Sobre la puesta en marcha en la Diócesis del Proyecto RAQUEL

martinezfernandezfranciscojavierMons. Javier Martínez            Muy queridos sacerdotes y fieles de la diócesis:

1. El próximo día 26 de este mes de septiembre, al día siguiente de la solemne celebración en Granada de la Santísima Virgen de las Angustias, se pondrá formalmente en marcha en la diócesis de Granada, y a través de la Delegación episcopal de Familia y Vida, el proyecto RAQUEL.

Se trata de una iniciativa eclesial católica, que nace y se desarrolla en USA, y que ahora acogemos en la diócesis, que trata de responder al drama que sufre de diversas formas la mujer, en las secuelas que se conocen como «síndrome post-aborto». Tanto en el aborto mismo como en esas secuelas inciden con frecuencia razones económicas, de inestabilidad laboral, y de falta de una comunidad de apoyo en su entorno.

Los objetivos del proyecto son acompañar a estas personas heridas, que con mucha frecuencia caminan solas con ese peso, para indicarles y facilitarles caminos de sanación y de reconciliación consigo mismas, con el hijo o la hija perdidos, y con Dios, mediante el perdón y la reconciliación. Desde la comprensión y la misericordia, de lo que se trata es de ayudar a estas personas a reconstruir sus vidas, mediante un equipo de personas coordinadas y preparadas que la Iglesia, por medio del proyecto Raquel, pone a su disposición.

2. En el designio divinos sabemos que la vida es un don y vivir es un bien. Los seres humanos somos creados por amor, un amor que se dirige de forma única a cada uno de nosotros, y que tiene su cumplimento y su plenitud en la vida eterna, que el Hijo de Dios ha obtenido para nosotros mediante su sangre preciosa. Cada uno de nosotros somos amados por nosotros mismos. La vida se nos da por amor y para que halle su plenitud en el amor. Pero como nosotros somos torpes, y como el amor de Dios es infinito y eterno, y Dios nunca se cansa de amarnos ni de perdonarnos, el camino de la vida es en realidad un aprendizaje de la misericordia divina. Esa certeza de la misericordia infinita –el nombre de Dios es «misericordia», como ha escrito el Papa Francisco-, nos da, no sólo la certeza del perdón, sino las razones más sólidas y verdaderas para amar la vida, la nuestra y la de los demás, en cualquier circunstancia. Apartarnos de ese camino de aprendizaje es adentrarnos en una vía de oscuridad en la que al final todo pierde su sentido.

La interrupción de una vida humana, en cualquier momento de su existencia, siempre supone una negación de acogida al «otro», y es oponerse al precioso designio divino para esa vida concreta. Cada niño o niña que nace nos trae la sonrisa de Dios y nos invita a reconocer que la vida es un don suyo, un don para acogerlo con amor y para conservar y cuidar con todo esmero. Y sin embargo, el amor de Dios y su misericordia no se dejan nunca vencer por el mal.

Acompañar y ayudar a las mujeres que se encuentren en dificultades para acoger una nueva vida es algo que debiera implicar a toda la sociedad, tanto a las instituciones como a las personas individuales. Pero es obvio que ese amor a la vida incumbe de manera especial a quienes, por gracia de Dios, hemos conocido que Dios es Amor, que nuestro destino es la vida eterna, y que por ello podemos siempre acoger la vida con gratitud. Por esos mismos motivos, nosotros tenemos razones muy hondas para acompañar y proporcionar las ayudas necesarias a las personas que ya han recurrido al aborto y viven luego un profundo drama moral.

San Juan Pablo II, en la Encíclica Evangelium vitae, del 25 de marzo de 1995, dedica estas palabras preciosas a las mujeres que viven en esas circunstancias. Les dice: «La Iglesia conoce cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente la herida aún no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto. Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad… Con la ayuda del consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida» (n. 999).

3. Siempre Dios, Padre de toda misericordia, tiene sus brazos abiertos para quien acude a Él. Desde la Encarnación del Verbo, Dios no puede mirar a un ser humano sin ver en él la imagen de su Hijo, la Pasión y la muerte de su Hijo. Rezamos en el Credo: Que «por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre, y por nuestra causa fue crucificado…». Ese Amor, siempre disponible y accesible a todos, no puede nunca ser vencido por el mal. El mal, por muy potente que parezca o que sea, en nuestras vidas o en el mundo, no tiene poder alguno frente a la omnipotencia del amor divino. «Dios no ha enviado a su Hijo al mundo –decía el Señor- para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él» (Jn 3, 17).

El proyecto Raquel, que mediante esta carta se inaugura formalmente en la diócesis, con la colaboración de sacerdotes, consagrados y fieles diocesanos, significará para muchas hermanas y hermanos nuestros que lo necesitan, un encuentro con el rostro misericordioso del Señor, que se traduce también en un sincero apoyo espiritual y psicológico para su recuperación humana completa en todos los órdenes. Su puesta en marcha es un motivo grande de esperanza.

La ocasión de la fiesta de la Virgen de las Angustias, que es una fecha tan significativa para la diócesis, es también un día precioso para poner formalmente en marcha en la diócesis este proyecto. En este día celebramos, en efecto, los dolores de la Madre de Jesús, a quien dio muerte la miseria humana, y en esos dolores están representados los de todas las madres que han perdido un hijo (también los de quienes han abortado), y en realidad los dolores y los sufrimientos de todos los hombres, todos nuestros dolores. Pero los cristianos no celebramos el dolor. Celebramos sobre todo cómo, por esa misteriosa paradoja del amor de Dios al mundo, esos dolores del Hijo de Dios (y de su madre, siempre unida a Él), se han convertido en una fuente inagotable de vida y de esperanza, de perdón y de alegría, de amor sin límites a todos los hombres y mujeres que habitamos esta tierra.

Ruego, finalmente, a los sacerdotes, que den a conocer a sus fieles el proyecto Raquel con sus objetivos y fines, siendo los primeros en ofrecer en cada caso, en la medida de sus posibilidades y si lo estiman prudente, estas ayudas, por medio de la Delegación Episcopal de Familia y Vida, en la siguiente dirección de internet: www.proyecto-raquel.com ; correo electrónico: [email protected]; o llamando a este número de teléfono: 618-532-998.

Os expreso una vez más mi afecto grande en el Señor, y os bendigo a todos de corazón. Pedid vosotros también por mí.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

Mons. Javier Martínez
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“La verdad de la fe está unida a la marcha histórica del Pueblo de Dios a partir de Abraham hasta Cristo, y desde Cristo a la Parusía. Por consiguiente, la ortodoxia no es el asenso a un sistema, sino la participación en la marcha de la fe y, por ello, en el Yo de la Iglesia, que subsiste una a través del tiempo y que es el verdadero sujeto del Credo”. Cardenal Joseph Ratzinger Presentación de la Editio Typica del Catecismo de la Iglesia Católica Roma, 14 de Octubre de 1997. Esa participación en el Yo de la Iglesia, y en ella de la plenitud de los bienes de la redención de Cristo, como bienes contemporáneos nuestros, y destinados a los hombres, es la que es garantizada por la sucesión apostólica. Sólo desde esta realidad de la sucesión apostólica se comprende el ministerio apostólico del Obispo, Sucesor de los Apóstoles y representante de Cristo en la Iglesia Particular a él confiada, en comunión con el Colegio Episcopal y con el sucesor de Pedro, “vínculo de la unidad en la fe y en la caridad de toda la Iglesia”. D. Javier nació en Madrid el 20 de diciembre de 1947, hijo de padres asturianos. Sus padres, Francisco y Pilar, fueron a Madrid muy jóvenes, con menos de veinte años, para abrirse camino en la vida. Inició sus estudios en un colegio laico del barrio de Argüelles, el colegio “Decroly”. Ingresó en el Seminario de Madrid en 1959, siendo ordenado sacerdote el 3 de abril de 1972. Ejerció su primer ministerio pastoral en Casarrubuelos, una pequeña población al Sur de Madrid, hasta finales de 1974. En esos primeros años de ministerio comenzó su trabajo con grupos de jóvenes, colaborando a la recreación en Madrid de la Acción Católica General de Jóvenes, y también en la Escuela Diocesana de Cursillos de Cristiandad. Estando en Casarrubuelos, obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia de Comillas en 1973, con el tema de la memoria de licencia “Los orígenes de la tradición evangélica según la escuela escandinava”. Poco después, sería destinado al estudio: primero como becario del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (1975-77), para trabajar sobre el tema “El Hijo del Hombre. Contribución al estudio del sustrato arameo de los Evangelios”, y luego en el extranjero: tras un semestre en Alemania (Sankt Georgen, Frankfurt a. M.), estudió un año en la Escuela Bíblica Francesa de Jerusalén (curso 78-79) y, finalmente, hizo filología semítica en la Universidad Católica de América, en Washington, DC, donde permaneció desde el verano del 79 hasta febrero del 85, y donde se especializó en lengua y literatura siríaca. Allí fue profesor adjunto a la cátedra de siríaco, y obtuvo el doctorado con una tesis sobre la apocalítica cristiana en Oriente en el período del surgir del Islam. Durante todos estos años, no deja de trabajar pastoralmente, sobre todo con jóvenes. Ya en 1975, junto con otros jóvenes sacerdotes, pone en marcha unos campamentos para jóvenes en los Picos de Europa, y unos cursos de verano para formación de jóvenes en Ávila. También junto con esos sacerdotes, crea la asociación cultural “Nueva Tierra”, para educar a los jóvenes a un testimonio culturalmente significativo de su fe. Durante su estancia en Alemania, a través de un joven jesuita de Frankfurt, conoce el Movimiento “Comunión y Liberación”, que estaba por entonces empezando también en España, y al que se terminarían uniendo gran parte de los sacerdotes y de los jóvenes de la Asociación “Nueva Tierra”. Incluso en los años de estudio en el extranjero, durante los veranos, sigue organizando los campamentos y los cursos de formación de Ávila. Su nombramiento como Obispo Auxiliar de Madrid se hizo público el 20 de marzo de 1985, apenas regresado de Estados Unidos. Fue ordenado Obispo el 11 de mayo de 1985. Como Obispo auxiliar, se ocupó sobre todo de la Pastoral Universitaria y de Juventud, y del Centro de Estudios Teológicos “San Dámaso”. Fue profesor de ese mismo Centro, y también en el Instituto Diocesano de Filología Clásica y Oriental "San Justino", cuya creación impulsó. En Madrid, trabajó también en las áreas de Enseñanza, Catequesis, Familia y Medios de Comunicación Social. El 15 de marzo de 1996 fue nombrado por el Santo Padre Obispo de Córdoba, e inauguró su ministerio el 18 de mayo de 1996. El 15 de marzo del 2003 se hizo público su nombramiento como Arzobispo de Granada, e inauguró su ministerio en Granada el 1 de junio de ese mismo año. Al llegar a Granada, entre las iniciativas que D. Javier ha puesto en marcha desde el año 2003, figura la creación del Centro Internacional para el Estudio del Oriente Cristiano / Internacional Center for the Study of the Cristian Orient (ICSCO). El Centro ofrece cursos de algunas lenguas del Oriente cristiano, así como viajes a los países en los que se conservan las tradiciones cristianas de Oriente y las comunidades que las transmiten. Este centro se instalará en su día en la Abadía del Sacro Monte, que es su lugar natural. En septiembre de 2008, ICSCO organiza, junto con dos universidades libanesas, dos importantes congresos internacionales: el X Symposium Syriacum y el VIII Congreso Internacional de Estudios Árabes Cristianos. También ha creado el Instituto de Teología “Lumen Gentium” y el Instituto de Filosofía “Edith Stein”. El Instituto de Teología “Lumen Gentium” está afiliado a la Facultad de Teología de “San Dámaso”, de Madrid. En él se forman los seminaristas de la Diócesis, y está abierto a otras personas interesadas en el estudio de la Teología. El Instituto de Filosofía “Edith Stein” quiere ser un lugar de estudio y de redescubrimiento de la Filosofía, según las orientaciones de la encíclica Fides et ratio, y también un lugar de creación y difusión de pensamiento cristiano en el mundo actual. En el año 2005, el Instituto de Filosofía “Edith Stein” organizó un encuentro en el que participaron unas 30 figuras relevantes del pensamiento teológico anglicano y protestante anglosajón (entre ellas, sobre todo, John Milbank y Stanley Hawervas), y en el 2007, un congreso organizado en colaboraboración con el Center for Filosophy and Theology, de la Universidad de Nottingham (Reino Unido), sobre el tema Belief and Metaphysics. Las actas de este congreso han sido ya publicadas en la colección Veritas de la editorial SCM de Londres. Y, de hecho, en este congreso participaron alrededor de 130 personas de todo el mundo. Igualmente, D. Javier ha creado la Editorial “Nuevo Inicio”, que publica obras de pensamiento cristiano, y el Centro Cultural Nuevo Inicio, que sirve a una mayor conciencia de lo que significa una cultura cristiana, y quiere ayudar desde la fe a iluminar las realidades de la vida y la cultura contemporáneas. En la Conferencia Episcopal ha sido miembro de las Comisiones de Enseñanza y Catequesis, de Medios de Comunicación Social, de Doctrina de la Fe, y de las Subcomisiones de Universidades y de Familia. Desde 1989 hasta 1993, fue miembro del Consejo Pontificio para el Diálogo con los no creyentes, y desde 1993 hasta 1998 ha sido miembro del nuevo Consejo Pontificio de la Cultura, que sustituyó al anterior. Desde 1998 es miembro del Consejo Pontificio para los Laicos. En la Asamblea de los Obispos de las Provincias Eclesiásticas de Granada y Sevilla ha sido el Delegado para la Pastoral Social y de la Salud hasta diciembre del año 2000, y para la Catequesis hasta octubre de 2005. Ha participado en diversos Congresos internacionales relacionados con el Cristianismo Oriental o con los Padres de la Iglesia (Chicago, Varsovia, Gröningen, Leuven, Catania, Lyon). Es también miembro de distintas asociaciones científicas y culturales, entre las que destacan la International Association for Coptic Studies, desde 1984, AEDOS (Asociación para el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia), fundada en 1989, miembro del Honorary Commitee del Europe-Near East Centre “Terrasanta” de Bari, fundado en 1990, miembro del Comitato Scientifico Internazionale de la revista “La Nueva Europa”, publicada por el Centro Russia Cristiana de Milán, desde 1992, miembro de la Association Internacional d’études patristiques, desde 1992, y miembro del Comitato Promotor de la revista al-Waha (Studium Marcianum, del Patriarcado de Venecia). Desde hace años, y en la medida en que sus responsabilidades pastorales se lo permiten, trabaja en la traducción española de las obras del Doctor de la Iglesia San Efrén de Nisibe.