Bendita entre todas las mujeres

Mons. Jaume Pujol              «De ahora en adelante todas las generaciones me llamarán bienaventurada». Esta profecía de la Virgen María ante su prima Santa Isabel la cumplimos cada día que rezamos el rosario y en él recitamos el saludo que su pariente le hizo: «Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.»

Con ocasión de la festividad de Virgen del Rosario, desearía inscribir esta devoción mariana en el marco del Año Jubilar de la Misericordia al cual el Papa Francisco nos convocó con la bula Misericordiæ vultus, ‘El rostro de la misericordia’. Dice el Papa en el último capítulo: «El pensamiento se dirige ahora a la Madre de Misericordia. Que la dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo para que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios.»

En efecto, «al pie de la cruz, María, junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús». «María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir a ninguno.»

Rezando el rosario, no solamente repetimos alabanzas a la Madre, sino que también contemplamos los principales acontecimientos en la vida del Hijo; por ello es una oración vocal y a la vez contemplativa, al alcance de todas las personas cualquiera que sea su formación intelectual o teológica. Grandes científicos, como Pasteur, la tenían por su oración preferida, y grandes santos rezaron esta plegaria y la divulgaron por el mundo.

Scott Hann, que llegó al catolicismo desde el calvinismo, ha escrito: «El rosario se reza bien cuando paramos toda nuestra actividad, dejamos las mil obligaciones que tenemos y nos abandonamos como niños que pasan un rato con su madre.»

Os recomiendo honrar a la Virgen María introduciendo –o reintroduciendo si es el caso– esta oración en el seno de la familia. Si en el hogar hay niños pequeños sin duda se distraerán, o jugarán con llevar las cuentas de las avemarías, y quizá solo aguantarán un misterio; si hay adolescentes que ya no se unen a la plegaria común, siempre les quedará para la vida el eco de estas palabras pronunciadas con sencillez por sus mayores. Lo que ahora consideran una oración repetitiva, les sonará algún día a lección espiritual de la confianza en Dios que tenían sus padres o sus abuelos.

Pidamos a la Virgen que nos ayude en nuestras tareas de cada día y fortalezca a los enfermos rezándole esta oración centenaria.

† Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado
Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.