Domund 2016

Mons. Salvador Giménez              Hace pocas semanas una noticia nos golpeaba el corazón, Una religiosa de la congregación de Jesús-María llamada Isabel Solá y nacida en Barcelona era asesinada en Haití por un motivo baladí: robarle el bolso.

Tras su muerte hemos descubierto el temple humano y cristiano de esta gran mujer que regaló muchos años de su vida a compartirla con los más pobres de la tierra. Movida por el seguimiento del Señor mostró una gran entrega a sus hermanos de Guinea Ecuatorial y de Haití. Y era muy feliz. Así lo demuestra el rostro de su fotografía que reprodujeron los periódicos y las cadenas de televisión. Ha sido un gran ejemplo para todos nosotros.

Como Isabel, hay unos trece mil cristianos de las diócesis españolas, distribuidos por el mundo entero, para anunciar el Evangelio y para compartir su vida con los demás. Todas esas personas han conformado la plataforma de la atención de la Iglesia a las naciones más pobres. Es evidente que la transmisión de la fe no se para en las fronteras de la pobreza. Ha de llegar a todas las naciones con independencia de su nivel de desarrollo. Pero estas personas han contribuido de manera clara a vislumbrar, desde el radical mensaje de Jesucristo, un futuro más esperanzado para todos los pueblos.

La celebración del DOMUND mantiene varias dimensiones, desde el agradecimiento por la dedicación de unos y por la dignidad de otros hasta la llamada a nuestra conciencia para la ayuda económica que tantos necesitan. Desde el reconocimiento a la labor de los misioneros hasta la coherencia de su propia vida con la fe que intentan transmitir a diario utilizando la palabra y, sobre todo, el testimonio.

El lema que nos propone el Papa para este año es SAL DE TU TIERRA. Es la invitación que nos hace el Santo Padre a salir de nosotros mismos, de nuestras fronteras para poner al servicio de los demás los propios talentos. La misión del cristiano es universal, sin fronteras ni comodidades. Es la misma frase que le dirige Dios a Abrahán en el libro del Génesis y, con seguridad, oímos en nuestro interior cuando nos encerramos y nos olvidamos de nuestros hermanos. La Iglesia es esencialmente misionera. Debe estar siempre en salida para encontrarse en la situación de las periferias geográficas y existenciales de nuestro mundo. Es una llamada a todos nosotros para evitar la parálisis o el desencanto en nuestras actuaciones. Miramos más lejos, más alto.

El papa Francisco escribe un mensaje personal para esta significativa ocasión. Lo ha titulado “Iglesia misionera, testigo de misericordia”. Os aconsejo su lectura; llegará a emocionaros. Por mi parte resalto una frase que me ha hecho pensar mucho: “Los misioneros saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz”.

Termino este comentario solicitando vuestras oraciones por los misioneros y por todos aquellos que se benefician de su acción. Solicito también vuestra aportación económica que nos impulsa a la solidaridad y a la igualdad.

+Salvador Giménez,

Obispo de Lleida

Mons. Salvador Giménez Valls
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Mons. D. Salvador Giménez Valls nace el 31 de mayo de 1948 en Muro de Alcoy, provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia. En 1960 ingresó en el Seminario Metropolitano de Valencia para cursar los estudios eclesiásticos. Es Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 9 de junio de 1973. Es licenciado en Filosofía y Letras, con especialización en Historia, por la Universidad Literaria de Valencia. CARGOS PASTORALES Inició su ministerio sacerdotal como párroco de Santiago Apóstol de Alborache, de 1973 a 1977, cuando fue nombrado director del Colegio “Claret” en Xátiva, cargo que desarrolló hasta 1980. Este año fue nombrado Rector del Seminario Menor, en Moncada, donde permaneció hasta 1982. Desde 1982 hasta 1989 fue Jefe de Estudios de la Escuela Universitaria de Magisterio “Edetania”. Desde 1989 a 1996 fue párroco de San Mauro y San Francisco en Alcoy (Alicante) y Arcipreste del Arciprestazgo Virgen de los Lirios y San Jorge en Alcoy (Alicante) entre 1993 y 1996. Desde este último año y hasta su nombramiento episcopal fue Vicario Episcopal de la Vicaría II Valencia Centro y Suroeste. Además, entre 1987 y 1989, fue director de la Sección de Enseñanza Religiosa, dentro del Secretariado de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de la CEE, y fue miembro del Colegio de Consultores entre 1994 y 2001. El 11 de mayo de 2005 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. Recibió la ordenación episcopal el 2 de julio del mismo año. Fue administrador diocesano de Menorca del 21 de septiembre de 2008 hasta el 21 de mayo de 2009, fecha en la que fue nombrado obispo de esta sede. Tomó posesión el 11 de julio del mismo año. El 28 de julio de 2015 se hacía público su nombramiento como obispo de Lleida. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde 2014. También ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 2005 a 2014.