¿Cómo puedes colaborar con tu parroquia?

Mons. Braulio Rodríguez           La comunidad de la Nueva Alianza, fundada por Jesucristo, es un misterio adorable; pero es, sin embargo, muy concreta. Su primer rostro es la parroquia, comunidad cristiana en un territorio concreto, sea en pueblo o en ciudad.

No se nos debe, pues, olvidar que en una parroquia fuimos bautizados y pertenecemos a la familia de Dios. Somos de este mundo, hermanos con otros hermanos en esa familia de Dios, hijos de un mismo Padre. Quiere decirse que tú y yo tenemos cosas muy sencillas en común como ocurre en una familia, que, si se olvidan, algo se pierde.

Conoces la historia de tu parroquia? ¿Es de las construidas hace mucho tiempo, o es de reciente creación? ¿Conoces quién la construyó? Tal vez hay mucha historia por construir, porque no pensarás que parroquia es lo mismo que templo parroquial. Tú formas parte de esa historia. Yo creo que es historia que tiene futuro. A no ser que seas un “despegao”, no cabe duda de que la comunidad parroquial nos acompaña en los momentos más importantes de nuestra vida.

¿Conoces algún grupo de la parroquia? Todavía van niños, jóvenes y adultos a los centros parroquiales, que con bastante frecuencia se hacen parroquia para conocer a Jesucristo; allí se forman para no caer en la  rutina. También para dar razón de nuestra esperanza: ¿Por qué creo, para qué quiero recibir los sacramentos? Tal vez tu parroquia sea pequeña, pero no por eso despreciable. ¿Sabes horarios de Misas, de encuentro, de despacho parroquial, de gente que busca consuelo o consejo o, simplemente, que se le escuche? ¿Sabes que el grupo de Cáritas no debe faltar porque son muchos los que sufren, los “descartados”? ¿Puede haber personas que acompañan a los enfermos, o catequistas o “manitas” que están voluntariamente dispuestos a ayudar arreglando cosas?

Y todo esto, ¿para qué? Buena pregunta. Nuestras iglesias y otros locales no son señales de que la Iglesia es muy poderosa. No hay propiedad más compartida que los templos y locales para actividades pastorales. Son necesarios para ser utilizados. ¿Dónde, sino, dar catequesis y dar vida a los enfermos, necesitados y cuantos quieren ser mejores cristianos?

¿Te has preguntado alguna vez de dónde viene el dinero para que esta Iglesia local pueda abrirse? No me digas que viene del Estado o del gobierno. Eso ya no se sostiene; es mentira. Los gastos de cada día los han de pagar los cristianos, sacerdotes y fieles. Y hay luz eléctrica que pagar, y calefacción y tejas que arreglar y goteras que se deterioran. No estoy diciendo que todo en la parroquia se reduzca sólo a lo monetario. Nunca lo he dicho, ni lo diré. Únicamente que contribuyas a tu comunidad parroquial con tu persona. Esto es lo más importante: tareas, grupos, campañas, cuidar de los pobres y pequeños. Pero si esto no puedes hacer –que habría que verlo-, ¿por qué no contribuyes, al menos, con tu dinero o tu aportación? No vamos a imponer ningún impuesto, pero hay muchas formas de ayudar.

Por ejemplo: el templo parroquial o una ermita es bueno que estén abiertos no solo para la celebración eucarística u otro acto litúrgico: es importante que haya templos abiertos para poder rezar, en silencio. Pero muchos no se pueden abrir, porque roban. Tú podrías ofrecerte para estar pendiente del templo unas horas a la semana o al mes. Tú mismo puedes hacer la visita al Santísimo o rezar un rato por esta o aquella intención, por la paz, por los difuntos, por los pobres. O puedes colaborar como voluntario de Caritas, Manos Unidas, y un lago etcétera. ¡Hace tanta falta el consuelo y la esperanza! Hacer de la parroquia (templo, locales y sobre todo comunidad de cristianos) un lugar, un ámbito cercano, cálido… es posible contigo.

¿Conoces los gastos y los ingresos anuales que tu parroquia maneja? ¿Qué se puede estar necesitando? Sin duda que en el tema económico también puedes ayudar. Además, ahora es una gran oportunidad para hacerlo, porque desde enero de 2016 los donativos a cualquier institución, asociación, ONG desgravan más por ley; y esto se aplica, por supuesto, a las donaciones que realices a la parroquia y a la Diócesis. Infórmate bien.

Aquí termina mi conversación sobre la Iglesia diocesana, sobre la parroquia. He hablado de todo un poco. Lo he hecho, creo, con sencillez. Cordialmente.

 

+ Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo y Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.