La paciencia en la familia

Mons. Julián Ruiz Martorell        Queridos hermanos en el Señor: Os deseo gracia y paz. En los números 91 y 92 de la Exhortación apostólica “Amoris laetitia”, el Papa Francisco explica el sentido que tiene la paciencia, a la luz del himno de la caridad de san Pablo donde se dice: “El amor es paciente” (1 Cor 13,4).

El Antiguo Testamento afirma que Dios es “lento a la ira” (Ex 34,6; Num 14,18). La paciencia, según el Papa, “se muestra cuando la persona no se deja llevar por los impulsos y evita agredir” (AL 91).

El libro de la Sabiduría dice sobre Dios: “Pero te compadeces de todos, porque todo lo puedes y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan” (Sab 11,23). Y añade: “Porque tu fuerza es el principio de la justicia y tu señorío sobre todo te hace ser indulgente con todos” (Sab 12,16).

Según el Papa “la paciencia de Dios es ejercicio de la misericordia con el pecador y manifiesta el verdadero poder” (AL 91). En la oración colecta del 26º domingo del tiempo ordinario rezamos: “Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia”.

En el número 92 de “Amoris laetitia” presenta una serie de precisiones que podemos enumerar de esta manera:

1) “Tener paciencia no es dejar que nos maltraten continuamente, o tolerar agresiones físicas, o permitir que nos traten como objetos”. Sufrir maltrato, agresión o despersonalización no se identifica con la paciencia.

2) El problema surge “cuando exigimos que las relaciones sean celestiales o que las personas sean perfectas, o cuando nos colocamos en el centro y esperamos que sólo se cumpla la propia voluntad”. Somos personas, no ángeles, y tenemos muchas imperfecciones. Y no debemos pretender ser el centro de atención en todo momento, ni buscar egoístamente el cumplimiento exclusivo de nuestra voluntad.

3) Si nos centramos en nuestro propio criterio “todo nos impacienta, todo nos lleva a reaccionar con agresividad”.

4) “Si no cultivamos la paciencia, siempre tendremos excusas para responder con ira”.

5) Sin paciencia “nos convertiremos en personas que no saben convivir, antisociales, incapaces de postergar los impulsos, y la familia se volverá un campo de batalla”. La ineptitud para la convivencia y las actitudes antisociales pueden brotar de la incapacidad de postergar los deseos. Todo lo queremos aquí y ahora. Y continuamente discutimos y litigamos.

6) San Pablo escribe a los cristianos de Éfeso: “Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad” (Ef 4,31).

7) La paciencia “se afianza cuando reconozco que el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí, así como es”. Es preciso respetar el derecho que posee cada persona a ser de un modo peculiar.

8) “No importa si es un estorbo para mí, si altera mis planes, si me molesta con su modo de ser o con sus ideas, si no es todo lo que yo esperaba”. Es posible experimentar que el otro pueda ser un obstáculo o que resulte incómodo por su estilo de vida o sus criterios y opiniones. Es frecuente tener expectativas elevadas sobre los demás que no se cumplen.

9) “El amor tiene siempre un sentido de profunda compasión que lleva a aceptar al otro como parte de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente a lo que yo desearía”. Por todo ello, es necesario asumir las diferencias y trabajar por la unidad en la pluralidad.

 

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+ Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.