“Cada Adviento nos exige volver a ver, o comenzar a ver”

Mons. Rafael Zornoza             Ayer domingo comenzamos  el tiempo de Adviento. Celebramos la venida del Señor. Nos preparamos para cuando llegue al final de nuestra vida, pero, ya ahora inmediatamente, su venida en la Navidad, que recuerda aquella venida en carne del Hijo de Dios hecho hombre en el seno de la Virgen María.

Nuestra Madre bendita, la Virgen María nos enseña a esperarle y a acogerle en nuestro corazón con amor, como lo hizo ella, para entregarlo a los demás. Mientras, recordar a San Juan Bautista, el Precursor, nos enseñará a preparar los caminos del Señor.

Se ha llamado al tiempo de Adviento la “fiesta de los deseos”. Dios nos ha prometido tantas cosas, y cada promesa despliega un deseo de gran amor por nosotros. Ha hecho, por tanto, que la vida se convierta en esperanza porque nuestra tierra ha quedado abierta a la promesa. Mejor dicho, a la realización ya de tanto amor como nos ha mostrado haciéndose hombre para estar con nosotros y llevarnos a la plena comunión con El.  Pero cada Adviento nos exige “volver a ver” –o comenzar a ver-, liberando primero los ojos; también los oídos deben abrirse para escuchar, y luego la boca para hablar. El deseo de Dios, que El mismo ha inscrito en nuestros corazones para buscarle, late en nuestro corazón cuando descubre que es el Señor quien viene a buscarnos. El Adviento es, pues, tiempo para vivir con intensidad, con asombro y con riesgo, ante todo lo que El nos conceda para salir al encuentro de Dios, para vivir la vida dándola. Así mismo, es una ocasión de estar también con cierta sospecha a cerca de nosotros mismos y de nuestro modo de pasar los días justificando nuestros afanes, sin despojarnos de las ataduras que no nos dejan avanzar.

El Adviento es el tiempo de Jesús. Precisamente porque es el tiempo de su venida es un momento apropiado para descubrirle más, conocerle mejor, intensificar nuestro trato con El. Quien pierde este trato con Jesús, pierde la fe. No basta con repetir los dogmas ni asistir a ritos, sino que hay que encontrarse vivamente con El. El Señor sostiene todas las cosas porque El es la Realidad, la realidad más real, y, cuando se hace presente en nosotros nos habla y se nos comunica en los acontecimientos y en las relaciones. La humanidad sigue esperando la salvación y, para encontrarse con el Salvador, nosotros hemos de mostrarle a los demás en la presencia concreta de nuestras vidas, de nuestra intimidad y nuestra liturgia, en la belleza y grandeza de la vida de la Iglesia. Vivir en la espera de la venida del Señor nos sitúa en la radicalidad de la revolución cristiana, que es vivir en esperanza, en la lucidez de la fe, en la presencia de que ha venido y volverá.

Nuestra cultura posmoderna no es capaz de hacer al hombre feliz; al contrario, ha tocado fondo en su desorientación y en su soledad, y vuelve a hacerse preguntas. En Jesús, el Señor de Nazaret, el Cristo Hijo de Dios, está la respuesta con la que podremos establecer el diálogo. Con Jesús debemos curar la llaga más honda de la sociedad posmoderna: la indiferencia hacia el otro. El Señor nos abre los ojos para descubrir al prójimo y nos enseña a hacernos cargo de los demás, ayudando a que cada cual se convierta en persona con toda su dignidad. Cristo, que es al mismo tiempo el Hijo del Padre-Dios, es nuestro hermano que -en esta época marcada por el eclipse de la  figura del padre- nos ayuda a descubrir nuestra identidad de hijos y el valor de la fraternidad.

Te aconsejo que vayas sacando tu belén y que prepares su lugar en el hogar; también el árbol y las luces. ¡Que bonito es felicitar la Navidad, si se sabe que Cristo nos trae la felicidad!. Ves pensado cómo hacerlo. Ves adornando tu casa y ten cerca la música de Navidad, la de los villancicos de siempre, que son alegría pura y teología con sabor de pueblo espontáneo, que ha captado lo profundo y que no se lo puede callar. Que no te falte una corona de Adviento o un calendario de esos que cuentan la cuenta atrás. Tampoco te olvides de los pobres, de compartir, y , sobe todo, abre bien los ojos, que si Jesús pasa a tu lado lo puedas encontrar. ¡Animo, que viene el Señor! ¡Salgamos a su encuentro!

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid.Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología.Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad.Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado.Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal.En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores.Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales.Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006.Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña.Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización.Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero.Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13).El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.