Las Unidades Pastorales, instrumentos de comunión para la misión

Mons. Vicente Jiménez          Queridos diocesanos: En nuestra Programación Pastoral Diocesana 2016-2017, figura entre uno de sus objetivos, el discernimiento y creación de Unidades Pastorales, tanto en el ámbito rural como en el urbano.

En las sesiones del Consejo Presbiteral y del Consejos Pastoral Diocesano de los próximos días 11 y 12 de noviembre de 2016 se va a tratar este tema. En esta breve carta pastoral recuerdo algunos de los puntos de la carta pastoral de los Obispos de las Diócesis Aragonesas, Iglesia en misión al servicio de nuestro pueblo de Aragón.

El Papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium ilumina esta realidad de las Unidades Pastorales, cuando escribe: “Espero y deseo que todas las comunidades procuren poner todos los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una “simple administración”. Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un “estado permanente de misión” (EG, 25).

Necesidad sociológica y eclesial

Las Unidades Pastorales son una necesidad sentida desde la realidad sociológica y desde la eclesiología del Concilio Vaticano II. La parroquia tradicional, aunque sigue siendo imprescindible como la primera comunidad del pueblo cristiano y modelo de apostolado comunitario, se muestra, sin embrago, dada la precaria realidad humana, social y eclesial de muchas de las zonas rurales, incluso urbanas, de nuestra Diócesis, claramente insuficiente para llevar a cabo hoy la tarea de una nueva evangelización. Se necesitan otras estructuras pastorales acordes con las circunstancias actuales, con suficiente capacidad para impulsar la tarea evangelizadora con nuevo ardor, nuevos métodos y nueva expresión.

Las Unidades Pastorales, basadas en la agrupación de varias parroquias cercanas, sin suprimir éstas, con una mejor distribución de las personas y de los recursos materiales disponibles, una mayor participación y cooperación de todos y una mejor coordinación de la acción evangelizadora y pastoral, se ofrecen como una solución para conseguir crear en el seno de nuestra Iglesia Diocesana de Zaragoza auténticas comunidades ‘vivas y evangelizadoras’.

La promoción de las Unidades Pastorales, tanto en el ámbito rural como en el urbano, quiere ser no sólo una respuesta a la escasez de sacerdotes, sino, sobre todo, una llamada a la comunión y a la misión, por encima de reductos parroquiales encerrados en sí mismos y sin perspectivas más amplias de comunidad dentro de una zona, arciprestazgo, vicaría y diócesis.

Una mirada al futuro con esperanza

Soy consciente de que las Unidades Pastorales no afrontan todos los aspectos de la evangelización, pero considero que son un medio válido para caminar hacia una “Iglesia Diocesana en salida y conversión”,  en sus miembros (sacerdotes, miembros de vida consagrada y fieles laicos) y comunidades, según reclama nuestra Programación Pastoral Diocesana 2016-2017. Desarrollan los diversos ministerios, vocaciones, carismas y funciones. Promocionan los equipos apostólicos de vida y acción. Establecen un estilo pastoral de corresponsabilidad de todos. Sirven para crear unas condiciones pastorales donde sea posible una vida comunitaria. Contribuyen a la creación de verdaderas comunidades eclesiales (con base humana suficiente: vivas, fraternas y orgánicas; evangelizadoras, celebrativas y comprometidas en la Iglesia y en la sociedad). Logran una mejor distribución de los recursos humanos y materiales.

Para el buen funcionamiento de las Unidades Pastorales, se requiere un esfuerzo por parte de todos, para vencer miedos y resistencias y para avanzar con los ritmos, revisiones y correcciones que sean necesarios. Tal vez no se pueda pedir que todos avancemos al mismo ritmo, pero si se pide que caminemos en la misma dirección, con los mismos objetivos y las mismas metas. El diálogo con nuestras parroquias debe ser transparente y continuado.

A la hora de poner en práctica las Unidades Pastorales, nos sirve la recomendación que el Papa Francisco hace para la aplicación de su exhortación apostólica Evangelii Gaudium: “Una postulación de fines sin una adecuada búsqueda comunitaria de los medios para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fantasía. Exhorto a todos a aplicar con generosidad y valentía las orientaciones de este documento, sin prohibiciones y miedos. Lo importante es no caminar solos, contar siempre con los hermanos y especialmente con la guía de los obispos, en un sabio y realista discernimiento pastoral” (EG, 33).

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora
Arzobispo de Zaragoza

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.