Domund: Domingo de las Misiones

Mons. Francesc Pardo i Artigas          Evangelización y sociedades plurales.

Anoto algunas preguntas o cuestiones que se plantean entre algunos colectivos cuando se habla de las misiones o de los misioneros, ya sean sacerdotes, religiosos o laicos, pero también incluyo constataciones muy positivas.

–  ¿Por qué razón hay que ir a tierras de misión, cuando la verdadera misión está aquí en Occidente, y concretamente entre nosotros?

–  ¿Acaso no han de ser los cristianos de cada país, de cada cultura, quienes se responsabilicen de la evangelización?

–   Ante la falta de sacerdotes que tenemos, ¿por qué razón algunos se van a misiones?

–  Si aquellos pueblos nativos ya tienen su propia religión, ¿debemos ofrecerles la nuestra?

–  Al mismo tiempo es del todo cierto que los misioneros y misioneras han hecho realidad el evangelio del amor, del servicio, de la libertad, por todo el mundo, contribuyendo a la humanización de muchos pueblos.

–  También lo es que ellos, los misioneros, son los últimos en abandonar, o no abandonan nunca, cuando surgen conflictos, violencias o enfermedades.

–   La colaboración de nuestras parroquias y comunidades ayudando a las obras de las misiones ha sido y es muy importante.

No tengo la pretensión da dar respuesta a estas cuestiones, pero si ofrecer algunas reflexiones que nos ayuden a valorar “la comunión y la solidaridad misionera” entre las personas y  los bienes materiales entre las Iglesias.

Nuestra Iglesia es católica, universal. Ciertamente que lo vivimos en cada iglesia particular o diocesana, pero nos hemos de sentir responsables de todas las iglesias, y no únicamente de nuestra diócesis. Es una exigencia de la comunión eclesial.

Siguiendo el mandato de Jesús hay que anunciar el Evangelio a todos los pueblos, a toda persona. Ello exige interesarnos por todos aquellos que no conocen a Jesucristo y su Evangelio, porque queremos que toda persona experimente el amor y la misericordia de Dios. También porque no podemos dejar de anunciar el tesoro de nuestra fe cristiana precisamente porque queremos amar a toda persona.

Como recuerda el papa Francisco en el mensaje de este año: “La misión  respecto a toda persona es una gran e inmensa obra de misericordia tanto espiritual como material. Todos estamos invitados a “salir” como discípulos misioneros ofreciendo cada cual, sus talentos, su creatividad, sus conocimientos y experiencia para ofrecer la ternura y la compasión de Dios a toda la familia humana”.

Hoy, los misioneros tienen muy claro cuál es su testimonio y misión en un mundo plural religiosamente, pero no se puede renunciar a ofrecer con serenidad y libertad el evangelio del perdón, de la alegría, la justicia, de la humanización,  de la paz y de la Vida. Siemprerespetando a todas las personas, exigiendo la libertad religiosa para todos y practicando los servicios de educación, sanidad, promoción económica, defensa de los derechos humanos y de la justicia.

Una constatación: gracias a muchos misioneros que fueron, hace mucho tiempo, a tierras de misión, actualmente en esos lugares crecen comunidades vivas que son todo un estímulo. Al mismo tiempo, ofrecen vocaciones que llegan a nuestras diócesis. Incluso el Papa actual, el papa Francisco, procede de una antigua tierra de misión.

La misión universal de la Iglesia es responsabilidad de todos. Debemos colaborar llevando nuestro testimonio cristiano allá donde vivamos, por medio de la plegaria y con el soporte afectivo y material hacia los misioneros.

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 393 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.