San Narciso, rogad por nosotros

Mons. Francesc Pardo i Artigas             Ayer sábado celebrábamos la fiesta de san Narciso, patrón de nuestra ciudad y de nuestra Diócesis.

Atendiendo la memoria de este testigo de Jesús, me ha parecido oportuno ofreceros algunas convicciones que recuerdan nuestra misión como Iglesia de Girona.

  1. ¿Qué ofrecemos?

El  Cristo vivo, muerto y resucitado, y sus dones salvadores.

Ofrecemos una propuesta de salvación, de liberación, de felicidad como    propuesta de vida. No son únicamente pautas o actitudes, sino la capacidad y fuerza para vivirlo.

 

  1. ¿Para qué?

Porque se ha revelado el Amor de Dios ofreciéndonos la salvación.

Porque queremos la Vida y la Salvación para nosotros y para todos.

Porque, como Iglesia, somos responsables de la misión de hacer presente a Cristo en cada momento de la historia, hasta su retorno.

Porque es la vocación recibida en el Bautismo y en la Confirmación.

Porque amamos  a las personas y al mundo, y queremos que su historia sea historia de Salvación. Porque amamos, queremos ofrecer el tesoro que para nosotros ha sido y es Jesucristo y su propuesta de vida.

 

  1. ¿Quién lo ofrece?

La Iglesia universal y nuestra Diócesis de Girona, junto a nuestras comunidades parroquiales, instituciones pastorales, comunidades de vida consagrada y cada uno de nosotros, cristianos y cristianas.

Celebrar un testimonio como san Narciso nos recuerda nuestra propia responsabilidad personal y comunitaria para convertirnos en testigos vivos del Evangelio del amor, del servicio y de la vida.

Convertirnos en testimonios de Jesucristo i esforzarnos en amar como él, hablar como él, sanar como él, servir como él, perdonar como él, acoger como él y transformar el corazón de las personas para poder transformar el mundo y la sociedad donde vivimos.

 

  1. ¿Cómo o de qué manera?

-Por medio de la contemplación, el anuncio o proclamación de la palabra de Dios. Principalmente se trata de anunciar a Cristo a quienes lo desconocen o lo han olvidado, para amarle y servirle, como escribía el diácono san Efrén en el siglo IV.

Debemos hacerlo desde la experiencia personal y comunitaria de la Salvación, que comunica paz, serenidad y gozo profundo, en el dolor y en la carga de la vivencia humana, a los hombres y las mujeres con los que nos cruzamos en la vida. Y desde la vida ordinaria, la de cada día, desde las actividades de la Iglesia, desde las familias y escuelas, desde la propia profesión, en los círculos de amistad. Siempre con libertad y respeto.

Por medio de la celebración de los sacramentos.

Los sacramentos hacen posible acoger a Jesucristo con sus dones salvadores.

-Por medio de la caridad

Es el grado máximo del amor que se ofrece sin esperar recompensa ni reconocimiento. La Iglesia ama, sirve y ayuda a humanizar la vida de personas y pueblos.

No nos podemos olvidar, y más aún en estos momentos, de la prioridad hacia los pobres, marginados y refugiados, tanto los que están entre nosotros como aquellos que están en nuestras fronteras. Y el compromiso de las comunidades y de los cristianos en la práctica de la justicia, en la humanización del mundo y en la creación de ámbitos de fraternidad.

Por todo ello, ¡San Narciso, rogad por nosotros!

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 412 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.