Año Nuevo, vida nueva

Mons. Gerardo Melgar            Queridos hermanos y amigos: Toda persona consciente y respon­sable, cuando inicia una nueva etapa en su vida, intenta hacer un recorrido por su pasado e imaginar y progra­mar positivamente su futuro, para tratar de evitar los errores habidos en el pasado y seguir luchando por aquello que ha sido más positivo.

También nosotros como perso­nas y como cristianos, al final de cada año, hemos de hacer una espe­cie de examen o revisión, de balan­ce de nuestra vida, para conocer don­de nos llegamos y por donde seguir caminando, para comprobar por qué luchamos, lo que vamos consiguien­do y aquello que aún nos falta y que hemos de conseguir en el futuro. Con esta actitud queremos comenzar este nuevo año.

Tal vez tenemos que reconocer que, como creyentes, hemos dejado que las llamadas del ambiente lai­cista en que nos movemos están ha­ciendo verdadera mella en nosotros; que la fe nos preocupaba más antes que en el momento actual; que la fa­milia, nuestra propia familia, se ha relajado de tal manera que los ver­daderos y auténticos valores hu­manos no parecen vividos en ella; que los valores cristianos ya no son la norma principal de nuestra con­ducta, ni de nuestras familias, ni de nuestra sociedad.

Seguro que tenemos que recono­cer que no estamos de acuerdo con muchas cosas que se están dando en nuestra vida y en nuestra sociedad: el poco respeto a las personas, el paro que está haciendo estragos en tantas personas y familias, la infra­valoración de la vida de los no naci­dos, la poca valoración de Dios y de la fe en Él.

Hay muchas cosas que al final de una etapa de nuestra vida, como es la terminación de un año y el comien­zo de uno nuevo, podemos echar de menos y otras con las cuales no esta­mos de acuerdo.

Es un verdadero reto por el que luchar y desde el que plantearnos la nueva etapa de nuestra vida que se nos abre con el comienzo del nuevo año.

Un nuevo año es una nueva opor­tunidad que la vida nos brinda como personas y que Jesús nos ofrece como sus seguidores.

Un nuevo año es una nueva opor­tunidad para recuperar aquellos as­pectos importantes de la vida que he­mos ido dejando pasar y que echamos de menos porque los necesitamos. Un nuevo año es y significa una nueva llamada desde nuestra fe y nuestra identidad de cristianos a hacer que Dios sea quien dirija nuestra vida; a dejarnos interpelar por su mensaje y su estilo de vida; a encarnar todas esas actitudes que hemos descuidado con el paso del tiempo; a recuperar la brúju­la de nues­tro destino y ser cons­cientes y vi­virlo como tal, de que somos peregri­nos hacia otra patria definitiva.

Un año nuevo es una nueva lla­mada a recuperar la dirección de nuestra lucha en la vida, enmen­dando dicha dirección en pro de los valores auténticos y fundamenta­les; luchando por la consecución de aquellos que hemos dejado escapar, o que otros se empeñan en que no aparezcan en la vida del hombre ac­tual o en la sociedad en que vivimos. Un año nuevo es una llamada a la renovación, a empezar de nuevo con nuevos planes, nuevas energías y nuevo vigor para evitar en nuestra vida lo que vemos que nos ha sali­do mal y potenciar todo aquello que ha sido positivo y es bueno en nues­tra vida.

Comencemos este nuevo año así de ilusionados y dispuestos a luchar por lo que creemos fundamental y necesario desde nuestro ser personal y desde nuestra identidad de cristia­nos y seguidores de Jesús ¡Feliz año nuevo para todos!

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.