¡Qué maravilla ser sacerdote de Cristo!

ZornozaBoyRafaelMons. Rafael Zornoza                 Ayer domingo 25 de septiembre celebrábamos el Sacramento del Orden del ya nuevo Presbítero, el P. Gerardo de la Hoz, un sacerdote joven dispuesto a servir incondicionalmente al Señor y al prójimo ¡Que maravilla ser sacerdote de Cristo! El Espíritu Santo, a través del sacramento, identifica sacramentalmente con Cristo para actuar representándole “in persona Christi”. Hay que dejarle, pues, hablar en ti, y predicar y perdonar los pecados, y consolar a los afligidos y unir en fraternidad a todos, como hermanos.

Muchos hoy se preguntan: ¿Vale la pena ser sacerdote hoy a pesar de la situación confusa de la sociedad, la cultura de la postmodernidad, la incomprensión de muchos al seguimiento de Jesús, etc? Ni siquiera todos los católicos están dispuestos y preparados para resistir la situación actual. El sacerdote también se siente afectado por los actuales fenómenos sociales. ¿Cómo no turbarse ante ellos? ¿Como puede uno ser sacerdote hoy? Por otra parte, ¡hay tantas piedras de tropiezo hoy incluso para aquellos que quieren seguir adelante en el ministerio sacerdotal y que luchan sinceramente en él! ¡Es tan fácil vivir una vida paralela o aburguesarse! Ciertamente nuestra época está llena de ansias de solidaridad y de desafíos. Es verdad, pero, precisamente por todo esto, nuestro mundo se convierte en una llamada de Dios, en un grito silencioso que pone ante nuestra mirada una gran reto: “El Dios que dijo «brille la luz del seno de la tiniebla» ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios, reflejado en Cristo” (2Cor 4,5).

Jesús llamó a los Apóstoles para que estuvieran con Él, antes de mandarlos a predicar (Mc,3-14). Es eltrato íntimo y diario, a cada instante, con Jesucristo que nos desborda por completo. Este es nuestro mayor testimonio. Se trata de una relación de tal naturaleza que no permite compatibilizar con ningún otro afecto esponsal. Otorga al discípulo una nueva identidad que reordena su querer, su voluntad y su proyecto en función de este amor mayor. Esta experiencia configura afectiva y psicológicamente la personalidad del consagrado. El Señor se apropia de un modo singular del corazón del sacerdote.  Esa preferencia absoluta del amor personal a Jesucristo sostiene la vocación. La vocación sacerdotal brota de este manantial común a todas las vocaciones consagradas, por el avasallamiento afectivo del amor a Jesucristo que deja el corazón insatisfecho hasta que no se entrega por completo a aquello que Jesús definió como “lo de su Padre” (Lc 2,49). Vivir fiel a este desposorio implica que el Señor te hará feliz, en medio de cualquier aprieto.

El sacerdote es enviado por la Iglesia y la representa, de manera que debe apropiarse connaturalmente de ese carácter representativo de la Iglesia que se expresa de un modo socialmente reconocible en sus gestos y palabras públicas y privadas: una sola fe, un solo bautismo… Ese sentido profundo de unión, de pertenencia se acrecienta y refleja en una participación incondicional en los planes diocesanos, en los encuentros sacerdotales, en la formación permanente, en la servicialidad con todos, en el deseo de salir al encuentro de los demás. ¡Discípulos del Señor, enviados de la Iglesia, nunca francotiradores ni emprendedores de un negocio propio. El envío se realiza a través de la Iglesia. En la vocación sacerdotal el misterio de la Iglesia adquiere una densidad particular: el ministerio adquiere carácter de dedicación quasi exclusiva en lo que constituye la misión principal, aunque no única, de la Iglesia: la evangelización. La misión recibida requiere una disponibilidad completa y exclusiva, un gran desprendimiento, una gran pobreza. “Nosotros no nos predicamos a nosotros mismos, predicamos que Cristo es el Señor, y nosotros siervos vuestros por Jesús” (2Cor 4,5).

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.