Semana Bíblica y Domingo de la Palabra

Mons. Salvador Giménez            Ignoro si los obispos y los sacerdotes proponemos demasiadas exigencias a los demás cristianos.

Queremos que conozcáis la Palabra de Dios, las verdades de la fe, la moral cristiana, un poco de la historia de la Iglesia y de las tradiciones locales. Queremos que celebréis los sacramentos. Queremos que seáis generosos, veraces, colaboradores, respetuosos… Queremos que dediquéis tiempo a la oración personal y comunitaria. Queremos, en definitiva, que estéis llenos de la sabiduría del Señor y la pongáis en práctica. ¿Es demasiado lo que os pedimos?

Las peticiones y las exigencias no son ocurrencias de los pastores. Nacen de la voluntad de Jesucristo y nos afectan también, y sobre todo, a los responsables de las comunidades cristianas. Lo que os pedimos nos lo hemos de exigir también nosotros. Eso de algún modo nos disculpa y nos impulsa de nuevo a solicitar de todos la ejemplaridad y la autenticidad evangélica.

Digo todo esto por la siguiente información que se convierte a su vez en petición. Los obispos de la Tarraconense hemos aceptado con entusiasmo la propuesta de la Asociación Bíblica de Cataluña en el sentido de resaltar, una vez más, a todos los cristianos la importancia fundamental de la Palabra de Dios como luz y guía para la vida. La escucha, la lectura o la oración que cada uno hace de la Palabra le posibilita la conversión personal y la adecuación de su vida a la misma. La propuesta es muy sencilla pero muy elocuente: todos los centros de culto de nuestras diócesis animarán a apropiarse la Palabra, a hacerla suya en los comentarios y homilías de un domingo. El segundo gesto: organizar actividades sobre la Biblia durante una semana.

 El primer domingo de Adviento, cuando se empieza el Año Litúrgicocon un nuevo leccionario para la celebración será el momento de la concreción de la propuesta en las homilías y comentarios correspondientes. La semana anterior será la indicada para realizar una exposición de biblias en la catedral. Habrá también charlas y cursillos bíblicos.

En este breve comentario semanal sólo pretendo transmitir unos consejos que os han repetido muchas veces: aplicad a vuestra vida lo aprendido y escuchado de la Palabra. Para ello:

Procurad tener una Biblia en el hogar y que todos los miembros de la familia estén enterados. Acostumbraos a leer cada día unos cuantos versículos de la Palabra de Dios.

Enseñad a leer a vuestros hijos y nietos usando los libros bíblicos. Acompañad a los niños y jóvenes de la catequesis con lecturas de la Biblia. Rezad unos minutos al día haciendo uso de la Palabra de Dios. Escuchad con mucha atención las lecturas bíblicas en las celebraciones comunitarias.

Preparad con esmero las lecturas en público desde el ambón. Que todos os oigan. Participad en los grupos bíblicos y/o en las charlas parroquiales sobre la Biblia. Dejaos informar y formar por los que han estudiado ya la Palabra. Consultad las dudas.

Atended con buen ánimo las homilías. Los sacerdotes se esfuerzan mucho en su preparación. Que los leccionarios sean guardados con dignidad y expuestos con veneración.

¿Es mucho o poco lo que os pido en este ámbito fundamental de la vida cristiana? Me parece que todos los cristianos deberían esforzarse por cumplirlo. Decía el papa Benedicto XVI: “Para alcanzar el objetivo deseado por el Sínodo de que toda la pastoral tenga un mayor carácter bíblico, es necesario que todos los cristianos, y en particular los catequistas tengan una adecuada formación” (VD 75)

 +Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia.CARGOS PASTORALESInició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001.El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.