«Un año de gracia del Señor»

francomartinezcesaraugustoMons. César Franco            Cuando Jesús entra en la sinagoga de Nazaret al inicio de su vida pública, anuncia, con palabras de Isaías, que viene a «proclamar un año de gracia del Señor». Afirma así que su actividad futura, – palabras y gestos – tienen que ver con la «gracia», es decir, la benevolencia y misericordia de Dios con el  hombre. Cristo es la Gracia en persona, la misericordia hecha carne. En su magnífico prólogo, el evangelio de Juan, dice lo mismo con otras palabras, al contraponer lo que hizo Moisés y lo que viene a hacer Cristo. Moisés, dice Juan, nos trajo la Ley; «la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo».

Gracia y Verdad. Dos palabras que dan sentido al evangelio de Cristo y a la vida del hombre. Sin Gracia y sin Verdad, el hombre es un ser abandonado a su destino de muerte. En Jesús se cumple lo que dice el salmo 45: «Eres el más bello de los hijos de los hombres, en tus labios se derrama la gracia, el Señor te bendice eternamente».  ¿De qué belleza se trata aquí? De aquella, que, según Dostoievski, salvaría al mundo.  El escritor ruso pensaba en la belleza de Cristo, que se identifica con la gracia que trasmite su persona y que atraía a enfermos, pecadores, hambrientos y sedientos de verdad. Es la belleza que nos descubre nuestra realidad de criaturas nuevas cuando somos amados y perdonados por el Dios que nos has creado y redimido en Cristo. La belleza que descubrimos en María, «la llena de gracia».

Durante este año jubilar de la misericordia hemos experimentado con mayor intensidad la gracia infinita de Dios. Quienes han abierto sus manos para acoger el agua fresca y pura de la misericordia, sin dejarla escapar del cuenco de su necesidad, habrán percibido que Dios ama sin límites, hasta la donación de sí mismo. La misericordia de Dios llena la tierra y, aunque el problema del dolor y la oscuridad del pecado nos hacen dudar a veces de la misericordia de Dios, el amor es tan fuerte que desvanece toda duda, y la visión de Cristo crucificado sacude de nosotros toda turbación al entender que, si el Hijo de Dios nos amó de tal manera, es que el hombre está salvado y redimido para siempre. Basta que acoja la misericordia revelada en Cristo.

En todas las diócesis del mundo el domingo 13 de Noviembre se clausura este año de la misericordia. El Papa lo hará al domingo siguiente para la Iglesia universal. No hace falta decir que la misericordia continúa y que no se cierran las puertas de la gracia. Este año ha sido un tiempo espiritual intenso para renovar nuestra fe en el amor de Dios y en la capacidad del hombre para abrirse al perdón y ofrecerlo a los demás. Conviene que recojamos los frutos de este año y meditemos en ellos para no olvidar las grandezas de Dios. El hombre tiende al olvido. Pasa de lo eterno a lo efímero, de lo banal a lo sublime, en fracciones de segundo. Se olvida de lo que Dios ha hecho por él y con él. De ahí que la Escritura abunde en frases que comienzan: «Recuerda, Israel…». Y san Pablo dice a los cristianos: «Acuérdate de Jesucristo». En la memoria viva del cristiano el recuerdo de Cristo debe ser permanente, porque es la Gracia que nos salva. Pascal llevaba cosido en una parte de su hábito, para no olvidarlo nunca, el Memorial que había escrito cuando el fuego de Dios abrasó todo su ser con la experiencia de Cristo. La primera palabra que escribe es «fuego». «Quien se acerca a mí, se acerca al fuego», dice un dicho de Jesús. Y más adelante añade Pascal: «Jesucristo. Yo me he separado de Él, le he huido, renunciado, crucificado. Que nunca sea separado de Él». Esto es lo que pedimos al concluir el año de la misericordia. Memoria de Cristo para no ser jamás separado de él.

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

 

 

 

 

Mons. César Franco Martínez
Acerca de Mons. César Franco Martínez 236 Articles
Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).