La Iglesia Diocesana abre sus puertas a la alegría del Evangelio

PerezGonzalezFranciscoMons. Francisco Pérez        Queridos diocesanos:

Un año más nos sentimos alentados a seguir profundizando en la razón fundamental de nuestra vida: la fuerza del amor de Dios que nos evangeliza y convierte. Tal vez nos sentimos tentados, al comenzar el nuevo curso, con la flojera del cansancio y de una cierta pereza para emprender una nueva etapa. Es comprensible cuando se contempla uno a sí mismo y bucea pensando que todo depende de uno mismo. Debe ser todo lo contrario puesto que en esta pobreza hemos de encontrar el motivo fundamental para el servicio que Dios nos pide cada día. “Cada obra de amor, no importa lo pequeña que sea, lleva a las personas cara a cara con Dios. No es la magnitud de nuestra acción lo que cuenta, sino el amor que ponemos en ella. No es lo mucho que hacemos lo que complace a Dios, sino el mucho amor que ponemos en lo que hacemos. El amor no vive en las palabras, ni puede explicarse con palabras, especialmente el amor que le sirve, que viene de Él y que le encuentra y le toca. Hemos de tocar el corazón, y para tocar el corazón, el amor se demuestra con hechos” (Santa Teresa de Calcuta).

1.- Un curso centrado en Jesucristo Señor y Salvador del género humano. No hay certeza mayor que ésta: Dios nos ama y ha dado la vida por nosotros. Este el camino de la misericordia que encuentra su fuente en el amor entregado de Dios presente entre nosotros. Nuestro ministerio sacerdotal y nuestra experiencia cristiana, como consagrados y laicos, ha de tener esta esencia fundamental. Es impresionante constatar la fuerza que muestra la Cruz de Cristo. Muchos piensan que Dios está fuera de la realidad y más allá de los problemas y dramas humanos. ¡No es verdad! ¡No absolutamente no! Dios no es solamente alguien que está fuera del mundo –decía San Juan Pablo II- feliz de ser en sí mismo el más sabio y omnipotente. Su sabiduría y omnipotencia se ponen, por libre elección, al servicio de la criatura. Si en la historia humana está presente el sufrimiento, se entiende entonces por qué su omnipotencia se manifestó con la omnipotencia de la humillación mediante la Cruz.

El escándalo de la Cruz sigue siendo la clave para la interpretación del gran misterio del sufrimiento, que pertenece de modo tan integral a la historia del hombre. En eso concuerdan incluso los críticos contemporáneos del cristianismo. Incluso esos ven que Cristo crucificado es una prueba de la solidaridad de Dios con el hombre que sufre. Dios se pone de parte del hombre. Lo hace de manera radical: ‘Se humilló a sí mismo asumiendo la condición de siervo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz’ (Flp 2,7-8). Este estilo y talante de servicio nos ayudará a vivificar el Plan de Pastoral diocesano. Nuestras capacidades y potencialidades serían inútiles si no las ponemos al servicio de los que se nos ha confiado.

2.- Un tiempo para alentar, potenciar y poner al día el plan de pastoral y organizar las Unidades de Atención Pastoral.- El proyecto de pastoral nos sirve como cauce unificador y para ejercitar la caridad entre todos. “Es muy importante para nosotros darnos cuenta de que el amor, para que sea auténtico, tiene que doler” (Santa Teresa de Calcuta, INT). Y digo esto porque no va a ser fácil mentalizarnos de lo que supone atender pastoralmente a las numerosas comunidades parroquiales. Para ser auténticos servidores, en la nueva encomienda que la Iglesia nos pide, no hemos de olvidar que lo primero de todo es la disponibilidad total. Y esto se va madurando en la íntima relación con Jesucristo que dice: “No he venido a ser servido, sino a servir y dar mi vida en redención de muchos” (Mt 20, 28). Ya San Agustín advertía que quien busca su propio interés y no el de Jesucristo no apacienta a los fieles que se le han encomendado: “Estas son las dos cosas que esperan del pueblo los que se apacientan a sí mismos en vez de apacentar las ovejas: la satisfacción de sus necesidades con holgura y el favor del honor y la gloria”(Sermón 46, 6-7). A la luz de este texto podemos deducir que nos van a tocar momentos de prueba espiritual que, como un termómetro, mostrará la altura de miras en la que nos encontramos.

Por otra parte las Unidades de Atención Pastoral requerirán vivir más en equipo y la fraternidad sacerdotal y eclesial será más evidente. No debemos dejarnos llevar por lo que siempre hemos hecho. Hoy las inercias no tienen fuerza suficiente para evangelizar. La creatividad evangelizadora va más allá de nuestras seguridades, se requiere recrear en nuestras comunidades parroquiales un ambiente de fraternidad que hace posible atraer a aquellos que están en las periferias.

3.- Seguir alentando y animando a los jóvenes que buscan su vocación bien por el camino del sacerdocio, por la vida consagrada o por el matrimonio.-Durante este nuevo curso invito a todos los sacerdotes, consagrados y agentes de pastoral para que realicen momentos de oración y encuentros de retiro a favor de las vocaciones. Desde los Seminarios se seguirán abriendo sus puertas para acoger a jóvenes tocados por la llamada de Jesucristo. Lo mismo invito a todos los consagrados para que o bien desde la vida activa o la vida contemplativa se invite a los jóvenes y les muestren la riqueza de su vocación. Desde la Delegación de la Familia se está preparando un libro titulado: “100 preguntas y respuestas para los que se preparan al matrimonio”. Servirá para la formación, que se imparte en los “Cursillos prematrimoniales”, como para la formación permanente de los casados. La formación es un reto importante en esta sociedad tan bombardeada de ideologías de diverso signo. El discernimiento actualmente es muy necesario.

Os deseo un feliz Curso 2016-2017 y que al amparo de la Virgen María caminemos, con alegría y gozo, por el sendero de la santidad.

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).