El Santo Rosario: oración del pueblo, de santos y de papas

Mons. Celso Morga           Todos, especialmente los mayores, recordaréis el ejercicio del mes de mayo en los colegios; ese recuerdo os lleva a relacionar de manera inequívoca el quinto mes del año con la Virgen.

Son menos, sin embargo, los que saben que el mes de octubre está considerado el mes del Rosario. En este mes que estamos a punto de terminar situamos el día de la Virgen del Rosario, es concretamente el día 7. Ese día el Papa Francisco, fiel a las nuevas tecnologías de la información y usuario reconocido de las redes sociales, compartía en su cuenta de Twitter una breve reflexión sobre el rezo del Rosario y lo que significa en su vida cotidiana.“El Rosario es la oración que acompaña siempre mi vida; también es la oración de los sencillos y de los santos… es la oración de mi corazón”, aseguró el Pontífice a los cerca de 30 millones de personas que siguen la cuenta @Pontifex en diversos idiomas.

El Santo Rosario es la oración a la Virgen por excelencia que, además, nos permite profundizar en algunos de los momentos esenciales de la Historia de la Salvación. En ese sentido conjuga el matiz popular, por su sencillez, con el teoló- gico por su profundidad.

En la Audiencia General del miércoles 2 de mayo de 2013, el Santo Padre resaltaba “la importancia y belleza” del rezo del santo Rosario. “Rezando el Ave María, somos conducidos a contemplar los misterios de Jesús, es decir a reflexionar sobre los momentos centrales de su vida, para que, como para María y san José, Él sea el centro de nuestros pensamientos, de nuestras atenciones y de nuestras acciones”. El Papa Francisco recomendaba su rezo en familia, con los amigos o en la parroquia, consciente de que la oración de todos juntos “¡es un momento precioso para hacer aún más sólida la vida familiar, la amistad! “

Desde muchos siglos atrás hemos encontrado entre los santos a grandes devotos del Rosario como San Francisco de Sales, Santo Domingo de Guzmán o San José de Calasanz, pero también los santos de nuestro tiempo lo han sido: San Juan Bosco o Santa Teresita del Niño Jesús, y más recientemente aún San Juan XXIII, el Beato Pablo VI, San Juan Pablo II, San Josemaría Escrivá, San Pío de Pietrelcina o Santa Teresa de Calcuta.

Aludiendo al rezo del Santo Rosario, el Papa Francisco, nos decía: “Para escuchar al Señor, es necesario aprender a contemplarlo, a percibir su presencia constante en nuestra vida; es necesario detenerse a dialogar con Él, darle espacio con la oración. Cada uno de nosotros, también ustedes chicos, chicas y jóvenes, deberían preguntarse: ¿qué espacio doy al Señor? ¿Me detengo a dialogar con Él? Desde cuando éramos pequeños, nuestros padres nos han acostumbrado a iniciar y a concluir el día con una oración, para educarnos a sentir que la amistad y el amor de Dios nos acompañan. ¡Acordémonos más del Señor en nuestras jornadas!

Queridos hermanos y hermanas, pidamos a san José y a la Virgen María que nos enseñen a ser fieles a nuestros compromisos cotidianos, a vivir nuestra fe en las acciones de cada día y a dar más espacio al Señor en nuestra vida, a detenernos para contemplar su rostro”.

Ahora, que vamos a comenzar el mes de noviembre, conocido como el mes de los difuntos, recordamos a San Alfonso María de Ligorio, que nos decía: “Si queremos aliviar a las benditas almas del purgatorio, procuremos rogar por ellas a la Santísima Virgen, aplicando por ellas de modo especial el Santo Rosario que les servirá de gran alivio”.

+ Celso Morga Iruzubieta
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Mons. Celso Morga Iruzubieta
Acerca de Mons. Celso Morga Iruzubieta 85 Articles
Mons. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978.morga_iruzubieta_celso Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y Arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011. Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en L’Osservatore Romano y otras revistas. En la Conferencia Episcopal Española es miembro, desde noviembre de 2014, de la Comisión Episcopal del Clero.