Somos un gran fanilia

gonzalezmontesadolfoMons. Adolfo González             Queridos diocesanos:

Un año más la jornada de la Iglesia diocesana es una llamada a fortalecer la conciencia de pertenencia a la Iglesia particular de la diócesis, por medio de la cual todos los bautizados nos insertamos en la Iglesia universal. Somos cristianos ubicados en un lugar determinado, donde está plantada la Iglesia, en casos como el nuestro desde los tiempos de la predicación apostólica. La Iglesia diocesana forma parte de nuestra identidad personal y comunitaria, y en ella se halla viva y operante toda la Iglesia universal. Esta presencia lo es de modo particular en la celebración de la Eucaristía, el sacramento de la unidad de la Iglesia, y al congregarnos en ella Cristo Jesús nos integra en la unidad de su cuerpo eclesial. (Toda la carta disponible en Leer más)

Esto lo sabemos, aunque muchos cristianos viven como si no formaran parte de este cuerpo. Por eso esta jornada pretende estrechar lazos, que alejados vuelvan a sentirse formando conscientemente parte de la Iglesia, donde el Espíritu nos atrae a Jesús y en él nos ofrece la vida divina que nos transforma en hijos de la gran familia del Padre.

Como dice el Papa Francisco, no basta llamar, hay que salir a buscar, invitar atrayendo, fascinando a los demás por Jesús. ¿Cómo hacerlo? Con una vida moralmente coherente con la fe profesada; y atentos a los problemas de los demás, para ayudar, socorrer, consolar, dar sentido ofreciendo el evangelio de Jesús como visión de la vida. Tenemos el reto de predicar con la palabra y las obras, aliviando el dolor y auxiliando a cuantos necesitan de nosotros, para que vengan a estar en comunión con nosotros y con el Señor.

¿Qué falta aún? Colaborar con la acción apostólica y pastoral de la Iglesia, ayudando a sostener la comunidad eclesial. ¿No has pensado en sus gastos obligados? Sé que lo haces y por ello te doy las gracias, pero sigo pidiendo tu oración y tu colaboración para mantener en pie las iglesias, llevar adelante el apostolado y la administración pastoral, y la permanente contribución a la educación de la infancia y la juventud, la atención a los enfermos y el socorro de los pobres y necesitados. Te invito, pues, un año más a estrechar lazos con esta gran familia que somos contigo.

+ Adolfo González Montes

Obispo de Almería

Mons. Adolfo González Montes
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MONSEÑOR ADOLFO GONZALEZ MONTES nació en Salamanca en 1946. Sacerdote desde 1972, ejerció su ministerio en la parroquia de Santo Tomás de Villanueva. Fue Capellán de la Universidad Pontificia de Salamanca, además de Director espiritual y miembro del equipo de formadores durante dos años del Colegio Mayor Santa María de Guadalupe, de dicha Universidad Pontificia. Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca, fue profesor y desde 1988 catedrático de Teología Fundamental. En 1997 fue nombre obispo de Ávila por Juan Pablo II. El 15 de abril de 2002 es nombrado Obispo de Almería y tomó posesión canónica de la diócesis el 7 de julio. En febrero de 2005 es elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, formando parte desde entonces de la Comisión Permanente de la misma. En la XCI Asamblea Plenaria celebrada del 3 al 7 de marzo de 2008 es reelegido Presidente de la misma Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española y miembro de su Comisión Permanente. El 2 de noviembre de 2005 fue elegido en la LXXXV Asamblea Plenaria de la CEE representante de la Conferencia Episcopal Española en la Comisión de Episcopados de la Comunidad Europea (COMECE), con sede en Bruselas.