Año Nuevo, nueva oportunidad

Mons. Jaume Pujol               Como un ritual, cuando llega el primer día del Año Nuevo y suenan las doce campanadas, la fiesta se extiende como un estallido de alegría y esperanza.

Los diversos meridianos del mundo propician que las celebraciones se vayan sucediendo, como una carrera de relevos que contemplamos en nuestras televisiones, comenzando por oriente.

Hay un texto famoso de Carl Sagan, escrito cuando la nave Voyager 2 tomó la primera fotografía de la Tierra desde el espacio y observó su apariencia de pequeño punto azul  perdido en la inmensidad del Universo: «…cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada padre y madre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada superestrella, cada líder supremo, cada santo y pecador en la historia de la especie vivió ahí en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz de sol».

Por una parte esta observación nos hace humildes. ¿Qué es el espacio, por el que luchan tantos pueblos para dominarlo? Y ¿qué es el tiempo, que cada año celebramos con sus fechas señaladas y aniversarios?

Sin embargo, las personas no somos átomos perdidos, sino algo grande, pues fuimos creadas por Dios a su imagen y semejanza, partícipes de su poder creador y llamados a disfrutar de la vida eterna.

En su encíclica Fides et Ratio, Juan Pablo II observaba que hay preguntas de fondo que todos nos planteamos, como «¿quién soy yo?», «¿cuál es el sentido de la vida?», «¿qué hay después?». Aparecen en la predicación de Jesucristo, pero también en todas las religiones, como las de Confucio y Buda y en los filósofos, como Platón y Aristóteles, y los escritores, como Homero y Sófocles.

El primer día de Año Nuevo cae esta vez en domingo, el día del Señor, y esta coincidencia serviría como respuesta a las preguntas. El mundo, y nosotros con él, somos del Señor, de él venimos y a él vamos.

Vamos hacia Dios en el tiempo. La vida nos concede comenzar otro año, el 2017 del calendario cristiano que arranca con el nacimiento de Cristo. Un año más en nuestra vida que comienza con acontecimientos previsibles, pero también con páginas en blanco: sucesos imprevisibles y hechos que nosotros mismos haremos posibles.

La felicidad que hoy nos deseamos unos a otros, mediante toda clase de mensajes, no debe ser fuego de bengala que pronto se apaga. Para que perdure debemos asentarla en valores sólidos: nuestra relación con Dios y con los demás siendo a la vez adoradores y misericordiosos.

Que tengáis todos un feliz y santo Año Nuevo.

+ Jaume Pujol Bacells

Arzobispo de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.CARGOS PASTORALESFue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad.Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión.Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc.El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004.Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.