Sobre el vino, los banquetes y la alegría

Mons. Julián Ruiz Martorell           Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz.

En estos días de convivencia en los que expresamos la amistad y la concordia alrededor de la mesa, conviene escuchar algunas de las sabias recomendaciones que nos proporciona el libro del Eclesiástico, obra del Antiguo Testamento que fue muy estimada y leída en la Iglesia de los comienzos, de modo que recibió el nombre de “libro de la Iglesia”.

1) Sobre el vino nos aconseja: “Con el vino no te hagas el valiente, porque a muchos ha perdido el vino. El horno pone a prueba el temple del acero, el vino, los corazones en contienda de orgullosos” (Eclo 31,25-26). Añade: “El vino es vida para el hombre, siempre y cuando se beba con medida. Alegría del corazón y regocijo del alma es el vino bebido a tiempo y con medida” (Eclo 31,27a.28).

Pero nos advierte del peligro: “Amargura del alma, el vino bebido con exceso por incitación o desafío. La embriaguez enfurece al insensato para su perdición, debilita sus fuerzas y le ocasiona heridas” (Eclo 31,29-30). Y aconseja prudentemente cuando las copas se van acumulando: “En un banquete no reprendas a tu vecino, no te burles de él si se pone alegre, no le digas nada que pueda ofenderlo, ni lo molestes reclamándole dinero” (Eclo 31, 31).

2) En los capítulos 31 y 32 del Eclesiástico encontramos sugerentes advertencias sobre los banquetes. Recordemos algunas: “¿Te has sentado en una mesa opulenta? No abras la boca de par en par, ni digas: “¡Cuántas cosas hay aquí!”. Recuerda que es mala cosa el ojo codicioso; nada peor que él en toda la creación, pues por cualquier cosa llora” (Eclo 31,12-13).

Continúa afirmando: “No eches mano a lo que otro mira, ni te lances sobre el mismo plato que él. Come con educación lo que te pongan delante, no seas glotón y no quedarás mal” (Eclo 31,14.16).

Las recomendaciones se suceden: “Termina el primero por educación, no seas comilón y no te despreciarán. Si estás sentado entre muchos invitados, no alargues tu mano antes que ellos. Al que es bien educado le basta poco” (Eclo 31,17-19a).

En contra del exceso, se destaca la moderación: “Insomnio, vómitos y cólicos esperan al hombre insaciable. En todo lo que hagas sé moderado, y así no cogerás ninguna enfermedad” (Eclo 31,20b.22b).

También hay sugerencias para cuando llega el brindis: “En el momento de brindar, no seas locuaz, ni te hagas el sabio a destiempo” (Eclo 32,4). Se insiste: “Resume tu discurso, di mucho en pocas palabras, sé como quien sabe y al mismo tiempo calla” (Eclo 32,8).

Dos sentencias prácticas para finalizar el banquete: “Llegada la hora levántate y no te entretengas, ve corriendo a casa y no te hagas el remolón” (Eclo 32,11). “Y por todo esto bendice a tu Creador, al que te colma de sus bienes” (Eclo 32,13).

Es bueno bendecir a nuestro Creador que nos concede gratuitamente tantos bienes: el calor familiar, la felicidad del reencuentro, el apoyo de la amistad, la posibilidad de convivir, el regalo de compartir nuestro tiempo y fragmentos de nuestras vidas en amistosa conversación, la oportunidad de intercambiar información con paciente capacidad de escucha.

3) La alegría es saludable. Dice el Eclesiástico: “No te abandones a la tristeza, ni te atormentes con tus pensamientos. La alegría de corazón es vida para el hombre, y la felicidad le alarga los días. Distrae tu alma y consuela tu corazón, aparta de ti la tristeza; pues la tristeza ha perdido a muchos y no se saca ningún provecho de ella. Envidia y malhumor acortan los días, las preocupaciones producen vejez prematura. Un corazón radiante tiene buen apetito y le aprovecha todo lo que come” (Eclo 30,21-25).

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+  Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.