Todos podemos trabajar en la Pastoralde las Vocaciones – Tres sugerencias

Mons. Francisco Cerro              Todos estamos ocupados y preocupados por las vocaciones en nuestra diócesis. Pedimos una y otra vez al dueño de la mies que nos envíe trabajadores a la viña del Señor. Nos preocupa que nuestro Seminario no está lleno.

Que a los consagrados cada vez les cuesta más el seguir llevando adelante sus obras y su misión de evangelizar a los pobres. ¡Cuánto nos duelen las casas de religiosos y religiosas que se han cerrado en nuestra diócesis por falta de vocaciones! También nos preocupa la falta de jóvenes que se entusiasmen con la vocación matrimonial y a formar una familia, Iglesia doméstica, donde se viva y extienda el Amor de Dios.

Ante esta situación, que nos exige un acto de fe y de confianza en el Dios de lo imposible, he reflexionado y os propongo tres sugerencias. Son sugerencias para que entre todos podamos ayudar a que el tema vocacional lo vivamos como la clave de una pastoral más que nunca vigente y necesaria en nuestra diócesis, que presenta y vive el XIV Sínodo Diocesano, como una apuesta de renovación, donde las vocaciones son más necesarias que nunca.

1. CUIDAR MUCHO Y SIEMPRE A LOS NIÑOS DE PRIMERA COMUNIÓN Y POSTCOMUNIÓN.

Aquí tenemos un reto, que si lo sabemos afrontar bien (todavía nos vienen muchos niños), podemos plantearles en la edad de la discreción un ideal de amor y de servicio. Esto puede en esos momentos ayudarles incluso a entrar en el Seminario Menor, donde en nuestro Seminario tanto se cuida estos momentos incipientes del despertar vocacional. Las vocaciones más seguras y las mejores son aquellas que ya desde el principio se plantean la vida de seguir a Jesús para servir a los hermanos.

Todos, padres, sacerdotes y catequistas deben cuidar, y mucho, esta etapa de la comunión y de la postcomunión, donde cada vez es más difícil mantener a los niños y a las niñas en el ámbito parroquial de la Eucaristía dominical y de seguir planteándose la vida cristiana. Si se sube el nivel de fe se puede vivir también el planteamiento del seguimiento de Cristo.

2. CUIDAR EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN, UNA INVITACIÓN A SER TESTIGOS DE JESÚS EN EL MUNDO.

Este Sacramento, también muy reflexionado en nuestro Sínodo Diocesano, sí que puede ser una oportunidad (todavía no son pocos los que nos vienen) para que a los chicos y chicas se les ayude a tomarse en serio la vocación, la vida cristiana y el gozo de conocer, amar y seguir a Jesús. ¿Es imposible que se queden los chicos después de la Confirmación cuando han descubierto el gozo y la alegría de ser cristianos? En nuestra diócesis tenemos la oferta de la Delegación de Infancia y Juventud, llamada Jóvenes Diocesanos (JD), donde se trata de seguir la vida cristiana, siendo acompañados y a la vez lanzados a entusiasmarse con el Amor de Cristo. No estáis solos, si queréis vivir a Cristo en las entrañas de la sociedad. También un domingo por la tarde al mes tenemos un encuentro en el obispado con los que tienen deseos de profundizar en el seguimiento de Cristo. Se llama Grupo Samuel.

3. ACOMPAÑAR PERSONALMENTE

Muchos chicos y chicas tienen inquietudes y preguntas, son cristianos, pero no saben qué camino discernir y elegir. En las parroquias, en los centros de la diócesis deberían existir personas de virtud probada, preparadas y formadas para acompañar a los que quieran ser acompañados. Este acompañamiento, dirección espiritual, confesores, puede ser una oportunidad para plantear seriamente el camino de seguimiento de Jesús.

Pasar de una pastoral vocacional de la espera a una pastoral vocacional de la propuesta. ¿No te has planteado tu vocación? Desde la libertad y sabiendo que la fe se propone pero no se impone estas tres sugerencias nos pueden ayudar a ser en estos momentos oferta vocacional.

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.