«Siguiendo las huellas de María»

Mons. Bernardo Álvarez          Queridos herreños y devotos de  la Virgen María de los Reyes, nuestra Madre Amada:

Con gran alegría les participo que, con la gracia de Dios y fieles a una ya centenaria tradición, este año 2017 [del primero de julio al cinco de agosto], tendrá lugar la LXIX Bajada de la Virgen de los Reyes desde la Dehesa, en el municipio de La Frontera, pasando por el de El Pinar, hasta la Villa de Valverde y la posterior peregrinación de la Venerada Imagen por las parroquias de la isla de El Hierro.

Una vez más, como viene ocurriendo desde hace 272 años, “La Bajada” se convierte en la manifestación religiosa más importante de la isla de El Hierro. Una gran celebración festiva, en la que se refleja el constante amor y devoción de los herreños su “Madre Amada”, la Virgen María de los Reyes.

Fieles al legado de nuestros antepasados, vamos a revivir unos actos firmemente arraigados en la tradición religiosa y cultural de nuestra isla. Pero, por encima de todo, nos disponemos a cumplir y renovar el Voto de 1741: “[… que cada cuatro años que será el primero el año de mil setecientos cuarenta y cinco y de allí en adelante el mismo cómputo y respecto, pasará un Señor Beneficiado y los Clérigos que arbitran, los Señores Justicia y Regimiento y vecinos que no tuvieren legítimo impedimento al Santuario y Ermita de la Señora y con el mayor culto y veneración la conducirán a esta Villa…]”. Todo lo que hacemos: la música, el baile, la comida fraterna, los relevos en las rayas, la llegada a la Villa y la entrada de la imagen en la Iglesia de la Concepción, la novena, la Fiesta Real, la posterior visita a los pueblos… Todo ha de ser en honor de Nuestra Señora y Madre Amada,  la Virgen de los Reyes. Todo debemos hacerlo como expresión de nuestra fe y “con el mayor culto y veneración” que le corresponde a nuestra Celestial Patrona.

Y, todo ello, sin perder de vista el sentido de “una auténtica tradición”. En el plano de la vida humana y su historia, tradición es “transmitir” lo que hemos recibido. Pero este “transmitir” no es la repetición mimética de lo que otros han hecho o vivido. Eso sería hacer teatro. En la práctica las personas somos siempre originales y creativas, cada uno percibe y experimenta las cosas de acuerdo con la época y las circunstancias que le toca vivir. De este modo, la tradición es un dinamismo del tiempo, en el que se reviven las cosas del pasado para asumirlas en el presente y, enriqueciéndolas con la propia experiencia, transmitirlas a las nuevas generaciones.

De no ser así, la tradición pierde su genuino valor y pasa a ser algo puramente arqueológico, es como conservar las cosas en un museo. Si queremos matar una tradición no tenemos más que copiar y repetir lo que hacían nuestros antepasados, sin hacerlo propio, sin asimilarlo de corazón y expresarlo con nuestra peculiaridad. La tradición entonces se convierte en espectáculo y apenas tiene que ver con la vida.

Sería triste que, en nuestra Bajada de la Virgen los Reyes, se conserven y transmitan las costumbres externas y nos olvidemos del sentido y la vivencia profundamente religiosa de quienes las originaron. La “tradición” somos las propias personas viviendo la vida con pasión y haciendo las cosas con sentido profundo.

Nosotros, los hombres y mujeres de hoy, somos tan creadores de tradición como nuestros antepasados, como aquellos que hicieron el Voto en 1741. Pero, para eso, es necesario involucrarnos de lleno, con alma, corazón y vida, en la celebración de esta Bajada de 2017 y vivirla como algo que nos afecta personalmente, es decir,  como un acontecimiento que hacemos todos y del que nos beneficiamos todos.

Involucrarse. Esta es la consigna que marca el ritmo pastoral de nuestra Diócesis para el año 2017. Nuestra Bajada de la Virgen no puede ser ajena al  objetivo de ser verdaderos “discípulos misioneros” de Jesucristo, el Hijo de Dios que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de la Virgen María. Tanto la Madre como el Hijo se involucraron, siguen involucrados, en la salvación del mundo y en nuestra propia salvación. Y, ambos, Jesús y María, nos necesitan. Quieren que también nosotros nos involucremos, con ellos y como ellos, para que esta salvación llegue a todas las personas de nuestra isla y del mundo entero.

Por eso, acogiendo la propuesta de la “Fundación Virgen de los Reyes”, para la Bajada de este año hemos elegido el lema: “Siguiendo las huellas de María”. La imagen de Virgen de los Reyes, por así decir, en su recorrido desde La Dehesa hasta Valverde y en su peregrinación por los pueblos de la isla va dejando “unas huellas” y nosotros, al acompañarla, vamos “siguiendo sus huellas”. Pero, esto no es sino un signo del camino que cada uno debemos recorrer para ser “discípulos misioneros” de Jesucristo, que no es otro que el camino que siguió la Virgen María, la primera y más perfecta discípula de su propio Hijo.

Así, con el lema “siguiendo la huellas de María”, se expresa el propósito de hacer de nuestra Bajada de 2017 una escuela de discipulado en la que la Virgen María es nuestra guía y el modelo a imitar. Con la celebración de la Bajada, la Virgen María se pone “en salida misionera”. Ella sale a “predicar el Evangelio” por los caminos de nuestra isla. Nosotros queremos escuchar su mensaje y seguir sus huellas. Queremos ser como ella “discípulos misioneros”: “Nosotros hoy fijamos en ella la mirada, para que nos ayude a anunciar a todos el mensaje de salvación, y para que los nuevos discípulos se conviertan en agentes evangelizadores” (Papa Francisco).

De este modo, hacemos nuestras aquellas palabras del Concilio Vaticano II: “Recuerden los fieles que la verdadera devoción a la Virgen María no consiste ni en un afecto estéril y transitorio, ni en vana credulidad, sino que procede de la fe verdadera, por la que somos conducidos a conocer la excelencia de la Madre de Dios y somos alentados a un amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes” (LG. 67). Con toda seguridad, será así como rendiremos “el mayor culto y veneración” a la Virgen María, Nuestra Señora de los Reyes.

Con mi afecto y la bendición del Señor para todos, les deseo un Feliz Año de la LXIX Bajada de la Virgen de los Reyes.

 

+ Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense

Mons. Bernardo Álvarez
Acerca de Mons. Bernardo Álvarez 52 Articles
Nació el 29 de julio de 1949 en Breña Alta (Isla de La Palma). Fue ordenado Sacerdote el 16 de julio de 1976. El 29 de junio de 2005 el Papa Benedicto XVI le nombra Obispo de Tenerife. Recibe la ordenación Episcopal el 4 de septiembre de 2005 en la Catedral de La laguna (Templo de Nuestra Señora de la Concepción) de manos del Nuncio de S. Santidad Mons. Manuel Monteiro de Castro y los Obispos Eméritos de Tenerife Mons. Damián Iguacen Borau y Mons. Felipe Fernández García, así como otros Obispos asistentes. En esta misma fecha toma posesión canónica de la Diócesis Nivariense.ESTUDIOS REALIZADOS:Realizó el Bachiller Elemental y Superior, con sus respectivas Reválidas, en Santa Cruz de La Palma, finalizando en el año 1967.Inició los estudios de Arquitecto Técnico (Aparejador) en 1967 en La Laguna, que abandonó para ingresar en el Seminario Diocesano de Tenerife en octubre de 1969.Realizó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Tenerife, que concluyó en junio de 1976, año en el que también recibió la ordenación sacerdotal de manos del Obispo D. Luis Franco Cascón. En junio 1987, tras el correspondiente examen, recibió el título de Bachiller en Teología por la Facultad de Teología del Norte de España – Sede de Burgos.Posteriormente, estudió de teología en la Universidad Gregoriana de Roma, desde 1992 a 1994, adquiriendo el título de Licenciado en Teología Dogmática.RESPONSABILIDADES:Ha sido párroco en cuatro destinos diferentes durante 11 años (desde octubre de 1976, a octubre de 1987).- Parroquias de Agulo y Hermigua (La Gomera): 1976-1980- Parroquias de San Isidro y San Pío X (Los Llanos de Aridane-La Palma): 1980-1982- Parroquias de San Miguel y Ntra. Sra. del Carmen (Tazacorte – La Palma): 1982-1986.- Parroquias de San Fernando Rey y San Martín de Porres (S/C de Tenerife) 1986-1987.- Arcipreste de Ofra: 1986-1987.Director Espiritual en el Seminario Diocesano de Tenerife, desde octubre de 1987 a julio de 1992.Secretario de la Asamblea Diocesana de octubre 1988 a junio 1989.Secretario de la Vicaría de Pastoral de la Diócesis de Tenerife, desde octubre de 1987 a julio de 1992, y desde septiembre de 1994 a mayo de 1999.Delegado Diocesano de Liturgia desde octubre de 1989 a julio de 1992.Desde 1994 a 1999 fue responsable del Departamento de Catequesis de Adultos de la Delegación Diocesana de Catequesis.Durante 10 años dirigió el Boletín Oficial del Obispado: de octubre de 1994 a octubre de 2004.Secretario General del Primer Sínodo Diocesano, desde septiembre de 1995 a mayo de 1999.Vicario General de la Diócesis, desde mayo de 1999.MOns. Bernardo Álvarez Alfonso, Obispo de San Cristóbal de La Laguna fue consagrado en Tenerife, en la Catedral, el 4 de septiembre de 2005 por Mons. Manuel Monteiro de Castro, Arzobispo titular de Beneventum y Nuncio Apostólico en España, asistido por Mons. Felipe Fernández García, Obispo emérito y Administrator Apostólico de San Cristóbal de La Laguna, y por Mons. Damián Iguacen Borau, Obispo emérito de San Cristóbal de La Laguna.