Últimos meses del Jubileo de la Misericordia

melgarviciosagerardoMons. Gerardo Melgar          Queridos diocesanos:

Estamos ya al comienzo de un nuevo curso pastoral, un curso que comenzaremos en continuidad con el pasado, retomando el objetivo de vivir el Jubileo de la Misericordia.

Es poco el tiempo que queda hasta la Festividad de Cristo Rey del Universo en noviembre, fecha en la que celebraremos la clausura de este Jubileo de la Misericordia.

Desde que lo inaugurábamos en la Fiesta de la Inmaculada Concepción, hemos tenido la oportunidad de gustar la misericordia que el Señor tiene con nosotros y la que nosotros debemos tener con nuestros hermanos.

Ciertamente, durante todo este tiempo hemos tenido la oportunidad de reflexionar y convencernos bien sobre la auténtica identidad de Dios, que es un Padre a quien se le conmueven sus entrañas ante las miserias, necesidades y pecados de los hombres.

Durante todo este tiempo, hemos sido invitados a volver nuestra mirada a Cristo, a fijar nuestra atención y nuestra mirada en Cristo, porque en Él, vamos a poder sentir y palpar las verdaderas muestras de misericordia que el Padre tiene con nosotros, porque las podemos ver encarnadas en Cristo. Cristo, rostro auténtico del Padre, ha sido quien nos lo ha revelado, encarnando Él las mismas actitudes compasivas y misericordiosas que el Padre, de tal manera que todo su actuar es revelación de la misericordia del Padre.

De la misma manera, y desde el mismo lema del Jubileo, hemos sido conscientes de que la misericordia no es solo típica de la identidad de Dios, sino también de cada uno de nosotros sus hijos. «Misericordiosos como el Padre»: Él es nuestro modelo de cómo ser misericordiosos y se nos hace una llamada a ofrecer esta misma misericordia nosotros a los demás, lo mismo que el Padre Dios nos la ofrece a nosotros.

Hemos tenido la oportunidad de hacer realidad en nosotros, y vivir en nuestra vida, esta gran realidad de la misericordia, que nos da alegría y hace renacer en nosotros la esperanza.

Tal vez hay aún personas, cristianos a los que les hubiera gustado vivir de lleno esta realidad de la misericordia divina, y de practicarla ellos con los demás hermanos, pero han ido dejando pasar los días y han llegado al día en que aún no se han lucrado de la Indulgencia Plenaria que el Papa concede a los que pasen por la Puerta Santa con las debidas disposiciones. Desde aquí les animamos a que lo hagan , a que tengan la experiencia de pasar por la Puerta Santa, como símbolo de la apertura personal de su corazón, para que Cristo entre en ellos. Cristo es la verdadera puerta, por la que hemos de pasar. Cuando pasamos por la puerta Santa estamos significando que queremos dejar fuera todo aquello que nos separa o dificulta la vivencia del estilo de Jesús, la mundanidad; y que queremos dejar que Cristo entre en nuestra vida y nos transforme, por eso entramos en la Iglesia, para encontrarnos con el Señor y que sea Él quien transforme nuestra vida de acuerdo con su mensaje y con su vida.

Para aquellos que lo han dejado para última hora; durante estos meses de septiembre, octubre y noviembre hasta la fiesta de Cristo rey del Universo, la Puerta Santa de la Catedral estará abierta para todos cuantos quieran acudir a ganar la indulgencia plenaria y vivir la gracia del jubileo pasando por la Puerta de la misericordia. Igualmente se atenderá, especialmente, con la presencia de sacerdotes en los confesionarios de la Santa Iglesia Basílica Catedral para que quienes quieran acercarse a recibir el sacramento del perdón puedan hacerlo.

Aprovechemos estos meses para unirnos a toda la Iglesia que vive el perdón de Dios, se acoge a él y lo ofrece también a los hermanos.

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.