La Iglesia Diocesana es una gran familia

Mons. Julián López           Queridos diocesanos: El domingo 13 de noviembre estamos todos invitados a recordar y actualizar una realidad de nuestra vida cristiana y eclesial.

Me refiero a la pertenencia a la Iglesia Católica: la diócesis y las parroquias que la integran junto con otras comunidades y grupos eclesiales. No es exagerado decir que la diócesis, nuestra Diócesis de León -o Legionense según la denominación oficial-, es una gran familia, la familia de los hijos de Dios como sugiere san Pablo en esta frase: “no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios” (Ef 2,19).

Esta realidad es muy sugestiva y debemos tomar conciencia de ella para alegrarnos y fundar todas nuestras relaciones mutuas y todos nuestros compromisos y actividades como fieles cristianos en nuestra condición de hijos de Dios “en el Hijo Jesucristo” por nuestra fe en él (cf. Gal 3,26), porque es aquí donde radica el “ser familia de Dios”. Por eso la Iglesia no es una organización fundada por el acuerdo de unas personas, sino que es obra de Dios, nacida precisamente de su plan de salvación. La Iglesia ha brotado de la voluntad de Dios al llamar a todos los hombres a la comunión con Él y a su amistad, para que participemos como verdaderos hijos en su misma vida divina. El proyecto de Dios, en palabras del Papa Francisco, es “hacer de todos nosotros una única familia de sus hijos, en la que cada uno le sienta cercano y se sienta amado por Él…; sienta el calor de ser familia de Dios. En este gran proyecto encuentra su raíz la Iglesia, que no es una organización nacida de un acuerdo de algunas personas, sino que es obra de Dios, nace precisamente de este proyecto de amor que se realiza progresivamente en la historia…” (Catequesis de 29-V-2013).

Desde el punto de vista humano, cuando asumimos una misma tradición familiar viviendo a veces en el mismo hogar de nuestros padres o antecesores, nos sentimos felices fortalecidos por los vínculos del afecto y de la pertenencia a una familia. En este sentido, aunque reconocemos que la familia se ha reducido hoy quizás demasiado, limitándose poco más que a los padres y los hijos, aquello que vivimos y experimentamos en cuanto miembros de una familia según la sangre y llevando un mismo apellido, debemos disfrutarlo y trasladarlo a nuestra vida cristiana y a nuestras relaciones y compromisos eclesiales en la parroquia y en la diócesis, en la pequeña comunidad y en el grupo, en la asociación de fieles, etc.

Hace varios años que, al llegar el mes de noviembre, en nuestras diócesis se viene organizando una campaña en torno a la pertenencia a la misma Iglesia local o diocesana, con el fin de crear y consolidar ese sentido de vinculación afectiva y efectiva basada en la comunión con Jesucristo y entre todos los bautizados. Porque esa realidad, cuando se vive de manera gozosa, desemboca espontáneamente en el compromiso de colaborar en todo lo que supone la vitalidad de la diócesis y de las parroquias o comunidades. También desde el punto de vista económico y material, por ejemplo, prestándose a ciertos trabajos y tareas. El lema del “Día de la Iglesia Diocesana 2016” recuerda lo que he apuntado antes: que “Somos una gran familia contigo”, es decir, con cada uno de los bautizados, hijos de Dios y miembros de la Iglesia conscientes de su dignidad y de las exigencias que esto conlleva de colaboración real y efectiva de muchas maneras, una de ellas puede ser la aportación económica en la medida de las propias posibilidades. No lo olvidéis: Tu diócesis, tu parroquia, tu familia espiritual te acoge y confía en tu participación.

Os saluda y bendice:
+ Julián López Martín
Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella