II Peregrinación diocesana a Roma

SaizMenesesJosepAngelMons. Àngel Saiz Meneses           El santo padre Francisco nos decía en su Carta para el Año de la Misericordia que los fieles «están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada Catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión”. En todas las diócesis del mundo hay Puertas de la Misericordia a la que se puede peregrinar; incluso en los Centros Penitenciarios se puede recibir la indulgencia en las capillas y cada vez que atraviesen la puerta de la celda, dirigiendo el pensamiento y la oración al Padre.

El principal lugar de peregrinación durante este Jubileo es, lógicamente, Roma; por eso nos encontramos aquí 165 peregrinos de nuestra diócesis egarense. A mediados del siglo XIII, leemos en las Partidas de Alfonso X el Sabio que “romero” es el que “va a Roma” donde yacen los cuerpos de San Pedro y San Pablo, y que “pelegrino  tanto quiere decir el que va a visitar el sepulcro de Hierusalem  o el que anda en pelegrinaje a Santiago o a otros logares de la tierra”.

La vida es una peregrinación; el ser humano es un peregrino que busca conocimientos, experiencias, el sentido de su existencia, que busca la verdad, que busca a Dios. La vida es un camino que no se puede recorrer de modo solitario, individualista, sino que ha de ser un camino compartido,  en familia, en comunidad, en Iglesia. Así se va avanzando tanto para superar las dificultades y problemas como para disfrutar de los encantos que se van descubriendo. En nuestra peregrinación a Roma como en nuestra peregrinación a la casa del Padre es imprescindible no olvidar algunas indicaciones.

La primera es distinguir con claridad el objetivo de la peregrinación y la meta. Como seres humanos, somos viandantes, seres en camino hacia la eternidad, y caminamos por la fe. La meta última es Dios. Por eso a lo largo del camino no hay que perder el ritmo embelesándose con los encantos o bloqueándose ante los peligros. Los atractivos y las dificultades lejos de ser rémora, han de ser estímulo para llegar a la meta: Dios. Y no se puede llegar de cualquier manera; la peregrinación es un proceso de conversión, de purificación, porque Dios es santo y nos llama a la santidad.

Necesitamos también un buen sistema de posicionamiento global (GPS). Se trata de un sistema que permite determinar en toda la Tierra la posición de un objeto (una persona, un vehículo) con una gran precisión. Un buen GPS material y un buen GPS para el corazón. La Palabra de Dios, la oración, el buscar la voluntad de Dios, el servicio al hermano, serán la guía para no apartarnos del camino, para avanzar en la presencia del Señor, para superar las dificultades, para apuntar a lo esencial sin perder el tiempo en pequeñeces.

La peregrinación no funciona anárquicamente, sino en comunión y corresponsabilidad. El Espíritu Santo es el principio de unidad y de diversidad que alienta el caminar, que une a los peregrinos con Cristo y los une entre sí. La vivencia de la unidad no limita la vida y el dinamismo de la peregrinación porque valora los carismas y dones de todos, ya que el Espíritu que los dinamiza es el mismo. Una peregrinación, una familia, una Iglesia en la que cada uno tiene su misión, que con la gracia de Dios ha de desempeñar al servicio de todos. Un abrazo desde Roma a todos los diocesanos.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar.Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos.En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989).El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”.El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis.El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa.En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.