14 años sin el Cardenal Nguyên Van Thuân, testigo de la esperanza

other21235_lanciogrande“Rezar por la paz para el mundo en este Año Jubilar de la Misericordia”, es la invitación especial dirigida a los fieles por el Pontificio Consejo Justicia y Paz, pidiendo la intercesión del cardenal vietnamita François Xavier Nguyên Van Thuân, quien fuera su presidente, al conmemorar 14 años de la muerte.

El Cardenal François  Xavier -Francisco Javier-  Nguyên Van Thuân nació el 17 de abril de 1928. Fue por ocho años el Obispo de Nhatrang, y por unos meses obispo coadjutor de Saigón, Vietnam.  El 23 de abril de 1975 el ejército comunista llegó a Saigón, tomó el poder, acusó al Obispo de formar parte de un complot entre el Vaticano y el imperialismo para organizar la lucha contra el régimen comunista, y tres meses después, el día de la Asunción de la Virgen, 15 de agosto de 1975, fue arrestado.  Durante sus años de prisión, el Cardenal Nguyên Van Thuân  aprovechó para imitar a San Pablo y escribir cartas a los fieles, también llegó a ser muy estimado entre sus captores, a quienes enseñaba idiomas. Después de 13 años de prisión, 9 de los cuales pasó en una celda de aislamiento, fue liberado y desterrado del país.  Llegó a Roma y empezó a trabajar en la Curia. En 1998 fue nombrado Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. En febrero de 2001 fue creado Cardenal por el Papa Juan Pablo II. Murió de cáncer, un día como hoy, 16 de septiembre, de 2002.

“He tenido momentos difíciles, de verdad. Tentaciones de venganza, tentaciones de desesperación… Pero en los momentos más críticos,  ante la miseria de mi debilidad humana, en ese momento el Señor me tendía la mano, y la esperanza regresaba como la luz detrás de la lluvia”.

En  julio del año 2013, con ocasión de la clausura de la fase diocesana de la causa de beatificación del Siervo de Dios, cardenal Nguyên Van Thuân , el Papa Francisco destacó que “su fama de santidad se extendió a través del testimonio de tantas personas que lo conocieron y conservan en el corazón su dulce sonrisa y la grandeza de su alma”. A los presentes, que viajaron de diversas partes del mundo con motivo de esa celebración, el Papa les aseguró que “su alegría es mi alegría, ¡demos gracias a Dios!”…   El Santo Padre también agradeció al “Pontificio Consejo Justicia y Paz, donde la memoria del cardenal Nguyên Van Thuân, un testigo de la esperanza, todavía está viva y es más que un recuerdo, es una presencia espiritual que continúa trayendo su bendición”. “Muchas personas pueden acreditar que fueron edificadas por el encuentro con el Siervo de Dios Francisco Javier Nguyên Van Thuân, en diferentes momentos de su vida”, reflexionó el Papa. “Muchos de los que lo conocieron a través de sus escritos, simples pero profundos, mostrando su alma sacerdotal, bien unida a Aquel que lo había llamado a ser un ministro de su misericordia y de su amor”.  “Damos gracias al Señor por este venerable hermano, hijo de Oriente, que puso fin a su viaje terrenal en el servicio al Sucesor de San Pedro”. “Confiamos a la intercesión de la Virgen María la continuación de esta causa, así como todas los demás que se encuentran actualmente en curso.  La Virgen nos ayude a vivir cada vez más en nuestras vidas la belleza y la alegría de la comunión con Cristo”, señaló el Papa Francisco.

(RC-RV)

 

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