2017: Año nuevo, paz renovada

Mons. Julián López             Queridos Diocesanos: Feliz Año Nuevo! A los ocho días de la Navidad, en su octava que es como decir: celebrándola todavía, viviéndola de nuevo, prolongando el gozo y la alegría del nacimiento de Jesucristo.

Aunque esta carta que se publica en “Iglesia en León” llegue a vuestras manos entrado ya el mes de enero, no quiero dejar pasar la ocasión para recordar con profunda gratitud al beato Pablo VI (1963-1978), el Papa de mi juventud como seminarista y de mis primeros años como sacerdote y al que siempre he profesado admiración y devoción. El motivo, la Jornada Mundial de la Paz que se celebra el día primero de enero, convocatoria universal de oración y de compromiso pastoral instituida por el Papa Montini el 8 de diciembre de 1967 y de la que se cumple ahora la 50ª edición. Siguiendo el talante abierto y generoso de su predecesor, san Juan XXIII, autor de la célebre encíclica “Pacem in terris” (11-IV-1963), el beato Pablo VI imprimió a la citada Jornada un sello inconfundible de servicio a la humanidad y al auténtico progreso humano sobre las bases de “la verdad, la justicia, la libertad y el amor”.

En España nuestra Conferencia Episcopal rindió ya un homenaje a Pablo VI en la pasada asamblea plenaria, con ocasión del Congreso dedicado al citado papa y para conmemorar también el L aniversario de la constitución de nuestro órgano colegiado cuyos estatutos fueron aprobados por el mismo pontífice en 1966. El homenaje consistió en una sesión extraordinaria de la asamblea el día 14 de noviembre con la participación del cardenal Pietro Parolín, Secretario de Estado de la Santa Sede, que pronunció una conferencia sobre “El magisterio y el ministerio del Papa Pablo VI sobre la paz”. De las autorizadas palabras del cardenal entresaco este significativo párrafo: “Redescubriendo el gran valor de Pablo VI, se le podría definir como el ‘primer Papa moderno’. Y todavía: el Papa del diálogo, el Papa del Concilio Vaticano II, el Papa del ecumenismo, el Papa peregrino, el Papa de la civilización del amor, el Papa defensor de la vida, el Papa del tiempo futuro, el Papa experto en humanidad, el Papa de la paz, el Papa de la alegría, el Papa maestro y testigo, el Papa enamorado de Cristo y de la Iglesia”.

El Papa Francisco es hoy el continuador del magisterio y de la obra pacificadora del beato Pablo VI y se ha unido también al recuerdo del venerado pontífice evocando justamente algunas de sus ideas como la relación de la verdadera paz con el progreso humano y los riesgos de los “nacionalismos ambiciosos”, las “conquistas violentas” y “las represiones portadoras de un falso orden civil”. El mensaje del Papa Francisco lleva por título “La no violencia: un estilo de política para la paz” y merece ser leído y meditado para que esa actitud “se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas”.

Ante un mundo fragmentado padeciendo, en expresión del Papa Francisco, “una terrible guerra mundial por partes”, debemos guiarnos por la advertencia del Señor según la cual el verdadero campo de batalla en el que se dirime la paz es el corazón humano (cf. Mc 7,21). Por eso, las actitudes del discípulo de Cristo han de ser el amor incluso a los enemigos, el poner “la otra mejilla” y el perdonar siempre. El amor es más fuerte que las bombas y las armas como decía Santa Teresa de Calcuta. Reiterando a todos mis mejores deseos para 2017, os invito también a ser constructores de la paz en vuestros ambientes:
+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella