María, manantial de alegría

Mons. Eusebio Hernández   Queridos hermanos y amigos: Este último domingo de Adviento es doblemente mariano, por una parte el cuarto domingo de Adviento siempre, en las lecturas y en las oraciones, nos presenta a la Virgen María, pero además coincide con el día 18 de diciembre, en el que se celebra a María como Madre de la Esperanza o de la Oh.

Es además el punto de partida de la recta final del Adviento, la novena podríamos decir, que nos conduce a la Navidad y donde Santa María tiene una presencia significativa en la liturgia de estos días.

Benedicto XVI proponía una reflexión sobre la Virgen y la alegría en una de las ofrendas florales que el día 8 de diciembre se hace a la Inmaculada en la plaza de España de Roma. El Papa Emérito señalaba cómo con la colaboración de María, la Gracia que es Cristo ha traído a nuestra vidas la alegría: la Gracia trae la verdadera alegría que no depende de la posesión de las cosas, sino que tiene sus raíces en lo más íntimo, en lo más profundo de la persona, y que nada ni nadie puede quitar.

El Evangelio de Cristo es una continua invitación a la alegría cristiana y por ello subrayaba el papa Benedicto: El cristianismo es esencialmente un ‘evangelio’, una ‘buena noticia’, mientras que algunos piensan que es un obstáculo a la alegría, ya que lo ven en él una serie de prohibiciones y reglas; y es, subrayaba el Papa: en realidad, el cristianismo es el anuncio de la victoria de la Gracia sobre el pecado, de la vida sobre la muerte.

En la Navidad la Buena Noticia, el Evangelio, se hace carne en Jesús como niño pequeño y débil, y María se llena de alegría porque ve cumplidas en Él las promesas del Padre. Todo esto ocurre en el plano más íntimo de su corazón, en el silencio, en la contemplación y en la oración.

Estos días últimos de Adviento, nuestra actitud debe ser la de María. Benedicto XVI en la reflexión a la que hago hoy referencia nos decía:lo que es realmente grande a menudo pasa desapercibido y el silencio apacible se revela más fructífero. Ciertamente, vivimos agitados por tantas cosas y, por ello, es importante encontrar momentos para que, como nos decía el Papa, sepamos:estar tranquilos, escuchar el silencio en el que el Señor hace oír su voz discreta. Con María queremos estar abiertos a la escucha de Dios.

Esta actitud receptiva de nuestro espíritu nos llevará a encontrar los motivos de nuestra alegría cristiana, como señala el papa Francisco: Si vivimos nuestra vida como la vivió nuestra Madre, si nos dejamos encontrar por Dios; si nos animamos a decirle “Sí” como ella lo hizo y a entregarle totalmente nuestra vida a Dios, sirviendo a los demás sin mirar solamente nuestras necesidades, entonces encontraremos los mismo motivos de la Alegría de María.

Os invito a vivir estas actitudes en estos días últimos del Adviento: escucha, apertura a Dios, silencio, hacernos pequeños, oración, contemplación y servicio. María será nuestro modelo y la Madre que nos ayuda para encontrar en Ella la verdadera alegría.

En este año pastoral he querido presentar a toda la diócesis nuestro plan pastoral para que sea una Iglesia en salida, en salida hacia los de dentro y hacia los de fuera. Las palabras de San Pablo lo resumen muy bien, para los que vivimos dentro de la Iglesia: acogernos, es decir, crear fraternidad en nuestras parroquias, vivir unidos a Cristo y, a la vez, ser acogedores de los que viven fuera de la Iglesia, para que ellos también alaben a Dios por su misericordia

EvangeliiGaudium termina con una hermosa frase del corazón del Papa  Francisco que llama a la Virgen: “Manantial de alegría para los pequeños”,“Madre del Evangelio viviente”, “manantial de alegría para los pequeños”

Animémonos, en estos últimos días de Adviento, la vida puede estar llena de tristezas pero Dios quiere hoy poner en tu vida, en tu corazón la misma alegría de María.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 228 Articles
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.