Sal de tu tierra – Domund 2016

Mons. Francisco Cerro            Este domingo misionero nos sigue llamando a todos los cristianos a tomarnos en serio nuestro Bautismo y a salir de nuestra tierra, de nuestros intereses para llevar a la gente la Nueva Noticia del Amor de Jesús.

El papa Francisco desde el principio, y recogido también en nuestro Sínodo Diocesano, habla de una Iglesia en salida. Un cristianismo no de “puertas cerradas” sino de corazón abierto como el de Cristo y que se pone al servicio de los más pobres, de la humanidad que son aquellos que todavía no conocen a Jesús o que, habiendo oído hablar de Él, las ondas que llegan apenas son percibidas.

Es necesario ir y, como Abraham, salir de nuestras comodidades, desinstalarnos y, como caminantes, atravesando mares, desiertos y ríos, para ir a llevar el mensaje integral de Jesús, la salvación total de cada persona humana. Recuerdo haberle escuchado al cardenal Martini que llevando a Cristo en las misiones se lleva también junto a Él todo lo que el hombre y la mujer necesitan. Sin llevarles al Señor se perderá lo mejor de la vida: la fiesta que nunca apaga sus luces, el gozo de un amor y una vida que nunca tendrá fin.

Es necesario que la realidad misionera esté cada vez más presente en nuestra diócesis. Así lo están afirmando una y otra vez los grupos sinodales. El talante misionero de una diócesis es un buen termómetro que nos hace descubrir el grado de vivencia del Señor.

Ahora que, agradeciendo la gran labor de tantos años del delegado de Misiones, don Pedro Jesús Mohedano, que seguirá ayudando en esta delegación porque le necesitamos, damos la bienvenida al nuevo delegado episcopal de misiones, don Paco (Francisco González). Desde su experiencia en misiones, muy especialmente en la querida misión de Mozambique, ha demostrado su pasión por las misiones y su buen hacer como pastor y párroco.

También en estos momentos, en la diócesis, necesitada de un nuevo impulso misionero con el XIV Sínodo Diocesano, es necesario más que nunca que se siga llevando a cabo esa llamada tan necesaria a la evangelización de los pueblos. No podemos quedarnos cruzados de brazos. Es más necesaria que nunca la ayuda de personas con espíritu misionero y de potenciar la colecta en las Eucaristías del DOMUND, para que en nuestra diócesis siga adelante la ayuda y el apoyo misionero a una humanidad que cada vez necesita más a Cristo y que se empobrece en la lucha por la justicia, la paz y el desarrollo de los pueblos, cuando le falta el anuncio del Evangelio.

Sal de tu tierra y recorre el camino a pie descalzo para llevar a todos el Evangelio de Jesús ¡Queda tanto por hacer, queda tanto por vivir! No pensemos que está todo perdido, no nos retiremos a los cuarteles de invierno, sino que sigamos sembrando los caminos de la evangelización. Es lo que más necesita la humanidad, al Redentor del hombre, a Cristo Jesús, el que necesita la humanidad en estos momentos dramáticos para encontrar la vida verdadera.

Que nuestra Madre, la Virgen de Argeme, nos ayude en esta tarea que tiene la Iglesia de salir de su propia tierra, como Abraham, para ir al encuentro de los que necesitan a Jesús de Nazaret.

+ Francisco Cerro Chaves

Obispo de Coria-Cáceres

 

 

Mons. Francisco Cerro Chaves
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Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.