Tres experiencias misioneras en la Diócesis

benaventvidalenriqueMons. Enrique Benavent               La semana pasada les anunciaba la celebración del día del Domund que se conmemora hoy en toda la Iglesia. Con este motivo quiero compartir tres experiencias que he tenido a lo largo del año en distintos momentos, que me llevan a dar gracias a Dios por la presencia tan viva de la dimensión misionera en nuestra Iglesia diocesana.

En los días de la visita pastoral a la parroquia de Jesús, me hice presente en las distintas realidades eclesiales que existen dentro de la demarcación territorial de la parroquia. He de confesar que quedé impresionado de los testimonios de vida misionera que escuché en las comunidades de la Compañía de Santa Teresa y de las hermanas de la Consolación. En cada una de las dos casas fundacionales de estas congregaciones residen un grupo de religiosas mayores, que por su edad y su salud no pueden llevar una vida activa. Muchas de ellas han dedicado muchos años a trabajar en países de misión y han regresado a estar entre nosotros, en un gesto de obediencia a sus superioras, cuando las fuerzas físicas no les permitían seguir desempañando su trabajo. No puedo olvidar con qué entusiasmo hablaban de los años pasados entre los más pobres y me contaban infinidad de anécdotas de su vida misionera. Creo que, aunque para gran parte de nuestra sociedad y también de la Iglesia estas personas están olvidadas, porque ya no pueden realizar un trabajo “útil”, detrás de cada vida entregada hay un tesoro de fe y de compromiso generoso que son de un gran valor para el mundo y para la Iglesia. Aunque muchas veces no lo reconozcamos, estoy seguro de que Dios no dejará de dar su recompensa.

Mn. Joan Alonso, sacerdote diocesano párroco de Alcanar hasta hace unos meses ha sido enviado a Honduras. El pasado 28 de agosto celebramos la eucaristía de envío. Hoy no estamos sobrados de vocaciones sacerdotales, por lo que una “baja” de un sacerdote complica las cosas en la diócesis. A la luz de la fe llegué a la conclusión de que hemos de ser generosos, que no podemos fijarnos únicamente en nuestras pobrezas o necesidades, sino que tenemos que ver que hay otras iglesias más pobres en sacerdotes que la nuestra. Amar nuestras pobrezas y compartir con los demás es el camino para una auténtica renovación eclesial.

Durante el mes de septiembre visité en la República Dominicana a Roger y María, un joven matrimonio de nuestra diócesis que han dedicado tres años de su vida a colaborar con la diócesis de San Juan de la Maguana, en un proyecto educativo orientado a los niños y jóvenes de las comunidades de la zona montañosa de la parroquia de Sabaneta, y en la atención pastoral a estas comunidades. Pude comprobar el trabajo tan grande que ha supuesto poner en marcha este proyecto, las dificultades que han tenido que superar, la generosidad que han mostrado dedicando tres años de su vida al servicio del Evangelio y de estos jóvenes. Tal vez no solucionarán todos los problemas educativos de aquella zona, pero estoy convencido de que con muchos jóvenes como ellos nuestro mundo sería sin duda mucho mejor.

Pidamos hoy al Señor que este espíritu misionero no decaiga en nuestra diócesis y que todos nuestros misioneros (actualmente son unos 30) sientan siempre la cercanía y la solidaridad de todos nosotros.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
Acerca de Mons. Enrique Benavent Vidal 210 Articles
Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.