Nuestra respuesta a este mundo de guerra se llama fraternidad, comunión, familia

ZornozaBoyRafaelMons. Rafael Zornoza          Este domingo celebramos el Día de la Iglesia Diocesana. Recordamos así como cada año uno de los pilares de nuestra fe: que los católicos formamos una gran familia. Una familia real, unida por lazos que van más allá de la sangre: somos parte de la familia de Dios, que se extiende a través de los siglos. Lo recordaba el Papa Francisco en Cracovia: “nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia”.

Nuestra familia, la Iglesia, tiene necesidades, espirituales y materiales y, en este sentido, hemos de considerar este Día de la Iglesia Diocesana. Nuestras parroquias no son sólo edificios sino el reflejo de esa gran familia que es la Iglesia universal y de la que todos somos responsables económicamente. La comunicación cristiana de bienes ha sido siempre un rasgo distintivo de la comunidad cristiana, fruto de la caridad y de la disponibilidad para el servicio. La labor de la Iglesia está a la vista, sobre todo para quien quiera estar informado. Es una información diáfana y transparente que se hace publica, junto con la información parroquial, siempre atenta al servicio de las personas, en especial a los más necesitados, y a la evangelización.

La acción caritativa de nuestra diócesis ha atendido el año pasado a más de 47.800 personas, además de 6.700 emigrantes, a más de 600 ancianos, etc. Hemos celebrado más de 5.300 bautismos y otras tantas comuniones, más de 1.500 confirmaciones y más de 1000 matrimonios. Todo ello desde 117 parroquias atendidas por 116 sacerdotes. Seria incontable describir la escucha y acompañamiento a personas necesitadas de ayuda, consejo, consuelo. Así es la Iglesia, nuestra familia.

Cada uno, según sus circunstancias y posibilidades, con sinceridad ante Dios, podemos preguntarnos cómo ayudamos a sostener nuestras comunidades; a veces seremos como la viuda del Evangelio, que no pudo dar una gran aportación económica, pero dio “todo lo que tenía”; y a veces, como Zaqueo que, al encontrarse con el Señor, al entrar a formar parte de su familia no dudó en dar “la mitad de sus bienes a los pobres, y, si engañé a alguien, le devolveré cuatro veces más” (Lc 19, 8-9).  En esta jornada “familiar” seamos generosos. Generosos en oración por nuestra Iglesia y generosos en lo que podamos aportar, conscientes de que siempre recibiremos más de lo que damos, porque, a través de la Iglesia, de los sacramentos, de la fraternidad, recibimos la alegría de los hijos de Dios, hacemos posible nuestro servicio a la sociedad, tan necesitada de consuelo y esperanza. “Somos una gran familia contigo” y debemos crecer en la conciencia de nuestra pertenencia a la Iglesia desde nuestra parroquia y desde nuestra diócesis: crecer en implicación y en compromiso económico, pero también en todo lo que se puede colaborar en el ámbito parroquial y diocesano. Nadie sobra en nuestra casa, todos debemos colaborar pues todos hemos de recibir mucho de Dios y de los hermanos.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.