Tuve hambre y no me disteis de comer

SaizMenesesJosepAngelMons. Àngel Saiz Meneses             La parábola del rico y del pobre Lázaro, que se lee en la misa de este domingo, se sitúa en la misma trayectoria que las del buen samaritano y del padre misericordioso, que hemos leído recientemente. Sin embargo, ofrece un contraste con las precedentes. Esta parábola dirige la atención hacia la eternidad.

Y como comenta el opúsculo Las parábolas de la misericordia –editado en España por la Biblioteca de Autores Cristianos- “las parábolas que desplazan la atención hacia la eternidad no son contadas para aterrorizar a los oyentes, ni para describir, como hará Dante Alighieri en su Divina Comedia, el infierno, el purgatorio y el paraíso. Más bien, con estas parábolas sobre el fin de la vida humana Jesús habla de la eternidad para el tiempo o del futuro para el presente. Le interesa el hoy y trae a cuento el fin para cuestionar a sus contemporáneos. Entre desconocimiento –el nombre anónimo del rico- y reconocimiento –el pobre tiene nombre y es reconocido por su nombre-, la parábola del rico y el pobre Lázaro incide con ímpetu sobre el tiempo concedido a cada uno”.

La parábola presenta el contraste entre el desconocimiento del pobre en esta vida –que yace ante el portal del rico- y su reconocimiento en la eternidad, y está muy relacionada  con la descripción del juicio final en el Evangelio de san Mateo (Mt 25, 31-46). En la primera parte de la parábola del juicio final el Hijo del Hombre (Jesucristo) bendice y acoge a cuantos, sin conocerlo a él, han dado de comer a los hambrientos, de beber a los sedientos, han acogido al extranjero, han vestido al desnudo, han visitado al que está enfermo o en la cárcel.

Sin embargo, en la segunda parte, el divino Juez es implacable contra quien ha ignorado las llamadas “obras de misericordia corporales y espirituales”. El criterio que separa a las ovejas de las cabras, o al que es  bendito del que es maldito, cierra la parábola y vale para todos: “cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo”.

Lo que se dice en general para las personas que no han sido socorridas en la parábola del juicio, vale tambiénpara la parábola del rico y del pobre Lázaro. Lázaro está hambriento, pero el rico no le ha dado ni las sobras de su mesa. Las obras de misericordia, enumeradas en la parábola del juicio final, no han sido cumplidas con Lázaro, a quien el rico ha ignorado en vida, pero al que en la eternidad contempla al lado de Abrahán.

Los comentaristas de la parábola señalan que es decisiva –en la lógica del Señor- la incapacidad o la capacidad de sentir compasión por el otro, mayormente por el otro que es pobre y necesitado. En esto la parábola es interpeladora para cualquier tiempo en que sea escuchada. Una vez más, el relato nos conduce a la práctica de las obras de misericordia, tan justamente subrayadas por el papa Francisco como un objetivo prioritario del actual Jubileo de la misericordia.

El papa Francisco confesó al periodista italiano Andrea Tornielli: “la centralidad de la misericordia, que para mí representa el mensaje más importante de Jesús, puedo decir que ha crecido poco a poco en mi vida sacerdotal como consecuencia de mi experiencia de confesor, de las muchas historias positivas y hermosas que he conocido” (El nombre de Dios es misericordia, Ed. Planeta; en catalán Ed. Columna).

Os invito, pues, a reflexionar sobre la práctica de las obras de misericordia en nuestras vidas.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.