Los ángeles custodios

PujolBalcellsJaumeMons. Jaume Pujol           En 1966 una expedición de cuatrocientos vecinos del Vendrell fue a Prada de Conflent para saludar al hijo más ilustre de la población, Pau Casals, entonces en el exilio. El genio de la música les dijo: «Espero que Dios me dé vida para volver a mi tierra querida para ver el campanario del Vendrell que tanto amo, con el Ángel de la Guarda y el órgano que mi padre tocaba y al que yo le acompañaba cuando tenía nueve años.»

Como Pau Casals, al ponerme a escribir sobre los Ángeles Custodios en este domingo en que se celebra su fiesta, he recordado la escultura angélica que culmina el campanario de la iglesia de San Salvador de la capital del Baix Penedès.

Los ángeles están muy presentes en nuestras parroquias, en forma escultórica y, sobre todo, en retablos y pinturas murales. ¿Lo están también en nuestra vida? Espero que sí. Deberían estarlo porque su existencia no es una invención artística o literaria, ni un cuento para ser explicado a los niños antes de dormir.

Es cierto que sabemos poco sobre unas criaturas espirituales, precisamente por no ser materiales. Esto nos ha de llevar a ser cuidadosos al hablar de ellos, pues tan malo sería la negación como la exageración, tan negativo despreciarlos como intentar diseccionarlos, como hizo un imaginativo clérigo del siglo XII que se puso a calcular cuántos eran y llegó a la conclusión de que había 266.613.336 ángeles buenos y la mitad de este número de ángeles malos.

Lo que sabemos tiene su anclaje en la Biblia y en la tradición de la Iglesia. En el Antiguo Testamento son ministros que llevan a cabo órdenes de Dios y las citas son muy abundantes, pero prefiero referirme a las del Nuevo Testamento, donde la doctrina se afirma con mayor precisión.

Aquí se muestran como intermediarios entre Dios y el hombre, y en varios pasajes se insinúa esta función. Bastaría mencionar cuando un ángel socorre a Cristo en el huerto de Getsemaní, y el que libra a San Pedro de la prisión; pero también el mismo Jesús dejó testimonio, como cuando dijo, contemplando a unos niños: «Guardaos de despreciar a uno de esos pequeños, porque yo os digo que sus ángeles en los cielos ven continuamente el rostro de mi Padre».

Hoy es un buen día para hacer el propósito de tratar a los ángeles y darles gracias por su protección en nuestras vidas.

† Jaume Pujol Balcells

Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado
Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.