El mensaje semanal del Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas          La semana pasada hablamos del aplauso general con que la opinión pública ha recibido el acuerdo entre varios partidos políticos para trabajar en la elaboración de un pacto para la educación, de cuya necesidad nadie parece dudar.

A la vez, hacíamos notar que cualquier pacto educativo exige la presencia de todos los interesados en el asunto, entre ellos y no en último lugar, los padres y sus respectivas asociaciones en el ámbito educativo.

En efecto, con ser importante el acuerdo entre las fuerzas legislativas en el parlamento para elaborar una nueva ley de educación, resulta imprescindible la participación de los padres en alguna fase de su elaboración. Por otro lado, la atención se ha de centrar principalmente en las líneas generales que deberán dirigir los trabajos encaminados a hacerla posible. También sería conveniente que se diese un cierto consenso social en este punto, ya que no siempre ni  necesariamente coincide el modo de ver de los ciudadanos de  a pie con las ideas de los legisladores, por más que estos sean sus legítimos representantes. La representación no es tan perfecta como para permitir, sin más, la identificación entre el modo de pensar de los representados y el de sus representantes. En ocasiones las diferencias son profundas en algunos puntos de relieve. De ahí que parezca demasiado reductivo limitar el pacto educativo al que se puede dar entre diversas fuerzas políticas.

No faltan quienes sospechan que el así llamado “pacto educativo” pueda constituir, a la postre y más allá de las buenas intenciones de muchos, una manera de introducir subrepticiamente en el corazón del sistema educativo ideas, concepciones del hombre, de la familia y de la sociedad, que poco se corresponden con las que sostienen una mayoría de los padres de los chicos y chicas en edad escolar.

Con demasiada frecuencia se tiene la impresión de que existe un claro empeño  por parte de agentes cuya identificación resulta mucho menos clara, por “propagandar” primero e implantar después en la sociedad ciertas corrientes culturales. En ocasiones, en efecto, como de repente, se asiste a la publicación de artículos de fondo en periódicos importantes en distintos puntos del globo, a la difusión de novelas o a la proliferación de películas de parecida temática y de idénticos planteamientos que dan la impresión de obedecer a un bien detallado y proyectado plan destinado a producir un fuerte impacto en la sociedad, a la que son presentados con indudable atractivo y arte. Atractivo y arte que no escapan, sin embargo, a la idea de que esconden no poco de artificio en su intento de superar las resistencias que encuentran en el entramado de ideas que componen el  imaginario colectivo de un determinado país.

A propósito de alguno de estos asuntos, el Papa ha hablado de una verdadera colonización cultural. Una colonización no tanto de personas cuanto de ideas: del conjunto de ideas que van de un país a otro para establecerse en él. No son ideas autóctonas, sino advenedizas, forasteras; algo que viene de fuera, ajeno a la propia tradición y cultura; algo que se quiere, de algún modo, imponer por diversos medios a lo propio y originario de un pueblo. La colonización trae como consecuencia una especie de reconstrucción del país. Ya no es lo que era. No se trata simplemente de eliminar defectos, de corregir posibles desviaciones o de equilibrar extremismos. Tampoco se trata de negarse a aceptar elementos positivos de otras culturas o de estar abiertos a novedades enriquecedoras. No; en la colonización ideológica está en juego la identidad, la idiosincrasia de un país, de su manera de ser y de existir.

No falta quien piensa que algo de esto se está produciendo hoy, o puede producirse, en el mundo de la educación. De ello nos ocuparemos en sucesivas cartas semanales. Hablaremos en concreto, Dios mediante, de la ideología de género. 

+ José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad.Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad.Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988.Es autor de los siguientes libros:- Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983;- Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985;- La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994.Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán.Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo.Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).