¿Qué es la Misericordia?

manuel_herreroMons.  Manuel Herrero            Constatamos a diario cómo algunas palabras y frases se desgastan, cómo pierden su significado primero. Pensemos en la palabra amor, tan cantada y maltratada, que algunos identifican con practicar el sexo en su aspecto genital, o la palabra caridad, que muchos contraponen a la justicia, o la palabra limosna, o adiós, etc.

Me temo que con la palabra “misericordia” pase lo mismo. Algunos la confunden con otras, o la desprecian porque es la “virtud de los débiles”. Otros la identifican concompasión, empatía, solidaridad, voluntariado, y no es lo mismo. Compasión, por ejemplo, aunque en su etimología signifique padecer con otro, para muchos es sinónimo de lástima, piedad, clemencia, etc.; empatía es un sentimiento de identificación con algo o alguien, capacidad de identificarse con otros y compartir sentimientos, y no son malos los sentimientos, pero son mudables; solidaridad, que significa dar y estar con el que está solo, aunque en muchas ocasiones es sucedáneo de fraternidad, palabra que se evita hoy en nuestra cultura- no olvidemos los ideales de la Revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad-, porque supone reconocer que hay una madre y un padre, porque sin un padre o una madre común no hay hermanos; otras veces se confunde con voluntariado que consiste en dar y ocupar unas horas nuestro tiempo libre en beneficio de los demás.

Pero la misericordia es más que empatía, compasión, solidaridad, voluntariado, etc. ¿Qué es y qué significa la palabra misericordia? El Diccionario de la Real Academia, en una de sus últimas ediciones en papel, recoge cinco significados. El primero dice que es una virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los sufrimientos y miserias ajenos. El segundo alude a las piezas de los asientos de los coros de las iglesias antiguas en las que se apoyaban disimuladamente para descansar en los rezos, etc., cuando se debía estar de pie. El tercero alude al puñal con el que solían ir armados ciertos soldados de la Edad Media para rematar al enemigo. El cuarto -es curioso que lo sitúen en cuarto lugar-, afirma que es un atributo de Dios en cuya virtud perdona los pecados y miserias de sus criaturas. Y por último, porción pequeña de alguna cosa que suele darse de caridad o limosna.

La palabra misericordia es una palabra española que proviene del latín y está compuesta por la unión de otras dos palabras, miseri y cordia; miseri, es decir, miseria, míseros y cordia, corazón. Significa corazón abierto a la miseria o a los míseros. Pero no un corazón entreabierto, que solo toque tangencialmente el dolor y la miseria del otro, sino que lo integra en su propia existencia, se hace miseria, asume nuestra debilidad en su carne e historia, se deja herir por la situación del hermano, y ayuda con toda su mente, su alma, manos, pies, inteligencia… con todo cuanto es y tiene. Es lo que ha hecho y hace Jesucristo, que siendo rico se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza, con su amor, servicio y entrega. Jesucristo no hizo alarde de su categoría de Dios, sino que, al contrario, se despojó de sí mismo, tomando la condición de esclavo, y se hizo semejante a los hombres en todo, menos en el pecado, e incluso cargó con nuestros pecados para liberarnos del mal y de la muerte.

Todos, en cierto modo y medida, estamos en estado de miseria. Todos somos pobres en algunos aspectos de la vida, todos estamos sujetos a las desgracias e infortunios, todos somos débiles y necesitados de misericordia. ¿Quién tiene asegurada la salud, el cariño, la virtud, la vida sin pena, sin dolor, ni lágrima alguna? Incluso el rico, el que parece que no le falta de nada, el que todo le sale a pedir de boca, el que parece que triunfa en todos los aspectos de la vida, a veces sólo tiene dinero, pero no es amado, ni querido, es temido, no tiene amigos, tiene competidores, no es comprendido ni tiene libertad, anda con temor a los ladrones o a la justicia. Y el más pobre entre los pobres es quien no tiene a Dios, no sabe que Dios le quiere, le ama, le perdona, le sostiene y acompaña, le espera; no sabe que nuestra gran riqueza, esperanza y alegría es Dios, que sólo él puede llenar el corazón humano, porque «nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti» (San Agustín). Pobre es quien se olvida de que el amor y la misericordia de Dios es la que salvará al mundo, hace posible la convivencia humana en justicia, libertad, verdad y caridad.

Abrámonos a la misericordia y seamos misericordiosos.

+ Manuel Herrero Fernández, OSA

Obispo de Palencia

Mons. Manuel Herrero Fernández
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Mons. Manuel Herrero Fernández, OSA, nació el 17 de enero de 1947 en Serdio-Val de San Vicente, (Cantabria). Ingresó en el Seminario Menor “San Agustín” de Palencia. Estudió Filosofía y Teología en el Monasterio Agustino de “Santa María de la Vid” (Burgos), en el “Estudio Teológico Agustiniano” de Valladolid y en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Obtuvo el Bachillerato en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid) y la Licenciatura en Teología Pastoral por la Universidad Pontificia de Salamanca, sede de Madrid. Hizo Profesión Solemne el 25 de octubre de 1967, siendo miembro de la Orden Agustina, Provincia del “Santísimo Nombre de Jesús de España”. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1970, por el entonces Obispo de Palencia, Mons. Anastasio Granados. Ha desempeñado los siguientes cargos: • Formador en el Colegio Seminario Agustino de Palencia. • En Madrid: Director Espiritual del “Colegio Nuestra Sra. del Buen Consejo”; Párroco de “Ntra. Sra. de la Esperanza”; Delegado del Vicario de Religiosas; Prior de la Comunidad de “Santa Ana y La Esperanza”; Arcipreste de “Ntra. Sra. de la Merced”; Profesor de Pastoral en los Centros Teológicos agustinos de El Escorial y de Los Negrales; Vicario Parroquial de “San Manuel y San Benito”. • En Santander: Primer Párroco de “San Agustín”; Delegado Episcopal de “Caritas y Acción Social”; Profesor del Seminario Diocesano de Monte Corbán; Delegado Episcopal de Vida Consagrada; Vicario General de Pastoral; Párroco de “San Agustín”; del 22 de diciembre de 2014 hasta el 30 de mayo de 2015 Administrador Diocesano de Santander durante la sede vacante; Profesor del Instituto Teológico de Monte Corbán, Vicario General y Moderador de la curia de la diócesis desde 2002, y párroco de “Ntra. Sra. del Carmen” desde 2014. El 26 de abril de 2016 fue nombrado Obispo de Palencia por el Papa Francisco y el 18 de junio del mismo año fue ordenado Obispo e inició su Ministerio Episcopal en la Sede palentina.