Laudato Si’ : Retos

Mons. Vicente Jiménez          La causa de los pobres – Preocupación por la biodiversidad

Queridos diocesanos:

En las próximas cartas pastorales voy a presentar algunos retos, que presenta la encíclica del Papa Francisco Laudato Si’. Pueden servirnos para la reflexión y meditación en el tiempo de Adviento.

Firmada el 24 de mayo de 2015, pero hecha pública el 18 de junio de 2015, solemnidad de Pentecostés, la encíclica Laudato Si’ (LS), sobre el cuidado de la ‘casa común’, tiene una importancia excepcional. Es cierto también que la exhortación apostólica Evangelii Gaudium se ha convertido en el documento programático del pontificado del Papa Francisco. Pero la fuerza de LS y el amplio impacto que ya ha tenido en la Iglesia y en la sociedad, así como el enfoque y el contenido de la encíclica, permiten entrever una nueva etapa en la Doctrina Social de la Iglesia. En 1891, León XIII abordó las ”cosas nuevas” en su encíclica Rerum novarum; 125 años más tarde, Francisco se sitúa a la altura de los nuevos retos de la época. Si la llamada cuestión social marcó el siglo XX, la cuestión socio-ambiental dominará las preocupaciones de nuestro siglo XXI.

El gran número de ediciones, publicaciones, libros, comentarios, conferencias, mesas redondas, que ha generado LS (sólo en España) en el año transcurrido desde su promulgación dan buena cuenta de su enorme eco mediático.

La causa de los pobres

Hay que reconocer que, a pesar de la buena recepción de la encíclica como he apuntado arriba, en no pocos ambientes eclesiales y sociales, la causa de la ecología es aún considerada como algo exótico, como un lujo propio de sociedades ricas, como un freno al desarrollo de los pueblos o, poniendo un ejemplo gráfico, como un desenfoque que prioriza los animales como las focas antes que las personas.

Por eso, a algunos les ha podido sorprender que un Papa que viene del sur del planeta, y que ha mostrado una sensibilidad social tan aguda, haya dedicado su primera encíclica a esta cuestión. Esas voces escépticas parecen olvidar que muchas personas y grupos, dentro y fuera de la Iglesia, vienen insistiendo desde décadas en que las principales víctimas de la crisis ecológica son las poblaciones más pobres de la tierra. El Papa Francisco asume esta visión cuando indica que “entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra” (LS 2).

Más aún, la encíclica desgrana “las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los pobres del mundo” (LS 13). A lo largo de la encíclica, el Papa describe algunos efectos de la crisis medioambiental. Veamos algunos ejemplos. 1º) “La exposición a los contaminantes atmosféricos produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, especialmente de los pobres” (LS 20); 2º) el calentamiento global es particularmente grave “en los lugares más pobres de la tierra, especialmente en África, donde el aumento de la temperatura unido a la sequía hace estragos en el rendimiento de los cultivos” (LS 51); 3º) la situación de los migrantes y refugiados medioambientales (LS 25); y 4º) las graves dificultades que sufren las poblaciones empobrecidas para acceder al agua potable (LS 28 ss.).

Preocupación por la biodiversidad

Junto al modo de tratar la “cuestión socio-ambiental” como única, las palabras del Papa Francisco introducen otra novedad significativa en la historia de la Doctrina Social de la Iglesia: una sorprendente preocupación por la biodiversidad (cfr. LS 32-42).

¿A qué se debe esta novedad significativa? Se debe, sin duda, a la centralidad de la cuestión la cual va más allá de su valor estético o sentimental hacia algunos animales icónicos en peligro de extinción. Así, se recuerda a los menos familiarizados con la biología que “algunas especies poco numerosas, que suelen pasar desapercibidas, juegan un rol crítico fundamental para estabilizar el equilibrio de un lugar” (LS 34).

Muchas de las numerosas especies que están desapareciendo a gran velocidad debido a la acción del hombre poseen un valor irremplazable puesto que “podrán significar en el futuro recursos sumamente importantes, no sólo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios” (LS 32). En efecto, “estamos hablando de valores que exceden todo cálculo” (LS 36). Pero, además de su potencial utilidad, las especies con las que convivimos en nuestra ‘casa común’, aquellas con las que compartimos un cierto grado de fraternidad, deben ser conservadas porque “tienen un valor en sí mismas” (LS 33).

En último término, en la preservación de la biodiversidad está en juego mucho más que la conservación de algunas especies, la calidad y la preservación de nuestra propia vida: “Porque todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros” (LS 42).

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Vicente Jiménez Zamora
Acerca de Mons. Vicente Jiménez Zamora 231 Articles
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma.CARGOS PASTORALESSu ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria.El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017.Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014.El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.