El Adviento de San José

Mons. Enrique Benavent           Entre los personajes del Adviento hay uno que, a pesar de la importancia que tiene, siempre queda en un segundo plano. Su silencio y su discreción hacen que no reparemos mucho en él.

Sin embargo, la delicada misión que Dios había pensado para él es fundamental para entender la entrada del Hijo de Dios en nuestro mundo. Nos referimos a San José, quien en los relatos de la concepción y del nacimiento de Jesús del evangelio de San Mateo, sí que ocupa un puesto destacado, como escuchamos en el texto evangélico del cuarto domingo de Adviento de este año. En esta breve reflexión quiero invitaros a que nos preguntemos cómo vivió el esposo de María el tiempo de la espera.

José tenía un proyecto para su vida. Él y María estaban prometidos (Mt 1, 18). Habían decidido contraer matrimonio y tenían un compromiso formal y público. Este proyecto se realizará. De hecho, José “acogió a su mujer” (Mt 1, 24). Pero seguramente las cosas no sucedieron como él imaginaba: “antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo” (Mt 1, 18). Podemos imaginar la perplejidad de José al conocer el estado de María. Conociendo la rectitud de María, no cabe pensar que José hubiera dudado nunca de ella. Por ello, sus sentimientos ante este hecho serían de un gran desconcierto. Sus ilusiones y proyectos se habían derrumbado, por lo que “decidió repudiarla en secreto” (Mt 1, 19). Para José el Adviento no fue un tiempo en el que uno espera con ilusión la realización de sus esperanzas y de sus proyectos, sino que comenzó con un desconcierto y con una situación de oscuridad total en su vida. No podía entender nada de lo que había pasado.

A partir de aquí todo se tiene que rehacer, pero no según las propias ideas, sino según la voluntad de Dios. Y aquí se muestra la grandeza de José, quien, como hombre “justo” que es (Mt 1, 19), está abierto a conformar su vida con la voluntad de Dios y a someterse a sus designios. Su justicia se manifiesta en la grandeza de su fe. La afirmación del profeta Habacuc cuando dice que “el justo por su fe vivirá” (Hab 2, 4), que Pablo retoma en la carta a los Romanos (1, 17), se realiza de un modo ejemplar en el esposo de María. José es un hombre justo porque es un hombre de fe auténtica.

La verdad de esa fe se manifiesta en la reacción al anuncio del ángel que le dice que el hijo de María “viene del Espíritu Santo” (Mt 1, 20), y en el que le pide que no tenga miedo de acoger a María: se fió de una palabra tan sorprendente y humanamente increíble, e “hizo lo que le había mandado el ángel del Señor” (Mt 1, 24). La justicia de José es confianza y obediencia a la palabra de Dios.

Muchas veces tenemos la tentación de vivir la Navidad como si esta nos trasladara a un mundo de sueños, o como si Dios tuviera que venir al mundo a realizar nuestros deseos. El Adviento y la fiesta del Nacimiento del Señor que celebraremos el próximo domingo no son para que nos escapemos durante unos días de las dificultades de la vida, sino para que las afrontemos desde la confianza en Dios y desde la obediencia a su voluntad.

Feliz Navidad a todos.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
Acerca de Mons. Enrique Benavent Vidal 147 Articles
Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.