La Diócesis de Tarazona en estado de misión (III)

hernandezsolaeusebioignacioMons. Eusebio Hernández         Queridos hermanos y amigos:

Terminaba el domingo pasado mi carta presentándoos dos aspectos de la evangelización que debemos plantearnos seriamente en este nuevo año pastoral, la evangelización ad extra y ad intra.

La evangelización ad extra es la acción misionera hacia aquellos que viven alejados o indiferentes al Evangelio y a la Iglesia. El porcentaje mayor de personas de nuestra sociedad está fuera de la Iglesia, debemos salir a su encuentro y para ello debemos ser, como dice el Papa una Iglesia en salida.

Para lograrlo debemos ser creativos, debemos pensar, programar y revisar distintas acciones para los que están fuera. Ver, como hace el papa Francisco, las distintas sensibilidades del hombre de hoy  que pueden conectar con el Evangelio. Para ello debemos escuchar y acoger las preocupaciones de los alejados para poder ofrecerles respuestas que colmen sus inquietudes, debemos darles lo mejor de la Iglesia.

Junto a esta iniciativa hacia aquellos que están lejanos, no podemos olvidar a los que están cercanos; también los que vivimos en el interior de la Iglesia necesitamos ser evangelizados, es decir, unaevangelización ad intra, hacia el interior.

Para ello debemos tener una actitud de conversión personal, conversión que surge del encuentro, la gozosa experiencia del encuentro con Jesús Resucitado. El papa Francisco retoma unas palabras del papa emérito Benedicto en laEvangelii Gaudium que nos iluminan a este respecto: No se comienza a ser cristiano por una decisión ética, o una gran idea sino por el encuentro con una Persona que da un nuevo horizonte a la vida, y con ello una orientación decisiva.

Para esta evangelización ad intra es necesario formar grupos o comunidades vivas, comunidades que en torno a Cristo Resucitado viven un amor concreto y fraternal. Comunidades  que en torno a la Palabra de Dios, no sólo la estudian sino que la meditan, la rezan y la comparten. Comunidades que en sus celebraciones viven la experiencia, la vivencia y el contagio de la fe; donde el Espíritu Santo se hace presente.

En definitiva, nuestras comunidades deben retornar a el modelo que nos presenta los Hechos de los Apóstoles  (4, 32): El grupo de los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma.

Todos somos, pues, corresponsables y debemos vivir en comunión al servicio de la evangelización. No es sólo misión del obispo o de los curas, todos somos corresponsables.

Para ello las actitudes que entre todos debemos cultivar son: una Iglesia acogedora, servidora, sencilla y humilde, pobre y para los pobres y sobre todo una Iglesia en salida.

Iglesia en salida que exige una formación continua de los evangelizadores para poder escuchar, entender  y responder a las inquietudes y desafíos del hombre moderno.

Espero que todos nos pongamos en una actitud positiva para llevar poco a poco este proyecto adelante; no nos miremos a nosotros mismos y a nuestras limitaciones, pongamos con confianza nuestros ojos en Cristo que es el que nos llama y que nos dará su fuerza.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 202 Articles
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.