Un nuevo curso en nuestro seminario metropolitano – Corazón de la diócesis

jimenezzamoravicenteMons. Vicente Jiménez         Queridos diocesanos:

En el mes de septiembre comienza la actividad pastoral en nuestra Diócesis. El Seminario Metropolitano de Zaragoza abre sus puertas para iniciar el nuevo curso 2016-2017. Con esta carta pastoral reitero la exhortación a valorar la importancia de nuestro Seminario Metropolitano de San Valero y San Braulio, ubicado en la Ronda de la Hispanidad, número 10, donde se forman los futuros pastores de nuestra Iglesia particular de Zaragoza. Insisto en que debemos establecer entre todos (sacerdotes, miembros de vida consagrada y fieles laicos) una gran corriente de afecto y simpatía hacia nuestro Seminario Diocesano. El Seminario es como el corazón de la Diócesis (Vaticano II, OT 5). Invito a desarrollar de manera especial y urgente una cultura vocacional entre nosotros.

Los seminaristas son un don de Dios

Nuestros seminaristas son una bendición de Dios, que acogemos con gozo y agradecimiento. Los seminaristas no son una realidad virtual. Son jóvenes y adultos de carne y hueso que, “tocados” por el amor de Dios que los llama, le responden positivamente y le dicen que cuente con ellos para ser un día sacerdotes de Cristo y de la Iglesia. En este curso 2016-2017 hay en nuestro Seminario de Zaragoza 27 seminaristas y 7 diáconos ya ordenados; además hay seminaristas de otras Diócesis hermanas de Barbastro-Monzón, Tarazona, Teruel y Albarracín. Todavía no son suficientes para las necesidades de nuestra Diócesis y para la Iglesia universal, debemos crecer en número, pero son los que, en medio de las dificultades de un ambiente secularizador y poco favorable, siguen la llamada de Jesús con el propósito de ser un día sacerdotes, que anuncian la alegría del Evangelio.

Desde esta carta pastoral dirijo mi felicitación cordial a los queridos seminaristas. Quiero que reciban también el apoyo y el calor de toda la Diócesis, porque son valientes, reman contracorriente y caminan por el camino de la entrega, del sacrificio, de la cruz y del amor, que les conduce a Cristo, el verdadero Camino, la Verdad y la Vida. Su fuerza está en el Señor, que está en medio de sus vidas y acompaña sus proyectos. Además en Jesús encuentran los seminaristas la fuente de la verdadera alegría. “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús” (Francisco, Evangelii Gaudium 1).

Necesidad del Seminario

La Iglesia ha valorado, sobre todo a partir del Concilio de Trento, la existencia de los Seminarios. En nuestros tiempos el Concilio Vaticano II, en el decreto sobre la formación sacerdotal, Optatam totius, ha vuelto a reafirmar la necesidad de los Seminarios.

Transcribo un párrafo del número 5 del citado decreto sobre la formación sacerdotal: “Los seminarios mayores son necesarios para la formación sacerdotal. En ellos, toda la educación de los alumnos debe tender a la formación de verdaderos pastores de las almas, a ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, Maestro, Sacerdote y Pastor. Por consiguiente, deben prepararse para el ministerio de la Palabra: para comprender cada vez mejor la palabra revelada por Dios, poseerla con la meditación y expresarla con la palabra y la conducta; deben prepararse para el ministerio del culto y santificación: a fin de que, orando y celebrando las sagradas funciones litúrgicas, ejerzan la obra de la salvación por medio del sacrificio eucarístico y los sacramentos; deben prepararse para el ministerio del Pastor: para que sepan representar delante de los hombres a Cristo, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida para redención del mundo (Mc 10, 45; cfr. Jn 13, 12-17), y hechos servidores de todos, ganar a muchos (cfr. 1 Cor 9, 19)”.

Gratitud y esperanza

Expreso una vez más mi gratitud sincera al Rector, Vicerrector, Director Espiritual y Confesores; al claustro de profesores del CRETA y personas entregadas al servicio de nuestro Seminario Metropolitano; a las Delegaciones de Pastoral Vocacional, Juvenil y Universitaria; a los sacerdotes del presbiterio diocesano para que aumente su interés y desvelos por las vocaciones sacerdotales en nuestras parroquias, familias y colegios; a los miembros de vida consagrada por su apoyo a la obra de las vocaciones desde la oración, el sacrificio y el apostolado; a las familias, que son el primer seminario, por la entrega de sus hijos al servicio de Cristo y de la Iglesia; a todos los diocesanos de Zaragoza por su oración y colaboración económica para el sostenimiento ordinario del Seminario.

Oremos y trabajemos por las vocaciones sacerdotales. Continúa habiendo chicos, jóvenes y adultos, que se sienten atraídos por la grandeza y belleza del sacerdocio. Tengamos abiertas cada día nuestras puertas y ventanas para que “vengan y vean”.

Con mi afecto y bendición,

+ Vicente Jiménez Zamora

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Vicente Jiménez Zamora
Acerca de Mons. Vicente Jiménez Zamora 231 Articles
Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma.CARGOS PASTORALESSu ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria.El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017.Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014.El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.