En su humildad resplandece la grandeza del Beato Pablo VI

1588500_lanciograndeCon motivo de la memoria litúrgica del Beato Pablo VI quien había nacido precisamente el 26 de septiembre de 1897 y en concomitancia con el 51º aniversario de la visita del Papa Giovanni Battista Montini a la localidad italiana de Pomezia, que realizó un día como el de hoy, pero del año 1965, con ocasión de la peregrinación internacional de los gitanos, vamos a recordar la figura de este Sucesor de Pedro quien con aquella histórica visita marcó una apertura especial de la Iglesia hacia este pueblo.

El Papa Montini, además, a quien el Santo Padre Francisco beatificó el domingo 19 de octubre del año 2014, es conocido por ser el Pontífice que llevó a término el Concilio Vaticano II que había comenzado su predecesor, San Juan XXIII.

En efecto, durante la solemne celebración de la Santa Misa con motivo de la Conclusión del Sínodo Extraordinario sobre la familia, el Papa Francisco inscribía al Siervo de Dios Pablo VI en el libro de los beatos.

Durante aquella solemne ceremonia, en una repleta Plaza de San Pedro, el Papa Francisco afirmaba que el Sínodo extraordinario de los Obispos, quiere decir “caminar juntos” y añadía:

“Ha sido una gran experiencia, en la que hemos vivido la ‘sinodalidad’ y la colegialidad, y hemos sentido la fuerza del Espíritu Santo que guía y renueva sin cesar a la Iglesia, llamada, con premura, a hacerse cargo de las heridas abiertas y a devolver la esperanza a tantas personas que la han perdido.

El Papa Bergoglio refiriéndose al nuevo Beato decía:

“En este día de la beatificación del Papa Pablo VI, me vienen a la mente las palabras con que instituyó el Sínodo de los Obispos: ‘Después de haber observado atentamente los signos de los tiempos, nos esforzamos por adaptar los métodos de apostolado a las múltiples necesidades de nuestro tiempo y a las nuevas condiciones de la sociedad’ (Carta apostólica,Motu proprio Apostolica sollicitudo)”.

“Contemplando a este gran Papa, a este cristiano comprometido, a este apóstol incansable, ante Dios hoy no podemos más que decir una palabra tan sencilla como sincera e importante: Gracias. Gracias a nuestro querido y amado Papa Pablo VI. Gracias por tu humilde y profético testimonio de amor a Cristo y a su Iglesia”.

“El que fuera gran timonel del Concilio, al día siguiente de su clausura, anotaba en su diario personal: ‘Quizás el Señor me ha llamado y me ha puesto en este servicio no tanto porque yo tenga algunas aptitudes, o para que gobierne y salve la Iglesia de sus dificultades actuales, sino para que sufra algo por la Iglesia, y quede claro que Él, y no otros, es quien la guía y la salva’ (P. Macchi, Paolo VI nella sua parola, Brescia 2001, 120-121). En esta humildad resplandece la grandeza del Beato Pablo VI que, en el momento en que estaba surgiendo una sociedad secularizada y hostil, supo conducir con sabiduría y con visión de futuro – y quizás en solitario – el timón de la barca de Pedro sin perder nunca la alegría y la fe en el Señor”.

“Pablo VI supo de verdad dar a Dios lo que es de Dios dedicando toda su vida a la ‘sagrada, solemne y grave tarea de continuar en el tiempo y extender en la tierra la misión de Cristo¿ (Homilía en el inicio del ministerio petrino, 30 junio 1963: AAS 55 [1963], 620), amando a la Iglesia y guiando a la Iglesia para que sea ‘al mismo tiempo madre amorosa de todos los hombres y dispensadora de salvación’” (Carta encíclica Ecclesiam Suam, Prólogo).

De este gran pastor de la Iglesia universal queremos destacar, brevemente, algunos de los tantos hechos importantes de su pontificado:

Pablo VI fue el primer Sumo Pontífice que viajó en avión durante sus viajes. Fue el primer Santo Padre en  visitar los cinco continentes, y, antes que San Juan Pablo II, él ya había recibido el apodo de “Papa peregrino”. Realizó una visita pastoral al continente africano; y también visitó Colombia y Estados Unidos, en el Continente Americano; Portugal, en Europa; Australia, en Oceanía; Filipinas e India, en Asia.

Fue además el primer Papa en visitar Tierra Santa desde San Pedro. En Jerusalén, en 1964, se encontró con el Patriarca ortodoxo Atenágoras I, con quien celebró el levantamiento de las mutuas excomuniones impuestas tras el Gran Cisma entre oriente y occidente, en el lejano año 1054. Por su parte, el Papa Francisco visitó tierra Santa para celebrar los 50 años de aquel acontecimiento.

Fue el último Pontífice en tener una ceremonia de coronación y el primero en prescindir del uso de la tiara, durante las sesiones del Concilio Vaticano II. Pablo VI ejerció el ministerio sacerdotal durante 58 años. Había sido ordenado el 29 de mayo de 1920 y falleció el 6 de agosto de 1978.

El Beato Papa Pablo VI creó cardenales a Karol Wojtyła, en 1967, y a Joseph Ratzinger, en 1977, quienes como sabemos, luego fueron sus sucesores San Juan Pablo II y Benedicto XVI.

(María Fernanda Bernasconi – RV)

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