“Sal de tu tierra. Mensajeros de misericordia”

Mons. Julián Barrio          Queridos diocesanos: Con este lema “Sal de tu tierra”, la Iglesia nos llama en la Jornada Misionera Mundial a revitalizar nuestro compromiso misionero, sabedores de que “cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar esta llamada: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”[1].

Domund: jornada de misericordia y de caridad                   

Todas las comunidades cristianas de nuestra Diócesis han de sentir la necesidad de colaborar en la actividad misionera eclesial que es una gran obra de misericordia. El Papa en su Mensaje para el Domund de este año considera que esta jornada es la oportunidad para que “todas las ofertas de las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo sirvan para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra. No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera”. El Domund es jornada de misericordia y de caridad. Conscientes del agradecimiento que debemos manifestar por el don de la fe que hemos recibido, hemos de sentir también la exigencia de salir de nosotros mismos, de nuestros límites geográficos y de la propia comunidad para poner al servicio de los demás lo que hemos recibido y que da sentido a nuestra existencia. “Id y predicad el evangelio a todas las gentes”: este mandato es un deber de fraternidad y de solidaridad.

Salir de nosotros mismos

Ya los días previos al cónclave el Papa había dicho: “Evangelizar para la Iglesia supone salir de si misma. La Iglesia está llamada a salir de si misma e ir hacia las periferias no sólo geográficas, sino también las existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de todas las miserias”. Son muchas las personas que todavía no han oído hablar del amor y de la misericordia de Dios. Esta realidad nos tiene que inquietar. Esto es más urgente dada la situación de crisis humanitaria que estamos viviendo y que se manifiesta en las guerras, injusticias y violencias que está padeciendo el hombre de nuestros días en el mundo. “Los misioneros, dice el Papa, saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz”. Así lo intuía el profeta Isaías cuando escribió: “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz, que anuncia la buena noticia, que pregona la justicia, que dice a Sión: Tu Dios reina!” (Is 52,7).

Fiarnos de Dios y confiarnos a Él

No podemos salir de nuestra tierra y de nosotros mismos, sin fiarnos de Dios y de su Palabra, y sin confiarnos a Él como hizo Abrahán, la Virgen María y los apóstoles, y como están haciendo tantos misioneros, mujeres y familias que dejándolo todo han ido a la tierra a dónde el Señor les ha indicado a través de la Iglesia. Oigo comentar a veces que no son pocas las necesidades que en este sentido también tenemos aquí, pero seguramente siempre serán menos que las que tienen otras personas de otros continentes. Es urgente animar las vocaciones misioneras que el Señor nos ha dado y pedirle que siga mandando obreros a su mies. Una Iglesia diocesana viva se manifiesta también en ese espíritu misionero que rompe nuestra inercia, pasividad e inmovilismo.  En la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro el papa Francisco dijo: “Quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en  nosotros mismos”.

Exhortación final

Hagamos cordialmente memoria del apóstol Santiago el Mayor que llegó hasta nosotros para traernos el mensaje de Cristo, y manifestemos nuestro agradecimiento a todos los misioneros y misioneras, y a todas las personas que les acompañan en el compromiso de anunciar el Evangelio, asegurándoles nuestra oración, ayudando económicamente según nuestras posibilidades y apoyando las vocaciones misioneras. Es siempre actitud misionera salir al encuentro de los demás para anunciar a Cristo. ¡Seamos generosos material y espiritualmente!

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

 

[1] FRANCISCO, Evangelii gaudium, 20.

 

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).