ser humano. No es libre quien se imponga e incluso justifique la violencia como sistema de liberación. No es libre quien infravalore la razón transcendente de la existencia humana creyendo que se es más humano cuánto más autónomo se vive. No es libre quien deprecia y hasta desprecia la relación diferenciada y pretende que se ponga en boga el imperio del igualitarismo. No es libre quien pretenda demostrar que el pecado no existe y que todo es bueno en tanto en cuanto la ley se la marca uno mismo.

Estamos ante una sociedad que necesita una cura y un cuidado especial y por ello no se puede pretender que se conseguirá lo más humano si no se tiene presente la actuación y acción divina. “Quitad lo sobrenatural y no encontraréis lo natural, sino lo antinatural” (Gilbert keith Chesterton). Quien ha dado la clave de unir lo humano y lo divino ha sido, y lo estamos celebrando en estas fiestas de Navidad, el Niño/Dios que nació en Belén. Nos ha mostrado el gran Amor de Dios y nos ha indicado las pautas para conseguir la paz, la alegría, la verdad y el gozo de ser libres. No hay otro camino que pueda superar esta propuesta. Deseo que este nuevo año 2017 nos ayude a madurar en la vida para que iluminada por la fe no se desvíe de la vocación esencial y fundamental a la que estamos llamados los seres humanos. ¡¡¡Feliz Año 2017!!!

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
Acerca de Mons. Francisco Pérez 303 Articles
Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental.Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense.El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión.CARGOS PASTORALESDesde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad.El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017.Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).