Todos los Santos

Mons. Gerardo Melgar             Queridos diocesanos: A través de todo el año litúrgico, la Iglesia celebra la fiesta de todos aquellos santos que han sido oficialmente declarados por la Iglesia como tales.

Pero la Iglesia es consciente de que los santos son muchos más que aquellos que han sido declarados oficialmente, por eso quiere celebrar en un mismo día a todos ellos, a todos cuantos pasaron por este mundo tratando de vivir el espíritu de las bienaventuranzas, por eso, instituye esta festividad de Todos los Santos La palabra «santo», tal vez nos lleva a pensar en alguien excesivamente excepcional, en alguien que fue extraordinario, fuera de lo normal, en alguien digno de admirar pero con muy pocas posibilidades de ser imitado por nosotros, cuando en realidad no es así.

Cuando en la Iglesia celebramos el día de Todos los Santos, estamos celebrando el triunfo definitivo, junto a Dios, de todos aquellos que en su vida trataron de vivir de acuerdo con el evangelio. Fueron personas como nosotros:

• Unos hicieron grandes milagros.

• Otros no hicieron ningún.

• Unos fueron personas excepcionales.

• Otros fueron personas normales.

• Fueron personas que vivieron con nosotros y entre nosotros. No fueron extraterrestres.

• Fueron nuestro padres, nuestros amigos, nuestros conocidos, personas que convivieron con nosotros y que hemos conocido y hemos tratado.

Unas notas les distinguieron a todos ellos, fueron personas:

• Honradas, y veraces

• La principal norma de su vida fueron las bienaventuranzas, que trataron de vivir personalmente.

• Dios ocupó un puesto importante en sus vidas, supieron amar, perdonar y comprender a los demás.

• Por todo ello, ya han merecido oír la voz de Cristo que les ha dicho: «Venid benditos de mi Padre: entrad en el Reino de vuestro Señor».

El día de Todos los Santos celebramos el triunfo definitivo junto al Padre de esa multitud incontable de hombres y mujeres que en su vida hicieron del seguimiento de Jesús su meta, su objetivo principal y su norma de vida más importante.

Ellos son hoy para todos nosotros, los que aun peregrinamos por este mundo, un verdadero ejemplo, un modelo y testimonio a seguir en nuestra vida e imitarlos. Un modelo:

• De vida cristiana, porque en todo momento Jesús y su mensaje fueron la norma principal de su vida.

• De alguien que se hizo eco de la llamada de Jesús a seguirle y siguieron su voz y su llamada.

Son para todos nosotros hoy un verdadero estímulo:

• Para seguir viviendo nuestra fe.

Son para todos nosotros también  llamada: llamada a seguir nosotros en el camino del evangelio, que ellos siguieron tratando de encarnar las actitudes que descubrimos en ellos.

Hoy festividad de Todos los Santos, no es un día de tristeza, sino de gozo, de alegría, porque celebramos que toda esa multitud de hombres y mujeres, con vestiduras blancas, que han vivido cercanos a nosotros, conocidos nuestros, parientes nuestros, están ya gozando definitivamente de la felicidad eterna junto a Dios y todos los Santos.

Que su ejemplo nos abra los ojos para ver que merece la pena vivir el mensaje de Jesús, porque como nos dice el apóstol san Pablo en la Primera Carta a los Corintios: «Anunciamos: lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman». (1Cor 2, 9)
Feliz día de Todos los Santos.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciuda Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.